RECTORES DE TRES UNIVERSIDADES:
¿IGNORANTES O HIPÓCRITAS?
GOBIERNO: ¡SIMPLÓN!
PERIODISTAS: ¡VEN SÓLO LAS APARIENCIAS!
ATENCIÓN, POBLACIÓN: HAY QUE TRASCENDER DE LA PERCEPCIÓN DE LOS SENTIDOS
Y CONSTRUIR UN ANÁLISIS SISTÉMICO
A PROPÓSITO DE LA VIOLENCIA EN EL ÁMBITO DE LAS UNIVERSIDADES
ANTECEDENTES
1. Los rectores de tres “universidades”[1]han presentado una petición para que la policía proteja los espacios exteriores de las instituciones ante “la ola de asaltos a los estudiantes”.
2. En los últimos días el periódico PRIMICIAS ha publicado dos noticias o reportajes sobre los asaltos a estudiantes universitarios y anuncia que el “Gobierno lanza plan para blindar 36 campus universitarios en ocho provincias”.
3. El 4 de junio del presente año, en una Universidad que hace unos 50 años era de las mejores del país y del mundo, una alumna -según toda la información disponible- luego de gran fiesta en el interior y exterior del recinto fue drogada y terminó muerta en el fondo de una quebrada.
4. Hace más de dos años, el 9 de junio del 2025, realicé un análisis del problema de la violencia, desorden y escándalos que se producen a diario en el ámbito de las universidades de Quito, y lo publiqué con el título: ¿BASTA CON MATRICULARSE PARA SER ESTUDIANTE UNIVERSITARIO? En ese artículo, luego de la descripción del fenómeno, pasé a la identificación y análisis de sus causas universales (no es solamente un problema nacional) y nacionales, con sus consecuencias. Critiqué el comportamiento de las “autoridades” y propuse mis conclusiones.
EL FENÓMENO
El fenómeno que aparece en la superficie, es decir que estimula los sentidos de los rectores, periodistas y funcionarios del Gobierno es la frecuencia de asaltos nocturnos a los estudiantes.
ANÁLISIS DEL FENÓMENO
Vamos a ver.
¿Cuáles son las condiciones, y el ambiente necesario y oportuno para que se produzcan los asaltos?
Las universidades tienen una matrícula y concurrencia multitudinarias. Las calles adyacentes suelen estar atiborradas desde las primeras horas del lunes hasta las últimas del viernes. Que salga un estudiante solo debe ser esporádico, no lo más frecuente. O sea que se produzca un asalto a un estudiante solo no debe ser muy frecuente.
En cambio, la realidad que vemos y sufrimos los residentes en un ámbito espacial de varias cuadras alrededor de las universidades es muy distinto del que describen los rectores y periodistas. En efecto, desde las 07:00 del lunes hasta las 24:00 del viernes ese ámbito está atiborrado de “estudiantes”[2]; y nunca están estudiando, sino conversando en grupos numerosos, armando chacota, fumando, bebiendo alcohol, e incluso consumiendo sustancias sicotrópicas. Al cabo de no mucho tiempo, como consecuencia del consumo de lo indicado y la afectación al cerebro y los sentidos de esas personas, el volumen de sus conversaciones se eleva hasta los gritos y el escándalo. Comienzan las riñas. Es muy frecuente que hombres y mujeres terminen en estado de animales inanimados. En alguna ocasión -no hace mucho- una muchacha terminó completamente inconsciente, se formó un corro de sus amigos y varios policías durante un par de horas, hasta que apareció supuestamente su padre y entre varias personas la cargaron a hombros y la subieron al vehículo. Esto ocurre con frecuencia, los sujetos y sujetas terminan en calidad de bultos.
Como el horario de ocupación de las veredas es de 07:00 del lunes hasta las 24:00 del viernes, los sujetos dejan el espacio público convertido en letrina y basurero; los hombres hacen sus necesidades pegados a la pared o a las puertas de las viviendas y las mujeres acuclilladas entre los vehículos. ¡Son sujetos y sujetas REPUGNANTES! El guardia de uno de los edificios les reclamó por orinarse entre los vehículos y entre seis o siete le agredieron y rompieron la nariz. ¡O sea que, además, son cobardes! Bueno, ya convertidos en subhumanos por efecto del alcohol y las drogas, no se puede esperar otro comportamiento.
¡Y estos gandules son los “ciudadanos” que eligen gobernantes”
Los grupos suelen tener un líder que es el encargado de los chistes, cachos y murmuraciones contra los profesores u otros compañeros ausentes; el grupo lo festeja, aplaude y jalea, mientras el menos listo, para ganarse la aceptación e integración en el grupo, se hace cargo del reparto de alcohol de boca en boca. Como se puede ver en las fotografías las chicas suelen presentarse y permanecer semi-desnudas.
La intervención de la policía es de lo más ridículo e inútil: aparecen con sus patrulleros y motocicletas con gran ruido de sirenas, con lo cual advierten a los gandules para que corran y escondan las botellas; las pandillas corren unos pocos metros y, cuando los policías se marchan vuelven al mismo sitio y a lo mismo. ¡Gatos inútiles que solamente asustan a los ratones y no los cazan! ¡Es increíble cómo personas maduras, uniformadas y miembros de un cuerpo militar no se den cuenta de la inutilidad de sus acciones y de sus vidas!
La procedencia de los sujetos que acuden a las universidades es desde todos los puntos del Distrito, de manera que madrugan desde -por ejemplo- Calderón o Amaguaña a pararse en las veredas desde las siete de la mañana. Cabe preguntar: ¿a qué hora tienen clase?
Esos pobres sujetos no saben que las veredas o aceras son espacios públicos de circulación, no de estancia ni de permanencia. ¡En todos sus actos demuestran que su nivel intelectual y cultural es ínfimo!
Las tardes y noches de los jueves y viernes la Av. Veintemilla está completamente saturada de esta clase de sujetos, son miles que ocupan toda la avenida y las calles aledañas.
Así se crean los escenarios y las oportunidades para los robos. Así que lo pertinente no es quejarse sino eliminar todas aquellas. ¿Cómo? Más adelante se expone la propuesta.
Ese es el único producto que entregan las “universidades” a la sociedad.
En efecto: ¿alguien sabe cuántas patentes de descubrimientos científicos y cuántas de inventos técnicos registran las universidades del país en un año, o cuántas han registrado en toda su existencia? ¿Acaso alguna vez han presentado proyectos de desarrollo económico y social o de seguridad jurídica? o ¿para disminuir o eliminar el desempleo? ¿Alguna vez en su vida centenaria lo han hecho?
El descrito y graficado es, justamente, el ambiente propicio e ideal para los asaltos y robos, ya que una vez que esos miles de sujetos están convertidos en bultos inconscientes e insensibles, y habida cuenta que en sus mochilas cargarán -además de la botella de alcohol- una tableta y un computador, y en su mano un teléfono celular, pues los asaltantes la tienen muy fácil. Lo llaman “delitos de oportunidad”, pues hay que eliminar la oportunidad.
“...la Secretaría de Seguridad del Municipio reveló que el 85% de los incidentes alrededor de las universidades se derivan del consumo de alcohol y riñas en la vía pública, factores que facilitan los “delitos de oportunidad” [1]
Pero, de la manera más simplona, “La alcaldía y 15 instituciones de educación superior suscribieron la Carta de Adhesión... con 9 acciones” cosméticas.
Esa es la realidad, señores rectores, periodistas y funcionarios gubernamentales. Así que es el colmo de absurdo, inútil, torpe y ridículo pensar en que hay que poner policías a vigilar para que no se presenten los asaltantes; no, hay que eliminar la causa de que se produzca el escenario y exista la oportunidad para los robos.
¿Cómo hacerlo? ¡Pongan atención!
Examinemos las condicionantes coyunturales y las determinaciones estructurales del problema.
CONDICIONANTES COYUNTURALES: TIEMPO Y ESPACIO
1. TIEMPO
Como quedó indicado, los sujetos -no son ESTUDIANTES- ocupan y saturan las veredas en un ámbito de varias cuadras alrededor de las “universidades” desde las 07:00 del lunes hasta las 24:00 del viernes; obviamente que no son los mismos sujetos en todo ese período. Aquello ocurre porque los horarios de sus establecimientos tienen “horas huecas”, es decir que -por ejemplo- unos grupos tienen clases de 07:00 a 09:00, luego a las 12:00, luego a las 15:00 y luego a las 18:00. En las “horas huecas” salen a realizar las actividades descritas y graficadas.
Por lo tanto, en esas instituciones no se respeta la ley que dispone que los profesores universitarios deben desarrollar su labor a tiempo completo, porque si lo hiciesen los horarios de clases no dejarían “horas huecas”, serían de 07:00 a 16:00 con una hora de receso para el almuerzo, que debería servirse en comedores estudiantiles; lo que -además de reducir la necesidad de su salida a la calle y presencia en bares, fondas y picanterías- podría aprovecharse para enseñarles a alimentarse racionalmente, con una dieta equilibrada, sana y que aleje las enfermedades.
Claro que el horario debería incluir tiempo para la investigación indirecta en las bibliotecas.
Con ese horario todos saldrían a casa antes de que oscurezca, a las 4 de la tarde.
Las instituciones deberían contar con transporte estudiantil; y los estudiantes que cuenten con vehículo deberían formar grupos para transportarse: cinco personas con vehículo que viven en un área cercana se organizarían para que cada uno maneje un solo día; práctica denominada “auto compartido” y que se aplica en muchas universidades alrededor del mundo. Las dos medidas, además de proteger a los estudiantes, disminuirían significativamente el número de vehículos en las calles, contribuyendo así a reducir la movilidad, congestión, contaminación y accidentalidad. Múltiples beneficios para ellos y para la sociedad. ¿Es mucho pedir?
2. ESPACIO:
Los “estudiantes” desarrollan en calles y veredas las actividades nocivas para ellos y para la sociedad descritas y graficadas, a pesar de que en el interior de las “universidades” existen grandes espacios abiertos, debido a que en ellos no está permitido consumir licor ni armar escándalos. Lo que significa que esas instituciones cometen otro acto de hipocresía típico de Poncio Pilatos: “aquí no se permite consumir licor porque sería un acto de falta de respeto a la universidad, vayan a la calle y falten el respeto a la sociedad y a la ciudad, a nosotros no nos importa, nos lavamos las manos de lo que ocurra fuera”. ¿Así educan a los jóvenes? El anti-valor que transmiten es la hipocresía: como sepulcros blanqueados que sacan la suciedad fuera, si está fuera no la ven, no la huelen, no la padecen, a pesar de que dentro la producen. ¡HIPOCRESÍA PURA!
DETERMINANTES ESTRUCTURALES DEL PROBLEMA:
1. FETICHES CON SÍMBOLO DE PRESTIGIO, ELEGANCIA Y RIQUEZA
Desde la invasión, genocidio, explotación y colonización de América y luego África, Europa difundió un fetiche con símbolo de prestigio y elegancia: el consumo de alcohol. Actualmente, en todo acto público y privado, desde la declaración de amor con rodilla en tierra, el matrimonio, luego de ver en el ecógrafo que hay algo en la panza de la mujer, el nacimiento, bautizo, etc., cada reunión familiar o de amigos hasta la despedida final, el alcohol es el invitado de honor. Las reuniones de la empresa privada o pública por insignificantes que sean (la mayoría lo son) están solemnizadas por el alcohol.
Se llegó al extremo de hacer del consumo de alcohol un acto religioso, y el viejito Juan, cuando estaba desterrado en la isla de Patmos con más de 100 años de edad escribió en su Evangelio que Jesús -para dar solemnidad a unas bodas- trasformó el agua en vino; luego cuatro viejitos contaron que en la Última Cena también se consumió vino (Marcos y Lucas no lo sabían porque no estuvieron presentes); y en la misa consumen vino.
Todos presumen de consumir “buen vino”. En las películas producidas en todos los países del mundo cada dos escenas los actores están libando; cambian los nombres y los colores, pero al final es la misma porquería.
Con esa sub-cultura reinando en este infortunado planeta, no se puede esperar que unos jovenzuelos bobalicones no se emboten con alcohol; creen que “como son ya mayorcitos” ya pueden beber, los varones unos machazos y las hembritas unas desinhibidas.
Nadie se ha enterado que el alcohol va matando neuronas de inmediato y para toda la vida, embota los sentidos y produce múltiples enfermedades, tantas que los biólogos y neurocientíficos han declarado de manera enfática que la única cantidad de alcohol de consumo seguro es CERO. En el último artículo de la Clínica Mayo al respecto de las supuestas ventajas del consumo de vino tinto para la salud cardíaca, se informa que esto no está comprobado. Uno de los principales factores de riesgo para el deterioro cognitivo, la demencia y el Alzheimer es el consumo de alcohol.
Las universidades, cuya única razón de existir es producir y difundir ciencia, ni siquiera trasmiten ni concientizan a sus “estudiantes” con esta información elemental. Y, de manera ingenua y boba, la alcaldía (no merece las mayúsculas) y 15 “instituciones de educación superior” acuerdan “prohibir le venta de alcohol cerca de sus predios”, con lo cual lo único que provocarán es que sus alumnitos caminen un poquito más para abastecerse. Con esa medida revelan su nulo conocimiento del funcionamiento del sistema capitalista de mercado y su mecanismo fundamental: la demanda crea a la oferta, la demanda es la madre de la oferta; de manera que solamente se puede acabar con la oferta eliminando la demanda. Si nadie compra trago nadie lo venderá. ¡Si es elemental, pues!
2. HA QUEDADO ABANDONADO EL OBJETIVO PRINCIPAL DE LA VIDA DEL “HOMO SAPIENS”: PRODUCIR CONOCIMIENTOS PARA TRANSFORMAR LA REALIDAD.
“La palabra universitas, cuando la nueva institución iba tomando forma, en los siglos XII y XIII, no designaba toda la gama de conocimientos que se habría de explorar, sino a la congregación de personas con el fin de dedicarse a tareas de investigación...”[2]Ni tampoco se refería a los “campus”.
En la primera universidad occidental de la historia, Bolonia, creada en el año 1088, “...la palabra universitas se refería al conjunto de estudiantes...”
Todo lo relatado, destacado y graficado en este artículo revela que en este infortunado país con nombre de línea imaginaria no existen UNIVERSIDADES, eso justifica el uso de comillas en esa palabra; y tampoco existen ESTUDIANTES. Ya que, de existir unas y otros los fenómenos y actos relatados y que son de dominio publico no se producirían.
Estamos atravesando una de las épocas más conflictivas de la historia, tanto el país como el mundo en general padecen -pero no se enfrentan- a problemas muy agudos que incluso amenazan la existencia de la vida en la Tierra, cuya extinción no será un acontecimiento de un momento, como nos lo anunció primero el zoroastrismo, luego el judaísmo, Mateo, y finalmente el Islam, sino que será muy lento y tremendamente sangriento y doloroso, con millones de seres humanos abandonando sus tierras agostadas e invadiendo otras para ser recibidos a sangre y fuego. Previamente el hambre, la inanición, las epidemias y pandemias irán sembrando la muerte. Todo este panorama ya fue analizado, diagnosticado, pronosticado y se plantearon escenarios alternativos y soluciones desde el Informe al Club de Roma publicado en 1972, ¡hace 54 años![3]
Como si aquello no fuese suficientemente trágico, el capitalismo -al conocer que su tiempo se va acabando- va agudizando sus condiciones de explotación y sumiendo en la miseria a mayor número de personas. Y, para colmo, esos mismos empresarios capitalistas están utilizando inventos tecnológicos para obtener mayor ganancia a costa de menor fuerza de trabajo humana. En efecto, un algoritmo mal llamado Inteligencia Artificial IA se está usando cada día más para reemplazar múltiples empleos, desde los más complejos hasta los más banales; lo cual asegura la pérdida de miles de millones de puestos de trabajo en todo el mundo, con lo que se agudizará la miseria que ya producen los otros dos factores indicados anteriormente. En efecto:
La IA podría eliminar 2,28 millones de empleos en el Ecuador, equivalente al 27% de la fuerza laboral del país. Entre un 26 y un 38% de los empleos formales en América Latina están en riesgo por la IA, lo que equivale a 87,8 millones de personas, advierten la OIT y el Banco Mundial.
Si actualmente el desempleo en el Ecuador es del orden del 3,1%, equivalente a 275.900 personas; el subempleo es del orden del 18,3%, equivalente a 1.628.700 personas, y la IA podría lanzar a la calle a 2 millones 280 mil personas más, entonces tendremos ¡4.183.700 personas desempleadas!Si actualmente los rectores se quejan de los robos a sus ociosos, cuyos autores salen de las filas de los actuales 1.904.600 desempleados y subempleados, ¿a quién se van a encomendar cuando vaguen por las calles 4 millones de personas buscando desesperados el pan para sus hijos?
Y, ¿los gandules? ¿Tienen alguna idea de la realidad que les espera a la vuelta de la semana? O, ¿creen que parados en la calle zanganeando, bebiendo, fumando y drogándose van a superar a la IA y a conseguir empleo? ¿Creen que el cartoncito que les entregan en tremenda ceremonia les garantiza el pan de cada día?
Rectores y matriculados viven en una nube de ignorancia y banalidad, mientras gobernantes y periodistas les hacen la corte.
Por ello, los niveles de exigencia de las “universidades” son ridículos y posibilitan a sus matriculados estar en las calles toda la semana. Por ello, son nulas las demandas de calidad de vida, de educación, formación e instrucción por parte de los gandules.
Mientras que, a la vista de ese futuro espantoso que se presenta a pasos agigantados, lo menos que debe pensar un ser humano con dos dedos de frente es que hay que prepararse acopiando en la mente la mayor y más diversificada y contrastadainformación (habida cuenta, además, de que la IA no garantiza ninguna calidad, sino solamente cantidad y velocidad), y la mayor habilidad y maestría en el dominio del método científico para ser capaz de -realizando análisis, síntesis, diagnósticos y pronósticos- construir la compleja, integrada e integral red de causalidad del sistema de la realidad social y natural, prevenir escenarios y formular soluciones.
Pero los “profesores” de escuelas, colegios y “universidades”, actúan mecánicamente como correas de transmisión de información caducada. Se limitan a enseñar fórmulas matemáticas que, esas sí, se pueden aprender aplastando una tecla. Pero no estimulan el escepticismo, no siembran dudas y cuestionamientos a todo, desde las mismas leyes de la naturaleza hasta los dogmas religiosos y civiles, ni guían a los jóvenes a lanzarse al descubrimiento de las verdades objetivas.
Lo denunciado, descrito y graficado en las páginas anteriores deja muy claro que ni las “universidades”, ni sus matriculados tienen la menor idea de lo que se avecina ni, peor aún, se están preparando para enfrentarlo. En efecto, a la velocidad que se están desarrollando los acontecimientos, no queda tiempo para la jarana, faltan horas en el día para prepararse; y como se requerirá un cerebro altamente capacitado y ágil, el consumo de alcohol, droga y tabaco asegura unas mentes sub humanas listas para el desempleo, el hambre, la miseria y echar mano de la delincuencia para sobrevivir.
Escuelas y colegios están en la misma situación, como también se evidencia en las calles. Hace unos pocos días me denunciaron que en uno de los colegios que otrora era de lo mejorcito que había en Quito, se consume alcohol y droga en el interior del mismo, y que los profesores miran para otro lado porque si lo denuncian, ellos serán los castigados; que actualmente no se puede ni mirar fijamente a un alumno porque de inmediato es denunciado el profesor ante el Ministerio de Educación por “mal trato”.
También me han relatado los mismos alumnos que en colegios y universidades los programas y las preguntas de examen son sacados por los profesores de la IA; conociendo aquello, los alumnos sacan las mismas preguntas de la misma IA, obtienen la misma respuesta que el profesor, la copian y la pegan en el examen y provocan la algarabía del “maestro”, contentísimo de que sus alumnos le han comprendido “full”, y obtienen las notas más altas. ¡Ni el Chavo, ni Trespatines hacían chistes tan trágicos!
En esas condiciones de “educación” es evidente (pero los rectores no se enteran) que no hace ninguna falta asistir a clases, basta con aplastar unas pocas teclas, copiar la respuesta que anhela el “profesor” y prepararse para la graduación asegurándose de haber comprado suficientes botellas de “buen vino” para el festejo.
Esta sociedad espantosa y en vías de extinción no forma desde la niñez y no incentiva en el aparato “educativo” la permanente actitud de vida hacia la duda, el escepticismo, formular incesantemente preguntas, buscar denodada y ambiciosamente las respuestas, arrancar a la naturaleza todos sus secretos y transformar la realidad; no existe el ansia, el hambre, la sed, ni el amor por el conocimiento. No, son la superficialidad, la percepción sensorial, la banalidad y la abulia las reinas y dueñas de la mente de padres, profesores y alumnos, rectores, policías y periodistas.
“Las clases consistían en la lectura del texto prescrito sazonada con comentarios del profesor que, con frecuencia, motivaban preguntas. Los debates... fueron el rasgo distintivo de la universidad... La dialéctica, basada en la lógica aristotélica permitía enfrentar los postulados a objeciones rigurosas...
En los debates formales, el maestro presentaba una tesis. Acto seguido, el propio maestro, los estudiantes o cualquiera de los presentes planteaban objeciones a dicha tesis, que seguía defendiendo un profesor más joven, respondiendo a las preguntas. En la clase siguiente, el maestro resumía el tema, volvía a anunciar la tesis, escogía los argumentos en contra y presentaba su conclusión personal, refutando las nuevas objeciones que se planteaban... una serie de preguntas acompañadas de objeciones y respuestas... además de los debates de cada maestro con sus alumnos, se celebraban debates públicos... en los cuales cualquiera podía plantear cualquier tipo de pregunta sobre cualquier tema...”[4]
Eso era una UNIVERSIDAD. Ahora, la “universidad” no es “la congregación de personas con el fin de dedicarse a tareas de investigación”. Porque si lo fuese, no se formarían los escenarios ni se darían las oportunidades para los robos, los asaltos, el drogado y el asesinato de las alumnas.
Esos son los problemas ESTRUCTURALES, que ni los rectores, ni los alumnos, ni los policías ni los periodistas siquiera sospechan ni intuyen.
Así que “señores rectores”, dejen de quejarse de que unos malandrines muertos de hambre, hijos naturales de las condiciones que ustedes mismos reproducen y mantienen, roban y asaltan a sus alumnitos, mamiticos, gandules. Hagan consciencia de que son ustedes los que le están robando el futuro a la sociedad y al país, que son ustedes los que están reproduciendo los escenarios y las oportunidades de las que se quejan.
2026-08-03
[2]LOS PENSADORES, Daniel J. Boorstin, pág.103.
[3]LOS LÍMITES DEL CRECIMIENTO, 30 AÑOS DESPUÉS. Donella Meadows, Jorgen Randers y Dennis Meadows.
[4]LOS PENSADORES. Daniel J. Boorstin, pág. 105.[1]El contenido del artículo explicará y justificará el uso de las comillas.
[2]El contenido del artículo explicará y justificará el uso de las comillas.


