jueves, 18 de enero de 2024

CÓMO ELIMINAR EL NARCOTRÁFICO EN EL ECUADOR Y EN EL MUNDO

CÓMO ELIMINAR EL NARCOTRÁFICO EN EL ECUADOR Y EN EL MUNDO 

Debemos empezar por la relación y binomio fundamental de todo sistema de mercado: oferta y demanda. Estas dos variables son inseparables, no se puede ni siquiera pensar en la una separada de la otra. Y la segunda es la madre de la primera: la demanda CREA o DA A LUZ a la oferta. Puesto que los seres humanos deben comer para sobrevivir (demanda), se producen alimentos y se los ofrece en el mercado (oferta). Esto es lo que crea y posibilita la existencia de todos los sistemas de mercado que registra la historia. Si no hay demanda, no nace ni se multiplica la oferta. Sin madre no hay hija. De manera que como la demanda es la madre de la oferta, para eliminar la oferta hay que eliminar la demanda. 

Por ejemplo, el hecho de que todos los seres humanos actuales vivan desesperados por tener un teléfono celular o un aparato de televisión (demanda mundial), las fábricas de esos aparatos se han multiplicado, ampliado y amasado fortunas (oferta). 

Del mismo modo, el hecho de que, una vez en posesión de un televisor la gente de todo el mundo busque (demande) películas y novelas sosas y banales, hace que se multipliquen los “estudios” de filmación y grabación de esas basuras (oferta). Actualmente, sin que los espectadores se enteren, cada vez que sintonizan un canal se registra su ingreso y se cuantifica la audiencia, en caso de bajar de un nivel dado, se elimina la película o el programa televisivo. Demostración cabal de que la demanda crea la oferta o la baja demanda la mata. Vamos llegando a la solución: hay que eliminar la demanda para eliminar la oferta.

Si un padre de familia o un Estado se diese cuenta (y le importase) de que sus hijos o su población está siendo embrutecida por esas películas y novelas, y el primero decidiese destrozar a patadas el televisor en lugar de incentivar a sus hijos a realizar labores creativas o, el segundo decidiese declarar la guerra al país productor y lanzar 

unos bombarderos sobre los “estudios” de filmación, serían tonterías inútiles y ridículas. A nadie se la ha ocurrido realizar esas acciones y todo el mundo las reprobaría y convocaría a las inútiles Naciones Unidas para que se reúna el Consejo de Seguridad presidido por la invasora Rusia para detener esa guerra. 

Pero eso es exactamente lo que se viene realizando desde hace siglos en la relación oferta-demanda de drogas: más fácil que luchar para eliminar la demanda es simular que se quiere eliminar la oferta lanzando bombarderos y aviones de fumigación sobre los cultivos de las inocentes plantitas de marihuana o coca. 

¿Cómo se explica esa doble moral, esa tremenda hipocresía? 

Se explica porque la oferta está principalmente en los países pobres del Sur y la demanda en los depredadores del Norte. En efecto, el volumen mayor de demanda de drogas alucinógenas son las poblaciones de clase alta, media alta y súper baja de las naciones del hemisferio norte. Desde los empresarios, sus asalariados políticos y gobernantes, sus jóvenes hijos de papá que no tienen que preocuparse por su futuro, y sus masas de desempleados y empleados con salarios de miseria, se entregan a las drogas; los primeros para matar el aburrimiento, “alegrar” los bacanales, banquetes, recepciones diplomáticas y “cumbres” y, los segundos, para matar la desesperación.

La demanda y consumo de drogas en los países del sur es mínima, apenas lo que sobra o se barre de los pisos de los laboratorios. 

De manera que el sistema de la droga tiene dos grandes componentes: la demanda, constituida como queda dicho, con tres subcomponentes; y la oferta, con los cuatro siguientes. 

La oferta está constituida por cuatro sectores: uno, los pobres campesinos cultivadores; dos, los intermediarios, que llevan las plantas a los laboratorios de procesamiento y mezcla con porquerías; tres, esos laboratorios y, cuatro, los traficantes, que hacen llegar el polvo blanco a sus ávidos consumidores en los países del norte. 

El primero es el componente más pobre y vulnerable, pero sobre él se lanzó el Plan Colombia: aviones de los EEUU fumigaron y asolaron las tierras del Putumayo colombiano, dejándolo inútil para cualquier tipo de cultivo. Ante lo cual los campesinos pasaron la frontera y se asentaron en el lado ecuatoriano del Putumayo; demostrando que los gobernantes gringos y colombianos son unos perfectos inútiles e hipócritas. 

El cuarto sector es el componente más publicitado y el que pone los muertos y los encarcelados: el tráfico desde los laboratorios atravesando las fronteras de los países del sur con la complicidad de sus policías y fuerzas armadas y las de los países DEMANDANTES hasta llegar a los consumidores.



El actual Presidente de Colombia, ante el fracaso humillante del Plan Colombia de fumigar las tierras de las plantaciones, bobaliconamente ha decidido dejar en paz a los campesinos cultivadores y emplearse a fondo contra los traficantes. Actuar solamente contra uno de los cuatro sectores que integran uno de los dos componentes del sistema es ridículo, sólo provocará más muertes. ¡Como si faltasen pruebas de que los políticos son unos gaznápiros! 

Debido a que este momento hay una sobre oferta de cocaína, los canales de salida están congestionados y las bandas de traficantes se ven en apuros para hacer llegar la droga a los países del norte. Eso explica las guerras entre bandas, las masacres en las cárceles y los atentados y asesinatos del alcalde de Manta y de Fernando Villavicencio.

Además, como quedó dicho, esos asesinatos sirven de advertencia a los siete candidatos supervivientes lo que les puede pasar si se ponen serios. La prueba de que incluso eliminando los cuatro sectores de la oferta actual de la droga no se eliminaría la oferta de drogas es que actualmente se está sobre produciendo en los laboratorios químicos una droga artificial: el fentanilo, “un potente fármaco opiáceo sintético aprobado por la Administración de Alimentos y Medicamentos (de los EEUU) para uso como analgésico (alivio del dolor) y anestésico. Es aproximadamente 100 veces más potente que la morfina y 50 veces más potente que la heroína como analgésico” (Fentanilo – DEA.gov). Esa sustancia química sintética está reemplazando a la cocaína. 

SIEMPRE habrá OFERTA de cualquier tipo de drogas mientras no se elimine la DEMANDA. Todo lo que se haga para combatir la oferta es pura hipocresía. Los países del sur ponemos los muertos y sacrificamos la paz mientras los del norte se embotan con droga. Hay que matar a la gigantesca rata de la demanda y morirán de inanición sus pulgas de la oferta. Tendremos paz y no nos mataremos entre nosotros. 

LMG. 2023-08-15


martes, 19 de septiembre de 2023

¡EL PROCESO DE DEGRADACIÓN AMBIENTAL DEL DISTRITO METROPOLITANO DE QUITO!

¡EL PROCESO DE DEGRADACIÓN AMBIENTAL DEL DISTRITO METROPOLITANO DE QUITO!

¡Los hombres, que presumen de “sapiens”, no escarmientan!




El 16 de septiembre del año 2015 (¡hace ocho años!) escribí un artículo en el que analizaba y describía los fenómenos físicos, químicos, biológicos, ambientales y sociales que explican los incendios en las áreas verdes y boscosas dentro y junto al perímetro urbano de las ciudades del mundo.[1]

            Todos los años, en todo el mundo, en invierno se producen tormentas de nieve, crecen los caudales de los ríos provocando inundaciones devastadoras en las áreas urbanas y, en verano, sequías que generan hambrunas e incendios, además de huracanes, tifones y ciclones, también devastadores. Los seres humanos se limitan a reparar un poco los daños, limpiar las casas, enviar flotas de helicópteros a apagar los incendios, despejar la nieve de carreteras, calles y veredas; enviar un poco de alimentos a las áreas afectadas por las sequías, encogerse de hombros y encomendarse a sus divinidades respectivas. Y el siguiente año, lo mismo de lo mismo.

            Hace 51 años (1972) los científicos[2]advirtieron que el funcionamiento del sistema económico mundial está conduciendo a la afectación irreversible de las condiciones de vida de los seres humanos en el planeta, y han especificado las causas inmediatas y mediatas. Pero además de “cumbres mundiales” que no sirven para nada, aquel funcionamiento económico, modos de vida y costumbres, no cambian sino que empeoran.

            Treinta años después, analizando lo que había ocurrido en el lapso transcurrido, volvieron a advertir lo que se venía[3]:

 

“...seguimos sin percatarnos plenamente de que si no se producen cambios substanciales en nuestros hábitos egoístas y derrochadores, esos riesgos se convertirán en situaciones muy peligrosas, prácticamente irreversibles e imposibles de gestionar a favor de todos...

...La magnitud del actual consumismo muestra desde hace tiempo que necesitaríamos contar con más de un planeta Tierra para poder mantener, de este modo, los afanes de gran bienestar material por parte de los más privilegiados...

...los condicionamientos ecológicos globales (asociados al uso de recursos y a las emisiones) ejercerían una influencia significativa en los fenómenos mundiales a lo largo del siglo XXI... hasta el punto de que la calidad de vida media declinaría en algún momento dado a lo largo del siglo XXI...

...LTG [Los Límites al Crecimiento, se refieren al libro anterior] propugnaba una innovación social profunda y activa a través del cambio tecnológico, cultural e institucional con el fin de evitar un aumento de la huella ecológica de la humanidad que superara la capacidad de carga del planeta Tierra...

...el mundo se halla en fase de extralimitación. Ahora se sabe que la producción per cápita mundial de cereales tocó techo a mediados de la década de 1980[4]. Las perspectivas de un aumento significativo de la producción pesquera marítima se han esfumado. Los costes de las catástrofes naturales aumentan...

...el clima mundial se está alterando a causa de la actividad humana...” (Págs. 13-25)

 

            Cincuenta y un años después, sigue la parranda y la francachela, la fiesta, las bebilonas y comilonas, las toneladas de comida tiradas a la basura, las toneladas de residuos plásticos tirados a los ríos y conducidos al mar, etc., etc., lo que significa -en palabras crudas pero reales- que los actuales e inmediatos padres y madres dicen a su hijos: “sé muy bien que lo vas a pasar fatal, pero ahora es mi momento de divertirme, tú ya te salvarás como puedas”.

            

            Ahora voy a relatar muy minuciosamente la secuencia en el tiempo secular del proceso histórico que ha provocado -como uno de sus efectos- los incendios en las áreas verdes y boscosas del Distrito Metopolitano de Quito. Todos están buscando la causa inmediata: el fósforo o el que arrojó el fósforo. Pero el bueno de Aristóteles ya nos enseñó hace 2.350 años que a los fenómenos hay que estudiarlos en cuatro niveles: sus elementos, su estructura, el origen del movimiento y la finalidad. Y el filosófo griego se quedaba corto en el análisis de las causas de cualquier fenómeno, porque no veía el sistema del que forma parte. Voy a exponer -de manera muy resumida- la secuencia temporal.

            Los españoles invadieron el continente con el que, casualmente, se tropezó Cristóbal Colón, no lo “descubrió” sino que se tropezó casualmente con él. Todavía hay historiadores que usan la palabra “conquista”, que realmente significa convencimiento o engatusamiento. No hubo ninguna conquista, sino invasión  y saqueo a sangre y fuego. Al igual que los ingleses no conquistaron la India, los holandeses no lo hicieron con SudÁfrica, los europeos no lo hicieron con todo el continente africano, etc., todos ellos invadieron, robaron y saquearon a sangre y fuego. Nada de conquista. Los españoles destruyeron el sistema económico, la cultura y el hábitat Andinos, con lo que empezó la tragedia ambiental.[5]

            Los españoles destruyeron la estructura del manejo Andino de la tierra, e introdujeron el sistema feudal, con los encomenderos, que esclavizaron la mano de obra indígena. Ese sistema inició la degradación del suelo Andino.

            En la época republicana, los encomenderos cambiaron su nombre a “hacendados”, pero el sistema económico y de manejo de la tierra continuó igual. O sea que continuó la degradación del medio ambiente y la destrucción de la biodiversidad.   Al hacerse dominante el sistema económico capitalista de mercado, los hacendados fueron incapaces de insertarse en el mismo, motivo por el cual las producciones agrícola y ganadera se fueron haciendo cada día más deficitarias, depredadoras de la tierra, empobrecedoras de los indígenas e incapaces de suministrar alimento para la creciente población.

            El sistema capitalista introdujo la maquinaria y la química en la agricultura, con lo cual en la misma área de terreno fue posible producir un mayor volumen de alimentos y con menos mano de obra; claro, degradando más el escaso suelo utilizado y arrojando al desempleo a los trabajadores. O sea que, en demostración de la validez de la teoría del bueno de Carlitos Marx, las fuerzas productivas superaron a las relaciones de producción, y el sistema de hacienda se hizo obsoleto.

            Ante el evidente y ya insostenible atraso del sistema de hacienda, en 1964 la Junta Militar de Gobierno conformada por el contraalmirante Ramón Castro Jijón, generales Marcos Gándara Enríquez y Luis Cabrera Sevilla, y el coronel Guilllermo Freire Posso dictó la Ley de Reforma Agraria y la Ley de Tierras baldías y colonización. Esto significó, en términos generales, la desmembración de las haciendas en pequeños lotes (husipungos) que pasaron a propiedad de los campesinos.

            La población siguió creciendo y el volumen y calidad de los alimentos siguieron decreciendo. Pero los indígenas, ya huérfanos de su cultura ancestral, fueron incapaces de hacer producir la tierra para atender a la creciente demanda. Como creció la población, igual lo hizo la demanda de vivienda, y funcionó a la perfección la fórmula capitalista de la oferta y demanda: las tierras improductivas o de baja productividad aledañas a las ciudades perdieron valor para la agricultura pero creció su valor como tierra urbana para la satisfacción de la demanda de vivienda. De manera que la tierra agrícola, que se vendía por hectáreas, se conviritó en tierra urbana que se compraba por metros cuadrados.

            En ese contexto, las clases “altas” comenzaron un proceso de movilidad residencial, ahora denominado gentrificación. Deseosos de “alejarse de los longos”, primero abandonaron sus casonas del Centro Histórico de Quito y se implantaron en el barrio La Mariscal; luego, empujados por los “longos de la pequeña burguesía” que se apropiaron de las calles del barrio, aquellas mismas clases emigraron a la Av. González Suárez, previo cambio de uso del suelo decretado por el Alcalde Durán Ballén a pesar de los informes geológicos en contra que advertían de la peligrosidad de realizar construcciones en altura en dicho sector. Luego decidieron “ir a vivir al campo” y comenzaron a instalarse en los valles de Tumbaco y Los Chillos, también previo el cambio de uso del suelo permitido por la Ordenanza 1353 emitida por el mismo alcalde, que permitió la fragmentación de la tierra eminentemente agrícola de los valles en lotes de 300 metros cuadrados. El precio de dichos lotes bajaba cada día debido al pésimo manejo por parte de los campesinos y, simultáneamente subía por la demanda de vivienda de la población de las ciudades. Baja utilidad para la agricultura, alta demanda para la vivienda urbana. Así que los campesinos solucionaron su hambre vendiendo a bajos precios sus lotes improductivos a los ciudadanos ricos que querían salir de la ciudad.

            También, desde 1967, empezó la explotación y exportación del petróleo del oriente del Ecuador, lo que dejó ganancias en las clases medias y altas de las ciudades, especialmente Quito. De manera que dichas clases sociales pudieron marcharse a construir sus viviendas -desde mansiones de las clases altas hasta “casitas” de las clases medias- en el bucólico afán de alejarse de las ciudades e “ir a vivir y disfrutar del campo”.

            Sin considerar el origen domiciliario de sus clientes, pero para implantarse en las zonas de “moda” y “prestigio” de los valles, las empresas privadas de establecimientos educativos también abandonaron sus instalaciones en el valle alto de Quito y se instalaron en los valles orientales de la ciudad. Es patético mirar cada día el cordón amarillo de los buses de estudiantes bajar por la mañana a sus establecimientos “educativos” y subir por la tarde a sus residencias en el valle alto de Quito.

            Ante la avalancha de gente “pudiente” en los valles orientales, los supermercados y centros comerciales hicieron lo mismo que las empresas educativas. Y esto, hasta tal nivel de irrespeto y desprecio de los intereses de la colectividad que en dos sitios (a saber) se convirtió en privado el espacio público. En efecto, en la alcaldía de Augusto Barrera se amplió la Vía Interoceánica desde su acceso a Cumbayá hasta el puente sobre el río San Pero, contra todos los resultados arrojadas por estudios técnicos cuantitativos que demostraban que -en una proyección a diez años- no era necesaria dicha ampliación; pero era fundamental para facilitar la accesiblidad de los futuros clientes a dos centros comerciales cuya construcción se estaba iniciando. El atentado llegó a la agresión y apropiación del espacio público al convertir la vía pública en privada para el acceso a uno de aquellos, y al construir un paso elevado peatonal de pésimo diseño -horrendo, un verdadero bodrio- desde el interior del otro centro comercial hasta el de una universidad privada, pasando por el medio y en altura de la última calle peatonal propia de la imagen urbana de la cabecera parroquial de Cumbayá.

            En síntesis, una anarquía total en el uso y ocupación del suelo, con el Municipio mirando para otro lado o recibiendo coimas de los urbanizadores, empresas constructoras  y especuladores del suelo. Que el diablo averigüe y ponga en la última paila del infierno a los culpables.

            Si en Quito cada familia de clase alta y media alta tenía un vehículo (y no necesitaba ninguno), al implantarse en los valles “necesitó” tres, lo que exlica el aumento demencial de la tasa de motorización del Distrito; para enriquecimiento de ensambladoras, importadoras, empresas petroleras y distribuidores de combustibles; y para deterioro de la salud de toda la población y del ambiente de todo el territorio.

            De esta manera, toda aquella masa inconsciente de población y muy consciente de comerciantes de la educación y de los bienes y servicios, necesitó la construcción de carreteras, su pronta ampliación y multiplicación; lo cual fue gozosamente atendido por las empresas constructoras y jubilosamente tramitado por  las “autoridades” municipales. Así que se cruzaron los valles orientales y su comunicación con el valle alto de Quito con cicatrices horrendas de carreteras en una red cada día más densa, tupida y, lo que es peor, inútil, puesto que se ha demostrado desde la invención del automóvil que si se facilita la movilidad, esta se multiplica y extiende sin fin, lo que fue expresado por el urbanista Lewis Mumford con la frase: “ampliar el número de vías de una autopista para reducir la congestión vial, es como ampliar la cintura de los pantalones para reducir la obesidad”. Lo correcto es desmotivar o desalentar la movilidad mediante la construcción de equipamiento barrial. De las 32 transferencias urbanas motorizadas, solamente es imposible evitar una: la transferencia vivienda-trabajo, y esta debe realizarse mediante transporte institucional y público, encareciendo el transporte privado en automóvil con uno o dos ocupantes, para desalentarlo. Las otras transferencias deben resolverse en cada barrio. Pero no, imposible, la racionalidad no es propia de la especie homo “sapiens”.




Se destruyó el Volcán Ilaló con carreteras de diseño burdo y grotesco; y, para mayor y sangrienta ironía, a una de ellas la llamaron Ruta “Viva”.

            Existen dos tipos de vías: las desplazadoras y las implantadoras. Las primeras sirven exclusivamente para -como su nombre lo indica- desplazar gente, bienes y servicios entre ciudades o establecimientos humanos de distintos tipos y jerarquías. Por ejemplo, la antigua carretera Quito-Lago Agrio.

            Pero, a medida que aumentan la frecuencia y la intensidad de los intercambios que esas vías facilitan, se van implantando actividades en la orilla las mismas, o sea que se va ocupando el espacio entre las dos ciudades que comunican. En el caso del ejemplo, a media distancia ente Quito y Lago Agrio, se implantó una pequeña caseta de madera para satisfacer la sed de los viajantes, en la cual una campesina vendía agua mineral, colas, sánduches y bienes similares. Poco a poco creció el establecimiento, en tal magnitud que ahora es una ciudad. O sea que la vía desplazadora se convirtió en implantadora: se ocupó el espacio a la orilla de la misma y se implantaron actividades.

            Un fenómeno similar se produjo en las vías que, en un inicio solamente comunicaban Quito con Cumbayá y Tumbaco, y Quito con Sangolquí. Al modificarse su trazado y ampliarse para posibilitar el tráfico rápido pesado y liviano, no tardó mucho en ocuparse el espacio a la orilla de las mismas, primero con vulcanizadoras, tiendas de refrescos, luego con gasolineras y finalmente con viviendas, conjuntos residenciales y de edificios multifamiliares; sin ningún conocimiento de los procesos económicos, ni socio-espaciales ni ambientales y sin ninguna planificación, sino todo al desgaire de la ambición especuladora del suelo, de las empresas inmobiliarias, de la ligereza (o desesperación por conseguir una vivienda), o bajo nivel cultural de los compradores y de la irresponsabilidad de los municipios.

            El Valle de los Chillos tenía características ecológicas de gran calidad para la agricultura y la ganadería, era una zona de alta productividad que suplía las demandas de alimentos de Quito y su región. Esto fue deteriorándose a partir de la construcción de una vía de velocidad que lo atravesó longitudinalmente desde la carretera Panamericana sur, con el objetivo de evitar que los vehículos procedentes de las provincias del sur del país atraviesen el Centro Histórico de Quito, y que circulen por los valles orientales hasta conectarse con la Panamericana Norte o que ingresen a Quito por corredores laterales desde los valles. La segunda intervención fue la construcción de la Autopista General Rumiñahui (pobre líder indígena, nunca sabrá que con su nombre se desalojó a los campesinos de sus tierras). Estas dos carreteras transformaron las tierras agrícolas en urbanas ya que nunca la rentabilidad agrícola de la pequeña y mediana propiedad podrá competir con la rentabilidad urbana, a pesar de la calidad agrícola de la tierra.

            Los actuales pobladores de los valles orientales hacen recorridos de una hora o más, temprano en la mañana para ir a Quito a su trabajo o a buscar equipamientos que deberían estar ubicados dentro de sus barrios a una distancia de recorrido peatonal; y otra hora por la noche para regresar a sus “bucólicas fincas campestres”. Este fenómeno es obvio y conocido desde hace más de un siglo: al aumentar la movilidad baja la accesibilidad, es decir que se alargan los tiempos de viaje y es más difícil acceder a los destinos de los mismos. 

            Y los “nuevos campesinos” -puesto que “ya viven en el campo”- ni se percatan de las consecuencias inmediatas y a largo plazo que sus viajes provocan en toda la población. Y día tras día van viendo cómo los románticos campos que vinieron a buscar se van convirtiendo en tugurios espantosos peores que los que no hace mucho abandonaron.

            De manera que las zonas de producción de los alimentos, y graneros de Quito, los valles orientales alrededor del Volcán Ilaló, fueron urbanizados previa la tala de los árboles y la destrucción del ambiente.

            Para facilitar todo ese desbarajuste y anarquía, las clases sociales tantas veces mencionadas pusieron alcaldes propios que facilitaron y legalizaron el caos.

            Similar proceso se produjo en las laderas del Pichincha, pero inicialmente por parte de traficantes de tierras, luego mediante la formación de cooperativas de gente humilde y finalmente por especuladores del suelo. Se viabilizó la integración de los asentamientos mediante la construcción de la llamada Vía Occidental, a pesar de los informes geológicos negativos emitidos por la Escuela Politécnica Nacional, que alertó de la posibilidad de generación de deslaves; efectivamente, se produjeron cuatro muy graves. Nuevamente, el ejecutor fue el alcalde Sixto Durán Ballén. Aquella vía, en lugar de ser -como proclamó el alcalde- el cinturón de la ciudad, llevó la infraestructura hasta las laderas del Pichincha convirtiendo en urbanas las tierras aledañas. De inmediato y a la orilla de la carretera se construyeron los edificios multifamiliares San Carlos y, poco a poco se densificó toda la zona ya casi hasta las antenas del Pichincha.

            El ejecutor de la prolongación del área urbana hacia el norte fue el Coronel Oswaldo Vaca Lara, desde la Presidencia del Banco Ecuatoriano de la Vivienda, con la construcción de los edificios multifamiliares en Carcelén, cuando la ciudad terminaba en la cabecera norte del aeropuerto, dejando terrenos vacíos en medio, obviamente convirtiéndolos en urbanos y elevando su precio.

            Todos los ejemplos anteriores demuestran que, cuando una ciudad crece “a salto de rana”-como lo denominaron los técnicos que realizaron el Plan de Área Metropolitana de Quito de 1972-  es decir, dejando espacios vacíos entre el área urbana consolidada y la nueva, se eleva el precio de los espacios intersticiales y se convierten en urbanos, puesto que la infraestructura construida para abastecer a los espacios apartados atraviesa los vacíos. Esta es una política típica de los especuladores del suelo, con el contubernio de alcaldes, concejales y funcionarios municipales. Provoca la ampliación irracional del área urbana con bajas densidades, obliga a la construcción y ampliación eterna de las vías y de la infraestructura de agua potable, alcantarillado, energía eléctrica, telefónica (y ahora, de Internet) con la obvia alza de las tarifas; alarga los recorridos, dificulta la accesibilidad y destruye los espacios verdes y arborizados, en suma, degrada el hábitat.

            Para rematar y legalizar el desbarajuste, el caos y el atentado a la calidad de vida de los ciudadanos, en la alcaldía de Rodrigo Paz Delgado se emitió la ley de Distrito Metropolitano de Quito, que amplió el área urbana prácticamente desde Machachi hasta Calacalí y desde el Pichincha hasta Checa. Con lo cual todo ese territorio puede ser encementado, asfaltado, cruzado por carreteras, cortados y desbancados los montes, secados los arroyos, rellenadas las quebradas, todo árbol puede ser cortado y toda biodiversidad puede ser eliminada para permitir la presencia única de la especie más destructora y depredadora de la naturaleza: el mono desnudo bobalicón y voraz.

            Con una visión simple de la realidad se podría creer que si aumenta la población por lógica elemental debe aumentar el área urbana. Pero no es así, esas dos variables no son necesariamente directamente proporcionales. El aumento de la población no es directamente proporcional al aumento del área urbana, no crecen al mismo ritmo. Por ejemplo, la ciudad de Barcelona, en España, tiene el triple de población que la ciudad de Atlanta, Georgia, EEUU y, sin embargo, su área es apenas el 30% del área de esta última ciudad. Esto se explica porque la densidad de Barcelona es 13 veces mayor que la de Atlanta.

             Otro ejemplo: La población de la ciudad de Quito es 1,2 veces mayor que la de Barcelona, pero ocupa un área equivalente a 3.7 veces el área de esta última, porque la densidad de Barcelona es 2,1 veces mayor que la de Quito; y nadie podría decir que Barcelona es una ciudad inhóspita, fea, con atmósfera irrespirable, ni nada parecido, sino todo lo contrario: Quito es inhóspita a pesar de -o debido a- que ocupa mayor área.

            Lo anterior se explica por una mejor planificación, diseño y manejo delterritorio.

            

            Este es el proceso que ha seguido la destrucción del hábitat de todo el territorio de la antes habitable ciudad de Quito, uno solo de cuyos fenómenos y consecuencias son los incendios de los pocos árboles, matorrales y hierbas que quedan, casi menos de los que yo tengo en la sala de mi casa, en proporción al área y al número de habitantes.

            El asfalto, el cemento y el CO2 no retienen humedad, como sí lo hacen las áreas verdes; los gases que expulsan los vehículos contribuyen al efecto invernadero que eleva la temperatura y, al concentrar las impurezas en el ambiente provocan un aumento de la morbilidad y mortalidad de los habitantes; los automovilistas no saben que sus pulmones están llenos de gasolina -tanta que corren peligro de volar por los aires al encender un cigarrillo; y, por último, es por demás conocido que los vándalos descuidados o asalariados de las empresas inmobiliarias queman las hierbas y árboles secos para facilitar la inmediata reversión de los suelos al uso urbano. Como a nadie le interesa ni se duele o preocupa por las áreas verdes -casi inexistentes- es más fácil prenderles fuego.

 

            Piensan los “padres y madres” de sus “hijos”: “sé muy bien que lo vas a pasar fatal, pero ahora es mi momento de divertirme, tú ya te salvarás como puedas”. Y eso los poquísimos que piensan, los otros, como perrito callejero, simplemente procrean “hijos”.

LMG.2023-09-09

 


[1]¿POR QUÉ HAY UNA PROLIFERACIÓN DE INCENDIOS EN LAS ÁREAS VERDES DEL DISTRITO METROPOLITANO DE QUITO? 2015-09-16.

[2]LIMITS TO GROWTH. LTG. Donella H. Meadows, Dennis L. Meadows, Jorge Randers y William W. Behrens III. Nueva York, Universe Books, 1972. México. Fondo de Cultura Económica.

[3]LOS LÍMITES DEL CRECIMIENTO 30 AÑOS DESPUÉS. Donella Meadows, Jorge Randers, Dennis Meadows. Galaxia Gutemberg. Círculo de Lectores. 2004.

[4]Y en estos días el criminal Putin está impidiendo la salida de los cereales ucranianos al resto del mundo.

[5]La calidad del sistema económico Andino y su sostenibilidad están descritos en mi libro: EL MANEJO DEL ESPACIO EN EL IMPERIO INCA, y en mi artículo: La computadora, ¿fue inventada en los Andes?

lunes, 10 de julio de 2023

LA IGNORANCIA PRODUCE IRA, FANATISMO, VIOLENCIA

EL DESCONOCIMIENTO PRODUCE IRA, FANATISMO Y VIOLENCIA

LA IGNORANCIA ES PERVERSA

 

Leonardo Miño Garcés[1]

 

        La prensa de occidente de estos útlimos días ha estado llena de noticias, imágenes, videos, discursos, gritos, algazaras, protestas, manifestaciones multitudinarias y otras expresiones desagradables con ocasión del mal denominado “día del orgullo LGTBI”. Incluso programas televisivos culturales han sido suspendidos para dedicar varias horas a esas manifestaciones colectivas.

            Aquello demuestra que las prioridades de la humanidad están distorsionadas, seguramente de manera consciente dirigida por los poderes mundiales que siempre tienen a la población sumida en banalidades para que no se entere o mire para otro lado de los reales problemas del mundo, con lo cual dominan y hacen sus fortunas obscenas, que luego utilizan en irse de excursión submarina a visitar al Titanic, seguros de que sus fortunas atemorizarán a las fuerzas de la naturaleza de las que creen que pueden burlarse.

            Por ejemplo, no se ha dedicado ni un solo minuto a informar de la situación en Haití[2], que es más espantosa que la guerra en Ucrania con la destrucción de las represas y la inundación de las poblaciones; ni del ejército de mercenarios rusos atacando a su propio país (otro nivel de imbecilidad único de la especie “sapiens”)[3]; las barbaridades que están cometiendo contra las mujeres los talibanes en Afganistán, etc. Nadie dice nada respecto a que en la atmósfera ya hay más de 450 ppm (partes por millón en volumen) de CO2, lo que convierte al cambio climático en irreversible, con retroalimentación positiva, que asegura el inicio del fin de las condiciones de vida en el planeta Tierra, etc., etc.

            Todo aquello obliga a analizar y describir el fenómeno que tanto ruido, pérdida de tiempo y paz en el mundo ha ocasionado ese día y es fuente de muchas barbaridades.

            Vamos a ver. Primero, ¿Qué significa LGTBI?

La L corresponde a las mujeres lesbianas, es decir a aquellas mujeres cuya orientación sexual es homosexual; la G corresponde a los hombres gay, es decir, a aquellos cuya orientación sexual es homosexual. La letra B, corresponde al grupo de mujeres y hombres bisexuales, para quienes su orientación sexual está dirigida tanto a hombres como a mujeres. La letra T hace referencia al grupo de personas transgeneristas (travestis, transformistas y transexuales) cuya identidad de género no corresponde a su sexo biológico. Por último, la letra I corresponde a las personas intersexuales, es decir a aquellos seres humanos que por su condición biológica no pueden ser clasificados dentro de la construcción Hombre-Mujer.[4]

1. La raíz biológica del Problema

        A lo largo de los siglos el desconocimento de la esencia -la causa ultima- de un fenómeno que se expresa en el comportamiento de determinados individuos ha provocado miles de situaciones injustas, macabras y sangrientas contra aquellos. Las iglesias, que históricamente han basado sus doctrinas en la ignorancia y en la mentira, han construido mitos alrededor del problema y han despreciado, excomulgado, agredido, exorcisado, condenado, quemado en la hoguera, etc. a los afectados. Basta recordar el espantoso caso de uno de los principales inventores de la Inteligencia Artificial y salvador de la Armada de Inglaterra en la Segunda Guerra Mundial, Alain Turing, a quien condujeron al suicidio, el mismo que fue inmortalizado en la imagen icónica de la marca Apple.



        Como lo demuestran las investigaciones biológicas y genéticas, y ya está fuera de discusión, la conducta de los seres humanos con las características de los L, G, T, B e I está determinada por la mutación aleatoria de varios genes del ADN. El problema es muy complejo dado que no es la mutación de un solo gen la que provoca la enfermedad, como es el caso de otras enfermedades, como la anemia falciforme, el Alzheimer, algunos tipos de cáncer, la enfermedad de Huntington, la distrofia muscular de Duchenne, la fibrosis quística; enfermedades que mediante la terapia génica (como la CRISPR-cas9, que la pueden conseguir solamente quienes dispongan de una tremenda montaña de billetes de 1.000 dólares) pueden ser curadas. El autismo, en cambio, es causado porque un niño ha tenido la desventura de nacer con 3 cromosomas 21 (la trisomía 21), en lugar de los 2 normales. No dejando de ser una tremenda tragedia cada una de las enfermedades mencionadas, su causa está radicada claramente en un punto concreto, una diana a la que hay que acertar. En cambio, las anomalías que causan la conducta LGTBI es causada por la mutación aleatoria de múltiples genes, ubicados en varias partes de la doble hélice del ADN.

            Aquí es necesario explicar que hay (haciendo una tremenda simplificación) dos tipos de enfermedades genéticas; aquellas que son causadas directamente por la mutación de uno o varios genes, y las que, además, sólo se manifiestan cuando concurren situaciones ambientales que las activan, es decir que el gen predispone a la enfermedad, pero esta solamente se manifiesta si concurren factores ambientales, como es el caso del alcoholismo, el asma, de los cánceres de pulmón o estómago, para los cuales es necesario tener el gen mutado y, además, ser lo bastante irresponsable como para fumar a pesar de que la enfermedad del cáncer de pulmón tiene un desenlace terrible para el paciente y para su familia[1]; descuidado como para tomar café de manera desaforada, o descuidado y ocioso como para comer fuera de casa cualquier porquería que contenga preservantes químicos. Recuerdo un autor que declaraba que “la manera más rápida de perder la salud es comer fuera de casa”. O vivir en ciudades mugrosas mal planificadas y peor gestionadas, con escasez de espacios verdes, gigantesca movilidad vehicular y, lógicamente, aire mugroso. Es decir: la concurrencia de un gen mutado más circunstancias ambientales (culturales, laborales o químicas).

            De manera que existen enfermedades “simples” causadas por la mutación aleatoria de un solo gen; complejas, causadas por la mutación de uno o varios genes (poligénicas); y muy complejas, causadas por la mutación de uno o varios genes (que predisponen a la enfermedad) y que se manifiestan cuando concurren circunstancias ambientales.








        Respecto del comportamiento de las personas LGTBI, como queda dicho, la causa es genética, son enfermedades complejas poligénicas pero -al parecer- requieren para manifestarse la concurrencia de circunstancias ambientales. Las cuales pueden producirse en el hogar, la familia nuclear o extendida, la escuela, los grupos de amigos o, actualmente, la abundante basura textual, visual y auditiva que se distribuye sin ningún control por los medios de comunicación y las redes sociales. Que quede claro que las circunstncias ambientales indicadas no son suficientes para producir el comportamiento LGTBI, es necesario que las personas hayan nacido con alteraciones poligénicas, es decir mutaciones aleatorias de varios genes ubicados en diversos sitios de la estructura de doble hélice del ADN.

            Lo anterior debe dejar muy en claro que se trata de una enfermedad genética, de la cual las personas que la padecen no tienen absolutamente ninguna responsabilidad. Es una enfermedad genética hasta ahora incurable.

            De manera que desde hace mucho tiempo era ya repudiable la actitud de las iglesias y de muchos ciudadanos “cultos” que manifestaban rechazo y hasta repugnancia por el comportamiento indicado. Se utilizaban expresiones como: “maricones de mierda”, “comportamiento contra natura”, cuando es justamente lo contrario, es la naturaleza la que ha cometido una tremenda chapucería, de entre las muchas que comete cada momento desde hace 4.500 millones de años.

 

“La Naturaleza no reverencia la vida. La Naturaleza trata a la vida como si fuese la cosa menos valiosa del mundo. Parte de la diversidad millonaria producida se aniquila rápidamente en forma de presa para alimentar otra vida. Este es precisamente el método maestro para producir formas de vida siempre nuevas. “No torturarás, no inflingirás penas” La Naturaleza ignora este mandamiento. Sus criaturas dependen de la atrocidad de una contienda eterna.

“No existe nada bueno ni malo excepto en el pensamiento”. Ningún acontecer natural es de por sí bueno o malo, ni es de por sí hermoso o feo. No existen valores, ni significados particulares, ni finalidad. La Naturaleza no actúa movida por propósitos. Cuando, en alemán hablamos de la adaptación intencionada (.Zweckmässig) de un organismo a su entorno, sabemos que se trata sólo de una forma conveniente para hablar. Nos equivocamos en el marco de nuestra propia imagen del mundo. En ella, sólo existe la relación casual...

...Sabemos que experimentar a Dios es un hecho tan real como la percepción inmediata de un sentido o de nuestra propia personalidad...” [1]

 

            De manera que el comportamiento correcto con esas personas diferentes es, primero, reconocerles y defender sus derechos -que son exactamente los mismos que para el resto de seres humanos-, en términos de todas las condiciones de una vida decente; segundo, exigirles el cumplimiento de los mismos deberes que al resto de las personas; tercero -y, por supuesto- vigilar que no intenten motivar o incentivar o forzar a las personas que son diferentes de ellos a que se sumen a su condición, especialmente cuidar y defender a los niños y niñas. Claro que, además, para ello hay que desplegar una vigilancia de los asquerosos medios de comunicación y redes sociales.

            Ahora bien, si la homosexualidad es producida por una enfermedad genética, cuesta trabajo comprender aquella frase: “Orgullo Gay”. No puedo entender que alguien se sienta orgulloso de estar enfermo. En Wikipedia se lee:

 

“El orgullo LGBT es el concepto por el cual lesbianas, gays, bisexuales, transgénero y otros grupos conectados a la comunidad LGBT, como las personas intersexuales, deben estar orgullosos de quiénes son y de la orientación o identidad que tienen como parte de la comunidad LGBT. La palabra orgullo, en este caso es el antónimo de vergüenza, un concepto que se ha utilizado a lo largo de la historia para controlar y oprimir a las personas LGBT. El orgullo en este sentido es una afirmación de cada individuo y de la comunidad en su conjunto... Que las personas deben estar orgullosas de su orientación sexual e identidad de género, que la diversidad sexual es un regalo...” (subrayado mío)

 

            Parece claro que el acudir al concepto “orgullo” no es más que una reacción de “la comunidad” LGBTI ante el rechazo irracional, emotivo y provocado por la ignorancia, con el que han sido tratados secularmente. Con lo cual a una irracionalidad se ha respondido con otra.

            La diversidad sí es una riqueza de la humanidad, pero padecer una deficiencia no parece ser motivo de orgullo.

            Aquí cabe destacar y enfatizar en que la humanidad sí se ha enriquecido de la diversidad. La diversidad de razas, etnias, culturas, costumbres, ideas, características físicas, biológicas, etc., sí ha hecho a la humanidad mejor.

 

La homosexualidad no era algo infrecuente en la comunidad artística de Florencia... Verrocchio (el Maestro de Leonardo da Vinci)... Botticelli... Donatello, Miguel Ángel y Benvenuto Celliini... Leonardo da Vinci... algunos humanistas del Renacimiento rendían culto a Platón, en el que se idealizaba el amor erótico hacia los muchachos hermosos... [2]

 

            ¿Qué habría sido de la humanidad sin esas personas diferentes? Sin embargo, el mismo Leonardo da Vinci repudiaba la falta de control de los instintos animales: “El hombre que no controla sus instintos se rebaja al nivel de las bestias” (Isaacson, op.cit. pág. 152.)

            En último término, los instintos sexuales y de los sentidos en general son parte de nuestra herencia desde los animales irracionales, impuestos en nuestra biología por la Naturaleza, única y exclusivamente para la reproducción de la especie. ¿Cuál es la diferencia entre una pareja de seres humanos que, sin considerar ni por un momento las posibilidades que tienen de garantizarun futuro decente y de calidad para el posible bebé que será gestado por el acto que se disponen a cometer, igual lo cometen; cuál es la diferencia con los animales irracionales que igual lo hacen? ¡Ninguna! A estas alturas de la historia y de la realidad, está por demás claro y evidente que el acto de mayor irresponsabilidad que puede cometer un ser humano es traer hijos a este mundo.

            La diversidad entre seres humanos es una de las fuentes de mayor riqueza de la humanidad:

 

Sin embargo, si estamos de acuerdo en que es deseable librar a la humanidad de la esquizofenia y de otros trastornos similares, también hemos de considerar si esto tendría un coste para la sociedad, incluso para la propia civilización. Vincent van Gogh padecía esquizofenia o trastorno bipolar, al igual que el matemático John Nash... Entre las personas con trastorno bipolar podemos incluir a Ernest Hemingway, Mariah Carey, Francis Ford Coppola, Carrie Fisher, Graham Greene, Julian Huxley (el eugenista), Gustav Mahler, Lou Reed, Fanz Schubert, Sylvia Plath, Edgar Allan Poe, Jane Pauley y cientos de otros artistas e intérpretes.Por otro lado, el número de creadores con trastorno depresivo grave se cuenta por miles...

A medida que vayamos aprendiendo a tratar los trastornos emocionales con medicamentos y, con el transcurrir del tiempo, con ayuda de la edición genética, ¿nos encontraremos con más felicidad, pero con casi ningún Hemingway? ¿Queremos vivir en un mundo donde no exista un Van Gogh?[3]

 

            ¿Queremos vivir en un mundo donde no exista un Alain Turing, un Botticelli, Donatello, Miguel Ángel, Benvenuto Cellini, Leonardo da Vinci?

 

2. La ideología de género

 

Empecemos explicando de qué estamos hablando:

“Ideología: Conjunto de ideas que caracterizan a una persona, escuela, colectividad, movimiento cultural, religioso, político, etc.” (Definiciones de Oxford Languages. Obtenido mediante Google)

            Ideología de Género: “Igualdad absoluta en el trato a niñas y niños; negación de la feminidad y de la masculinidad, trato idéntico a niños y niñas en las escuelas (y en la sociedad), su consideración como seres neutros y sexualmente polimorfos...”[4]

            La cita anterior es tomada de una noticia y denuncia referida a lo que ocurre en los centros educativos españoles y las múltiples y muy graves consecuencias que se están produciendo como consecuencia de esa conducta. Queda claro que la palabra “educativos” debe ser escrita con comillas y lamentar el pésimo nivel cultural de los “profesores” y gestores de la educación en ese país ibérico. Pero es peor o igual lo que ocurre en todo el mundo. Muchas veces el acoso escolar (bullying) es producido por bandas de cobardes que acorralan a un niño, niña o joven y le hacen la vida imposible en la escuela o colegio, y solamente se resuelve cuando el ofendido coge la kalashnikov del ropero de su casa y hace una limpieza en su establecimiento “educativo”, luego de lo cual los “padres”, “madres”, dirigentes y “profesores”, que son los finalmente responsables de la matanza, ponen los ojos de plato y dicen “me muero que pena, yo no he sabido”.



        No es necesario discutir mucho esta postura, ya que evidentemente, esta sí es “contra natura”. Decir, gritar, manifestar y armar escándalo defendiendo este absurdo es como sostener que la Tierra es plana, las vacunas van a esterilizar a los ancianos de 70 años, el Sol gira alrededor de la Tierra, la Luna es un queso González, etc.

            Queda claro que Simone de Beauvoir no tenía ni idea de lo que decía, sostenía y escribía. Para sostener esa ideología es necesario ignorar que para que se produzcan fenómenos y hechos en la realidad cósmica, natural y social existe toda una muy compleja red de causalidad[1], en la cual los factores -en general- se diferencian entre DETERMINANTES y CONDICIONANTES. En el caso que motiva este artículo, los seres humanos nacen determinados por su estructura genética, es decir, por su biología y, luego de nacer, su conducta es condicionada por las circunstancias ambientales: familiares y sociales en general. De manera que una persona sea hombre o mujer está determinado por su estructura genética (no solamente por uno o varios genes sino por toda la estructura) y su comportamiento se expresa matizado por las circunstancias ambientales que ha tenido y tiene la suerte o la desgracia de vivir. De manera que decir, sostener, proclamar y escandalizar con que “la persona nace sexualmente neutra y que la atracción al sexo opuesto no es un asunto de la naturaleza” equivale a decir que la Luna es un queso.

            Nuevamente, a la irracionalidad se responde una y otra vez con más irracionalidades. ¡Pero se sigue presumiendo de ser “sapiens”!

            

¡LA IGNORANCIA ES PERVERSA!

            

            Ni siquiera se percatan de que la Naturaleza está tomando cartas en el asunto y lo va a resolver.

            

LMG. 2023-07-05

 



[1]Respecto de los fenómenos urbanos, he descrito con bastante minuciosidad esta red de causalidad en mi libro URBANISMO, La ciencia de los asentamientos humanos. Universidad Internacional SEK, 2008. Págs. 197 y ss.




[1]MENTE Y MATERIA. Erwin Schrödinger. Págs. 83 y 84.

[2]LEONARDO DA VINCI. Walter Isaacson. Pág. 151.

[3]EL CÓDIGO DE LA VIDA. Jennifer Doudna, la edición genética y el futuro de la raza humana. Walter Isaacson. Págs. 765-766. Subrayado mío. 











[1]ADN. El secreto de la vida. James D. Watson. Capítulo 14: El cáncer: ¿una guerra sin final?

CÓMO MORIMOS. Sherwin B. Nuland. Capítulo X: La malevolencia del cáncer. Capítulo XI: Cáncer y esperanza.

LA FÓRMULA DE DIOS. José Rodrigues dos Santos. Págs. 46-50.

 




[1]Arquitecto, Magíster en Historia, PhD en Urbanismo

[3]Rusia es un país patético: es el más extenso del mundo, pero su población, con mentalidad de esclavos (de los zares, del Partido “Comunista”, del borracho Yeltsin y ahora del nazi Putin) es incapaz de hacer producir esa gigantesca extensión para dar pan y empleo a todos, y se dedica a robar a los vecinos!