sábado, 5 de mayo de 2018

¡UNA SEMANA ESPANTOSA!

¡UNA SEMANA ESPANTOSA!
            La semana del 30 de abril al 4 de mayo del presente año (2018) ha sido realmente espantosa, y eso que estoy escribiendo el 5, y falta el 6, así que no sé qué nuevos infortunios nos “depare el destino”. Los acontecimientos han quedado registrados con dos videos y un artículo en mi muro de Facebook, así que allí los pueden verificar.
            En efecto, les resumo nada más tres acontecimientos que han marcado la semana:
1.   Un Obispo español, elegante hasta el extremo, muy bien afeitado y maquillado, con una pulcritud de artista de cine, ha declarado, muy suelto de lengua, y con la “sabiduría” que le confieren decenas de años de estudios de Teología y Filosofía, que las niñas son culpables de que las violen, porque ellas “se ponen como en un escaparate, provocando”. En serio, eso ha dicho el muy bellaco, mírenlo en el video. A lo que yo he comentado:
“¡Queda por demás demostrado que la iglesia católica es el peor enemigo que ha tenido Jesucristo! Este sujeto, ¡¡¿cómo puede ser tan estúpido y miserable para decir que las niñas provocan a su violador?!! ¿Y los niños provocan también a los curas para que los violen? Por qué no le encierran a este canalla en una celda de violadores?, seguro que les va a provocar con su elegancia y pulcritud.”
2.    La máxima autoridad de un paisito insignificante con nombre de línea imaginaria, también muy suelto de lengua y revestido de la “sabiduría” que le confiere su estupidez, en una cumbre mundial realizada en Cuenca, entre otros dislates ha declarado que las personas que padecen cáncer lo provocan ellas mismas porque están sumidas en “pensamientos tóxicos”; que “hay más personal médico especialista en cáncer que pacientes”, y que “apenas a alguien le diagnostican cáncer el primero que se alegra es el médico, porque sabe que podrá cambiar de carro”. En serio, eso ha dicho el muy bellaco, mírenlo en el video.
Pero, lamentable y vergonzosamente, ante tan maravillosa oportunidad de poner en ridículo mundial a semejante “sabio”, tanta que le obligue a renunciar muerto de la vergüenza, los médicos no han presentado una respuesta científica y contundente que ponga en su sitio a este sujeto. Una paciente, la Sra. Nelly Valbuena, ha salido al frente del licenciado de marras y les “ha dado haciendo el trabajo” a los médicos contestándole de manera muy inteligente. Un solo médico, el Dr. Gabriel Ordóñez Nieto le ha contestado con mucha altura e inteligencia. El resto de médicos se han contentado con una lluvia de insultos e improperios y han prometido que el lunes próximo harán un berrinche en las calles. Ante tal situación yo he comentado:
“Las declaraciones del licenciado ameritan una respuesta objetiva de parte del gremio general de los médicos o del específico de los oncólogos, con cifras objetivas autorizadas e incontrastables, cifras estadísticas multianuales de todas las variables e indicadores que intervienen en el problema del cáncer; por ejemplo una comparación de costo-beneficio; de pacientes atendidos por tipo de cáncer y pacientes curados; de realidad laboral de todo el personal médico involucrado y realidad social, económica y sicológica de los pacientes y sus familias, etc., etc. Por ejemplo, hay tipos de cáncer provocados o desatados por condiciones ambientales, o de la baja calidad o contaminación por agentes químicos de los alimentos que se puede adquirir en el mercado, o por la precariedad de los ambientes laborales o de la ciudad en la que se vive, etc., en cuyos casos sería el Estado el primer culpable, y no tendría autoridad para criticar nada. Pero, muy penosamente, todas las opiniones que se leen en las publicaciones referidas al vídeo son reacciones viscerales, comprensibles pero no aceptables y menos plausibles; airadas e insultantes. ¿Se podrá esperar una respuesta objetiva, técnica y científica por parte de algún profesional o gremio? ¿Alguien maneja cifras y conocimientos científicos que realmente pongan en evidencia la torpeza e ignorancia del licenciado, o sólo se le puede responder con insultos e ira?
Esto amerita una rueda de prensa y un comunicado oficial (pero con el contenido y las características anotadas) por parte de un gremio o de un médico científico con la mente fría y los datos en la mano. Además, la ciudadanía en general y los pacientes involucrados en particular se merecen eso como mínimo.
Una manifestación en las calles es solamente una demostración pública de rechazo, como un berrinche, no es la respuesta que corresponde a las declaraciones de quien vergonzosamente se supone que representa a todos los ecuatorianos. Hace falta mente fría y demostración objetiva de la estupidez morenista. Hasta ahora la ÚNICA respuesta inteligente es la contenida en la carta de la paciente señora Nelly Valbuena; lo cual es tan lamentable como los dislates del licenciado”. (Cuando escribí esto todavía no se pronunciaba el Dr. Gabriel Ordóñez Nieto).
3.    En mi blog he publicado un artículo (y lo reproduzco en Facebook y Twitter) en el que pongo en evidencia la integralidad sistémica de las actividades, de las vidas, acciones y omisiones de todos los seres humanos; en síntesis, que todos dependemos de todos, a todos debemos agradecer y a billones debemos pedir perdón. Que la acción u omisión de uno solo de nosotros repercute y tiene efectos en todos y, además, en el Planeta entero. Pero, como pongo en la introducción al artículo en Facebook:
“Este artículo seguramente no tiene ningún interés, porque hace varios días lo envié personalmente a: un Profesor jubilado, un doctor en medicina, dos ingenieros civiles, cinco arquitectos, un doctor en lingüística, una doctora en psicología educativa, un ingeniero industrial, una Magíster en Educación Universitaria y un sociólogo. Y solamente el Profesor jubilado, pero que tiene una extraordinaria e impresionante cultura, se dignó responderme, felicitándome e indicándome que su contenido era tan acertado y motivador que de inmediato lo había enviado a sus amigos. El resto de distinguidos profesionales ni siquiera tuvo la elemental educación (que a mí me enseñaron en la escuela) de acusar recibo. Así que, distinguidos y queridos amigos, lo más probable es que sea mejor que no lo lean. Sigan su camino y olvídense de él, que así vamos.....
Como puso Dante en la puerta de entrada al infierno: "Oh vosotros los que entráis, abandonad toda esperanza".
¿No será que el infierno de otros mundos es este mundo en el que vivimos?
            Tres acontecimientos que son un muy pálido reflejo de la sociedad espantosa que han “organizado” en sesenta mil años -desde que migraron desde el África y poblaron todos los continentes- los que se llaman a sí mismos “los seres más inteligentes del planeta” y, lo más grave es que son las personas de las que deberíamos esperar la máxima sabiduría las que más se empeñan en demostrar que penosamente padecen de ella.
            Anteriormente puse esta frase: ¿No será que el infierno de otros mundos es este mundo en el que vivimos?      
            Voy a partir del supuesto de que existe el infierno y una posterior vida eterna. Al respecto es interesante lo que escribió Isaac Asimov en uno de sus libros:
“Hace unos meses, tuve un sueño que recuerdo con asombrosa claridad. (Por lo general no recuerdo ninguno).
Soñé que había muerto y estaba en el cielo. Miré alrededor y sabía dónde estaba: campos verdes, nubes algodonosas, aire perfumado y el sonido lejano y embelesador de un coro celestial. Y ahí estaba el ángel de la entrada con una amplia sonrisa de bienvenida.
-¿Es esto el cielo?- pregunté asombrado.
-Sí, lo es- respondió el ángel.
-Pero debe haber un error. No pertenezco a este lugar. Soy ateo (y al despertar y recordarlo estaba orgulloso de mi integridad).
-No hay ningún error- afirmó el ángel.
-Pero, siendo ateo, ¿cómo puedo cumplir los requisitos?
-Somos nosotros quienes decidimos quién los cumple, no usted- contestó el ángel con severidad.
-Ya veo- asentí. Miré a mi alrededor, reflexioné unos segundos, me volví hacia el ángel y añadí-: ¿Hay alguna máquina de escribir aquí que pueda utilizar?
Para mi, el significado del sueño era muy claro. Sentirse en el cielo era poder escribir. Yo he estado en el cielo durante medio siglo y siempre lo he sabido.
Un segundo punto importante fue la observación del ángel de que es el cielo y no los hombres el que decide quién cumple los requisitos. Supongo que esto significa que si no fuera ateo, creería en un Dios que elegiría salvar a la gente según su comportamiento en la totalidad de sus vidas y no por sus palabras. Creo que Dios preferiría a un ateo honesto y recto a un telepredicador  que no hace más que repetir la palabra Dios, Dios, Dios, y cuyos actos son horribles, horribles, horribles....
Creo que si hubiera vida futura, el castigo del mal sería razonable pero sólo por un tiempo determinado. Y pienso que el castigo más largo y peor debería ser aplicado a los que han calumniado a Dios al haber inventado el infierno”.

MEDIO EN SERIO Y MEDIO EN BROMA:
            Volviendo por tercera vez (que pocos recursos literarios poseo, ¿verdad?) a la frase anterior, que no es mía, sino que la leí en algún libro:
 ¿No será que el infierno de otros mundos es este mundo en el que vivimos?


            Vamos a ver: De las tres religiones mayoritarias del mundo, una de ellas sostiene que para salvarse hay que circuncidarse. De manera que, en la puerta de entrada al paraíso hay que bajarse los pantalones: circuncidado, al cielo; no circuncidado, a la paila. Y, ¿Cómo van a proceder con las mujeres? Los profetas y sabios de esa religión todavía no se han puesto de acuerdo, supongo que hasta que eso ocurra, irán a la paila.
La otra religión sostiene que para salvarse hay que bautizarse, porque toda persona que nace viene cargando sobre sus débiles espalditas una mochila que contiene el pecado cometido por el primer ser humano creado que procedió con absoluta lógica: puesto que estaba prohibido comer una manzana, justamente esa prohibición era una incitación a comérsela. Así que pecó, y nos botó jodiendo a billones de sus hijos. Una de las variantes de la misma religión sostiene que la muerte de “su señor” ya nos salvó de la paila, así que las acciones que cometamos, mientras mantengamos la fe en él, no tienen la menor importancia. De manera que los mayores canallas de la historia, como el obispo del primer video relatado, o aquellos que han mandado matar a millones de seres humanos, y que han provocado el hambre, la enfermedad y los sufrimientos más atroces a otros billones de ellos, mientras hayan mantenido la fe en “su señor” cada vez que cometían esas tropelías, no van a la paila, sino que van a a una nube donde les espera un par de alitas y una cítara o un arpa, para que canten sus “hazañas” por los siglos de los siglos.
Un muertito perteneciente a la tercera religión se presenta en las puertas del paraíso, pero el cancerbero custodio de dicha puerta introduce su nombre en una computadora un billón de veces más poderosa que las de Google y le dice, muy enfadado: “A dónde pretendes entrar, insensato, si el miércoles 30 de febrero del año 1948 (justo cuando tenía dolores reumáticos) únicamente te arrodillaste tres veces y no cinco; además no fuiste ni una sola vez a la ciudad santa, lo que prueba que no cumpliste dos mandamientos del Profeta (que Dios tenga en su misericordia), así que, ¡a la paila! Y no discutas porque, como puedes ver, la fila para ir al infierno es larguíiiiiiiisima”.
Por todo lo anterior, al terminar este escrito me he convencido que no ha sido UNA semana espantosa, sino nada más una común y corriente.

2018-05-05

jueves, 3 de mayo de 2018

¿DE CUÁNTAS PERSONAS DEPENDEMOS? ¿A CUÁNTAS DEBEMOS AGRADECER?

¿DE CUÁNTAS PERSONAS DEPENDEMOS?
¿A CUÁNTAS DEBEMOS AGRADECER?

            Mi esposa ha tenido la bondad de poner delante mío un plato de sopa. Concretamente un locro de papas, plato típico de la sierra del Ecuador, que está simplemente compuesto de agua, papas, aceite (de palma, maíz, oliva, girasol o similar), cebolla blanca, ajo, comino, achiote, culantro, leche, queso, sal y un medio aguacate. Apenas lean esto seguramente algunos lectores dirán: “uuuu si así no se hacentas perjudicamos cuando desperdiciamos alimento o cuando cultivamos de manera depredatoria?[1]; bueno disculparán no más, pero con más o menos ingredientes igual se llama locro de papas, y para el efecto de este articulo da lo mismo.
            Antes de servírmelo, de repente y en una fracción de segundo (lo que pone en duda la afirmación de Einstein de que nada en la naturaleza viaja a mayor velocidad que la de la luz) pienso en el trabajo de cuántas personas ha sido necesario para que yo tenga ese plato en mi mesa, o sea, a cuántas personas debo agradecérselo. Si bien difícilmente podré acordarme de todas, voy a intentarlo. Vamos a ver:
            MI ESPOSA, claro, en primer lugar. Cuando era niño, en cambio, era mi madre y, como éramos 8 hermanos, mi padre, mi madre y mi abuelita (¡once personas! ¿Cómo lograba mi padre alimentar a tantos? Yo ahora no podría), había necesidad de una o varias personas que ayuden en las labores domésticas, extrañamente llamadas “criadas”. A todos ellos también debo agradecer, ya que si ellas no hubiesen trabajado o hubiesen fracasado en su empeño, o lo habrían hecho mal, ahora yo no estaría aquí. Y, reflexionando en esa frase: “no estaría aquí”, también debo agradecer a mi médico, él sabe a quién me refiero.
            Ahora bien, pensando en esa cantidad de personas, ¿se imaginan ustedes que, restando tres personas fallecidas, en una generación, ahora somos 63? En una generación, once personas se multiplicaron hasta ser sesenta y tres y medio (por ahora). Esa es la razón por la que “para el año 2050 la Tierra deberá alimentar a ¡dos mil millones de personas más que ahora! Está claro que no podrá hacerlo, así que unos cuantos billones quedarán desnutridos o morirán, o se lanzarán a la guerra para arrebatar a los que sí pueden alimentarse, la parte que les corresponde.
            AGUA: para que yo pueda abrir la llave y obtener el líquido vital, primero alguien, hace muchos siglos, en el Imperio Romano, se dio cuenta de que ese es un servicio vital; luego, alguien calculó y diseñó los acueductos que llevaron el agua a las ciudades, miles de personas aportaron (de una u otra forma) los recursos necesarios para la ejecución de la obra, otras miles la ejecutaron (vaya usted a saber cuántas dieron su vida en dicha construcción). Esas obras impresionantes, los acueductos romanos, habrían sido mucho más difíciles de construir si a una mente extraordinariamente prodigiosa no se lo ocurría inventar el arco de medio punto, uno de los inventos más geniales de la arquitectura; ese genio al parecer fue un etrusco, miembro de una cultura anterior a la romana.
            Ya en nuestra época, alguien concibió el proyecto específico que conduce el agua a mi domicilio, alguien investigó para descubrir las posibles fuentes de captación (y aquí lamento por los miles de organismos vegetales y animales que están sufriendo o  muriendo porque yo les quité al agua que necesitaban para su vida); alguien calculó y diseñó todo el sistema de captación en la montaña, conducción a la ciudad, almacenamiento, purificación y conducción hasta mi domicilio; alguien inventó el procedimiento de purificación, otra persona descubrió y muchas otras fabricaron los productos químicos necesarios; muchos empleados públicos en labores administrativas y técnicas mantienen funcionando el sistema, millones pagan sus impuestos y el costo de sus consumos para que el sistema siga funcionando. Y, claro, yo pago la tarifa mensual correspondiente al consumo que realizo. Finalmente, muchos otros miles de personas hacen labores similares para que el agua con que lavaré el plato y los utensilios de cocina sea conducida (espero que correctamente) a su destino final.
            Pero, además, para que se produzcan todos los otros insumos necesarios para mi plato de sopa, se requieren incalculables volúmenes de agua.
            SAL: Alguien, investigando para enfrentar la enfermedad de miles de personas (algunas de las cuales habrán muerto como consecuencia de ella), descubrió que, también, este era un producto vital que los humanos debíamos consumir para mantener una salud adecuada. Miles de personas trabajan para obtener la sal en sus fuentes, sean marinas o terrestres, otras miles para purificarla, refinarla, enfundarla, transportarla, y venderla.
            PAPAS: hace varios siglos, los Aymaras en el altiplano boliviano descubrieron que, investigando la semilla de este tubérculo podían transformarla para hacerla comestible. Y consiguieron producir y cosechar varias decenas (o centenares) de variantes comestibles de papa, que luego se difundieron por todo el planeta, sin ser jamás reconocidos ni agradecidos los Aymaras por su enorme contribución a la salud humana. Ya en nuestros días, campesinos muy humildes y pobres cultivan, cuidan y cosechan la papa, la ensacan y trasladan a lomo de mula decenas de kilómetros para venderla a comerciantes intermediarios mayoristas, recibiendo un precio irrisorio por su producto. Los mayoristas lo venden a comerciantes urbanos de variada capacidad de venta, como la “casera” de la consignación en que yo la compro.
            CULANTRO (para no alargar el relato, cabe incluir en este proceso a la cebolla blanca, ajo, comino y achiote): de manera similar a la papa, campesinos humildes siembran estos productos; y luego se produce un proceso parecido al de aquella hasta llegar al comerciante minorista o supermercado urbano para su venta final. Estos productos vegetales tienen un período más corto que el de la papa hasta su deterioro, razón por la cual su venta es más vulnerable y tanto el agricultor como el intermediario corren el riesgo de perder su esfuerzo y su dinero cuando el producto se descompone.
            AGUACATE: Suelen ser pequeños o medianos hortelanos los que cuidan los árboles de aguacate, cosechan el producto y lo sacan, generalmente en transporte motorizado, al mercado urbano.
            En todos los casos, el productor obtiene una muy pequeña fracción del costo del producto, la parte del león del precio final se lo reparten entre los intermediarios y el vendedor final.
            ACEITE: si se trata de aceite de palma, para su obtención se ha producido previamente un proceso de depredación de los pequeños propietarios del suelo, y el cultivo extensivo de la palma será de funestas consecuencias para el ambiente del sector durante muchísimos años. De manera que aquí debemos considerar la producción de pobreza y miseria que ese tipo de cultivo implica. A los campesinos que siembran, cuidan, cosechan, embalan, y transportan el producto hasta la fábrica, deberemos añadir aquellos que lo procesan en ella y luego lo transportan hasta el comerciante urbano.
            LECHE Y QUESO: Debo agradecer a los miles de ganaderos, pequeños, medianos y grandes, a los que hay que sumar los fabricantes de quesos. Pero además, para que vivan las vacas hay que producir cereales, y actualmente el volumen de producción de cereales para alimento animal (vacas, pollos, cerdos, etc.,) es solamente un poco menor al volumen de producción para consumo humano. “La demanda de más cosechas para alimentar ganado es una de las razones por la que se necesitará producir el doble de cosechas para el año 2050”. Y, para mayor abundamiento, para que vivan esas vacas y se produzca aquel queso se necesitan ingentes volúmenes de AGUA, de cuya producción ya nos ocupamos anteriormente.
Unos datos interesantes al respecto:
“Se necesita 1 kg., de alimento para producir 1 kg., de pez de granja,
                       2 kg., de alimento para producir 1 kg. de carne de pollo,
                       3 kg., de alimento para producir 1 kg., de carne de cerdo,
                       7 kg., de alimento para producir 1 kg., de carne de res.”
            “La alimentación fundamental de las vacas es forraje, compuesto de la siguiente manera: sorgo molido y plantas de maíz, 8%; maíz hecho hojuelas  para volver más digerible el almidón y productos derivados del etanol: 92%. Estos productos son necesarios para que la vaca consuma más alimentos que le suministren energía para que gane peso rápidamente. Esto en la fase de engorde, antes de esa fase sí pasan pastando, comiendo hierba, compuesta casi en su totalidad de fibra.”
            “En 2009-2010 se produjeron 2,3 billones de toneladas métricas de cereales, suficientes calorías para alimentar a entre 9 y 11 billones de personas (y en esos años éramos solamente 7 billones), pero solamente el 46% se destinó a las personas; los animales domésticos consumieron el 34% y el 19% fueron a la industria, para ser transformados en biocombustibles, almidones o plásticos.”
            Así que, imagínense la cantidad de gente que trabaja para que yo pueda tener ese poco de leche y queso en mi plato de sopa.
            Ahora bien, obviamente esos alimentos deben ser cocinados, así que debo agradecer también a todas las personas que trabajaron en la extracción de petróleo, su refinación (para convertirlo en gas o electricidad), su transporte, almacenamiento y distribución. Y a los que trabajaron en la fabricación de la cocina y de la refrigeradora, desde la extracción del mineral del que se originó el metal constituyente, las tuberías, cables, cauchos, plásticos, etc., de los que están constituidos los dos aparatos. Y no debo olvidar al científico que inventó la manera de refrigerar los alimentos, y a los productores de los elementos químicos necesarios para ello.
            Y, ¿eso es todo? NO. Ese volumen de caldo debe colocarse en un plato sopero o “plato hondo”, el cual se suele colocar sobre un “plato tendido”. Así que, entre las personas a las que debo agradecer que yo pueda disfrutar de mi sopa debo añadir las que fabricaron esa vajilla, desde la extracción de la materia prima, los moldeadores (torneros), horneros, decoradores, transportistas, vendedores, etc.
            Y, ¿el mantel y la servilleta? ¿Cuántas personas trabajaron desde la obtención de la materia prima, la fabricación de esos elementos necesarios, hasta que llegaron a mi mesa?
            Y, ¿los cubiertos? Sean de plástico, o metal, porque sería muy difícil comer sopa con los dedos, ¿no es cierto? ¿Cuántas personas trabajaron desde la obtención de la materia prima, la fabricación de esos elementos necesarios, hasta que llegaron a mi mesa?
            Y, ¿las ollas y demás utensilios en que se cocinaron los ingredientes de la sopa? ¿Cuántas personas trabajaron desde la obtención de la materia prima, la fabricación de esos utensilios, hasta que llegaron a mi cocina?
            Y, ¿la mesa? ¿Cuántas personas trabajaron para que yo pueda apoyar el plato en esa mesa?
            Y, ¿la habitación en que me encuentro? ¿Cuántas personas trabajaron para que yo no me encuentre sentado en la vereda comiendo ese plato de sopa?
            Y, si la sopa me la como por la noche necesitaré energía eléctrica para iluminar la habitación, y para que se encienda la luz apenas yo pulso un interruptor es necesario el trabajo de otras miles de personas.
            Y, claro, todo eso lo tuve que comprar y, para poder comprarlo, tuve que trabajar. ¿Cuántas personas tuvieron que trabajar para que yo pudiera trabajar? ¿Cuántas pagaron sus impuestos para que yo tuviera mi salario mensual?
            Realmente sería necesario un libro de unos cuantos cientos de páginas para describir con detalle todos los oficios necesarios e imprescindibles para que una persona pueda consumir un bocado de comida.
            Así que, ¿alguien puede decir a cuántas personas debemos agradecer cada vez que nos llevamos a la boca un bocado de comida?
            Y además, aunque lo siguiente es triste, si yo dispongo de dos panes y solamente necesito uno, o tengo una cantidad de sopa en exceso, ¿a cuántas personas les estoy quitando su porción, a la que tienen el mismo derecho que yo? “En el mundo futuro no habrá gente que muera de hambre, porque no habrá gente que muera de indigestión”[2] Hace un año, más o menos, ¡había 870 millones de seres humanos desnutridos en el mundo! “Unos 66 millones de niños van con hambre a la escuela en los países denominados en vías de desarrollo”. “805 millones de personas en el mundo, se va a la cama con hambre todas las noches”.
            Así que, a fin de cuentas, ¿de cuántas personas dependemos? ¿a cuántas debemos agradecer? ¿A cuántas perjudicamos cuando desperdiciamos alimento (sólo en los EEUU se pierde un billón de dólares anuales por el desperdicio de comida) o cuando para cultivar les arrebatamos su tierra o destruimos su ambiente?
           

LMG/2018-04-26






[1] En efecto, el primer amigo que leyó este artículo, de inmediato me llamó para decirme que el auténtico locro de papas solamente se hace con “papa chola”. Vale. Yo no sé nada de sofisticaciones culinarias.
[2] Eduardo Galeano.