viernes, 28 de enero de 2022

DE MALANDRINES, “ELEVADOS”, POLICÍAS, ABOGADOS, JUECES, PERIODISTAS Y “AUTORIDADES”

¡REALIDAD ESPANTOSA!

 

 

En la semana del 17 al 23 de enero se ha producido un aluvión de mensajes por las redes sociales, los periódicos, radio, televisión, comentarios de gente espantada y furiosa, manifestaciones, etc. Realmente se han transmitido más comentarios furiosos que virus chinos.

            La causa de tanto pánico y furia es que unos abogados y jueces han condenado a un policía a tres años y cuatro meses de prisión, a pagar diez mil dólares a cada malandrín “ejecutado extra judicialmente” y dos salarios mínimos vitales (850 dólares. No deberían llamarse salarios mínimos vitales sino salarios de hambre) de multa. ¡Que lindura de jueces! Un cabo de la policía con -según dicen- ocho cientos dólares de sueldo mensual, ¿cómo va a pagar ese dineral?

            En los mensajes se comenta que el policía salvó la vida de un adolescente, para lo cual tuvo que matar a dos malandrines que estaban asaltando a aquel, y que la condena es una ignominia, “una mierda” dijo un comentarista de radio, un injusticia intolerable, y que el Presidente de la República había prometido indultar al policía una vez que la sentencia sea “ejecutoriada”, en lenguaje abogadil.

            Me enviaron un video, en el que se ve y oye a un comentarista de radio todo despeinado, sudoroso, y extremadamente furioso, convertido (¿o será así siempre?) en un energúmeno lanzando rayos y centellas contra todo el mundo: abogados, jueces, fiscales, delincuentes, ministra de Gobierno, y a alguna otra “autoridad” a las que demanda a gritos “hacer base en Guayaquil”. 

            Tanto escándalo ameritaba una investigación antes de sumarse a las voces encolerizadas, así que procedí a hacerla.

            Mediante Google pude leer la noticia en los dos mayores diarios del país, El Comercio y El Universo (EFE. 19 de enero del 2022. 14h25). El primero es bastante escueto y no pone nada más de lo que se lee en WhatsApp, lo cual revela (para mí, confirma) la precariedad de la información de ese periódico. Pero el segundo es más específico, pone un resumen del veredicto, los principales argumentos del fiscal y del juez, un audio con las declaraciones del policía y un video del asalto. Así que me voy a referir y limitar a la noticia del último periódico nombrado.

            El hecho se ha producido el 11 de junio del año pasado en la ciudad de Riobamba.

            Los argumentos de la acusación sobre los que se basa el veredicto son que el asaltante había huído ya varias cuadras del sitio del asalto, que luego se le sumaron dos en una motocicleta; que el policía había disparado por la espalda a los asaltantes en su huida “más de una decena de disparos” desde una distancia de doscientos metros.

            El policía dice que los asaltantes no estaban huyendo sino que le “emboscaron”, que uno de ellos “se llevó la mano a la cintura”, él supone que para sacar un arma de fuego, y que es absurdo que pueda acertar a un blanco a doscientos metros. También dice que está tranquilo porque salvó la vida del joven.

            En el video se ve a un hombre gordo asaltando a un joven (no parece adolescente sino ya mayorcito), luego aparecen tres hombres de civil que asustan al asaltante, uno de ellos con un ama de fuego en posición de disparar (este es el policía juzgado); el asaltante huye y los tres lo persiguen; el joven recupera la calma y lo que parece ser su celular, se va caminando sin apuro; y no se ve más.

            En la notica se lee: “El agente mató a los dos involucrados, por lo que fue acusado de extralimitación en el uso de la fuerza”.

            El periódico cita el artículo 293 del Código Orgánico Integral Penal: “el delito de extralimitación en la ejecución de un acto de servicio se constituye cuando el servidor... se extralimite en la ejecución de un acto del servicio, sin observar el uso progresivo o racional de la fuerza...”. Vamos a ver.

            Primero, la deficiente redacción: “el delito de extralimitación... se constituye cuando el servidor... se extralimite”. ¡Obvio! A un alumno de escuela que redacte así habría que ponerle un cero y exigirle que “mañana se presente con su representante”, ¿no es verdad?

            Esta es una de las perlas brillantes de los abogados y legisladores: “Uso progresivo”. Veamos la definición de “progresivo”: “Que avanza o progresa. Que progresa o aumenta en cantidad o en perfección. Que avanza o aumenta gradualmente”.  O sea que, según nuestros brillantes abogados y legisladores y según consta en la genial ley ecuatoriana, la fuerza debe aplicarse poco a poco: primero un fuerte apretón de manos, luego un tremendo abrazo, luego una bofetada, luego un puñetazo, luego una patada en salva sea la parte, luego un golpe con un palo (cuidado, que el primero no sea de eucalipto), luego con un cable de acero, luego usar un puñal, luego una pistola, una ametralladora, una granada de mano, un cañón, una bomba atómica. Progresivamente, hasta alcanzar la perfección,no de una sola,; si lo hace de una sola es delito. ¡Genial!

            Pero la brillantez no acaba ahí, por favor fíjense en la letra “o”: “uso progresivo Oracional”. O sea que el uso progresivo no es racional y, en su defecto, vale un “uso racional de la fuerza”. ¿Cómo se va a aplicar objetivamente una ley subjetiva? ¿Cómo calificar objetivamente si la fuerza fue aplicada utilizando la razón o fue irracional? Por ejemplo, un certero disparo en medio de los ojos es perfectamente racional, más aún, si no interviene la razón es imposible acertar el disparo. Un karateca o judoca hace picadillo a cualquier ciudadano porque aplica magistralmente la razón en sus golpes o llaves de lucha, el oponente apenas se defiende con el instinto, no con la razón. Y, en términos filosóficos, LA FUERZA NUNCA ES NECESARIA SI INTERVIENE LA RAZÓN: si  a una persona racional le exigen por la fuerza que entregue el celular o la cartera o los zapatos, los entrega de inmediato, pero si es irracional emplea el instinto y se opone con la fuerza; solamente los irracionales (políticos, cancilleres, generales, empresarios y similares) hacen la guerra, los racionales llegan a acuerdos y terminan los conflictos de manera solidaria, con beneficio para todas las partes.

            ¡Y así quieren que los ciudadanos cumplamos las leyes, esos monumentales adefesios de leyes!

            El periódico complementa la noticia indicando que el policía no estaba de servicio, sino que pasaba por Riobamba en viaje a otra ciudad de destino en compañía de varios compañeros; que por ello estaban vestidos de civil; y que al ver el asalto decidieron intervenir.

            El Presidente de la República y la Ministra de Gobierno se manifiestan indignados y prometen al policía que “le daremos todo el apoyo necesario para que recupere su libertad”.

            Hasta ahí lo que se puede saber por el contenido de la noticia del diario El Universo.

            Luego pude ver dos videos más, en el uno el juez que condena dice que el policía disparó por la espalda, y que es imposible que alguien ataque de espaldas a otra persona. En el otro, el abogado defensor dice que según el informe forense las balas tienen una trayectoria “de izquierda a derecha”.

            Única y exclusivamente basado en esas noticias, me permito comentarlas.

1.    La autopsia debe revelar si los disparos fueron recibidos por los asaltantes en su espalda, de frente, o de costado como dice el abogado defensor. No puede ser que el juez tenga un informe forense y el abogado tenga otro. Si fue por la espalda no hay nada más que investigar, fue un asesinato. Si fue de costado o de frente hay que seguir investigando. Además, la misma autopsia debe revelar a qué distancia fueron efectuados los disparos, y si los blancos estaban en movimiento o no. Con esos informes técnicos se podría saber si los asaltantes estaban huyendo o emboscando al policía. Y los periodistas -incluido el gritoncito- debieron recabar el informe de la autopsia; sin él no hay manera de pronunciarse ni tomar partido, peor con tanta furia. 

2.    En un dictamen judicial no puede constar la frase “más de diez disparos”, ni “menos” ni “más o menos”, el fiscal debe presentar los casquillos como prueba, y decir exactamente cuántos fueron.

3.    Creo que únicamente Clint Eastwood en el cine con un rifle dotado con mira telescópica puede acertar a dos blancos en movimiento a doscientos metros y, si estaban escapando en una motocicleta, las balas debieron primero atravesar al pasajero de atrás y luego seguir viaje para acertar al conductor de la moto, a los dos por la espalda. Imposible lo que dice el juez, ni en dibujos animados.

4.    Ni en el video ni en ninguna parte se ve ni menciona que los asaltantes estaban armados.

5.    En el video no se ve que el asaltante golpee al joven, ni que lo amenace con ningún arma, solamente se los ve forcejeando, ni siquiera lo golpea. De lo que se ve, la vida del joven no corría peligro.

6.    Si los policías armados y vestidos de civil no aparecían podía haberse dado uno de dos hechos: o el malandrían se robaba el celular y los dos quedaban vivos, o el joven escapaba con su celular. En todo caso, nadie salía lastimado.

7.    Parece claro que el asaltante fue perseguido por dos o tres hombres armados vestidos de civil. Esa imagen sugiere a un asaltante desarmado perseguido por dos civiles armados. Incluso si le “dieron el alto” diciendo que eran policías, no había manera de saber que estaban diciendo la verdad.

Parece quedar claro lo siguiente:

-       El sistema judicial ecuatoriano es un adefesio, altamente precario, nada profesional ni en la técnica ni en los procedimientos necesarios ni en el texto de la leyes, un completo adefesio;

-       La policía ecuatoriana no está debidamente entrenada ni para enfrentar estos “complicadísimos” acontecimientos: el asalto de un robacelulares a un jovenzuelo “elevado”.

-       Los periodistas ecuatorianos son altamente deficientes, además de viscerales y gritones.

-       El Presidente de la República toma sus decisiones apresuradamente, también de manera visceral.

-       La población ecuatoriana se enfurece y toma partido también visceralmente.

-       Los habitates de este país (y del mundo) andan “elevados” como mudos por las calles con las narices pegadas al celular y no se percatan de los peligros que corren.

      

      El penúltimo comportamiento indicado se pone en evidencia, además de por los mensajes vitriólicos por todas las redes sociales, por reproducir las declaraciones del Presidente de la República de El Salvador, Nayib Bukele (que ya me tiene acostumbrado a sus discursos y declaraciones equivocadas, atrabiliarias, insolentes y prepotentes)  que reprende a los presos de sus cárceles con argumentos sacados de la ley del Talión: ojo por ojo y diente por diente. Lo peor es que una monjita católica, que se supone ha dedicado su vida a seguir a Jesús, también reproduce ese discurso, como si Jesús hubiese proclamado y enseñado que “si te dan una bofetada en una mejilla, pues sácale la madre al desgraciado que se atrevió a hacerlo”. ¡Una lindura de monjita, mamitica, tan tierna!

 

El acontecimiento tiene, en mi criterio, dos causas, que están en la esencia del mismo y son las que deben ser analizadas, comprendidas y erradicadas. El resto son fenómenos o efectos obvios que se desprenden de aquellas y que se resolverán una vez eliminadas las causas.

Primero voy a referirme a los asaltantes. Les llaman delincuentes, lo que realmente significa que no respetan las leyes. Hay que tener mucho cuidado antes de denigrar a los que no cumplen las leyes. Vamos a ver. Las leyes son ideadas, concebidas, redactadas, expedidas y aprobadas por abogados y legisladores apoyados por una legión de asesores, todos ellos actuando bajo las directrices y órdenes de los empresarios que ponen y quitan presidentes y dictadores, que hacen las guerras, se enriquecen con ellas, etc., etc. Así que las leyes son expedidas -y luego aplicadas y defendidas- por asalariados de los empresarios (además de bobos y con pésima redacción).

El sistema capitalista necesita para su existencia y funcionamiento de un basto “ejército industrial de reserva”, mejor llamado masas de desempleados. Existe un fórmula matemática que demuestra que el capitalismo NECESITA el desempleo, o sea la MISERIA, para acumular riqueza. La tasa de desempleo es el combustible que mueve la economía. Al capitalismo no le conviene el pleno empleo. NECESITA una tasa de desempleo. (Ver al respecto: CAÍDA LIBRE. El libre mercado y el hundimiento de la economía mundial. Joseph E. Stiglitz. Premio Nobel de Economía. Página 261)

Bajo el amparo de esas leyes la sociedad fabrica, engendra, cría desempleados; son sus criaturas.

Quien no cumple las leyes no necesariamente es un problema para la sociedad; históricamente los precursores del progreso han sido los que se han opuesto a las leyes. Henry David Thoreau prefirió ir a la cárcel que cumplir con una ley injusta. Claro que no es el caso de un robacelulares. Este simplemente es un malandrín.

Por supuesto que hay varias clases de delincuentes, unos roban setenta mil millones de dólares al país para el que fueron electos gobernantes “por decisión popular”; otros sacan sus capitales a los paraísos fiscales para eludir impuestos. Ese tipo de delincuentes contribuye a la producción de desempleados y de asaltantes. Ellos son los padres inmediatos de los asaltantes. Pero los contratos y cobro de comisiones mediante los cuales se llevaron esos dólares fueron hechos -al parecer, puesto que no hay juez que los acuse ni condene- estrictamente ceñidos a la ley; tan es así que, como declaró el gobernante pillado con “su” dinero en los paraísos fiscales: “yo he cumplido con las leyes ecuatorianas”. Así que ninguno de los dos es un delincuente, pero el arranchador de celulares a los incautos sí lo es y merece todas las penas de los hombres, el desprecio de toda la sociedad y la peor paila del infierno.  

 

“Gran parte del capital mundial circula por paraísos fiscales como las islas Caimán, que no se han convertido en un centro bancario de dos billones de dólares porque el clima allí sea particularmente propicio para la banca. Son “lagunas tributarias” creadas deliberadamente dentro del sistema regulatoriao global para facilitar el blanqueo de dinero, la evasión fiscal, la evasión regulatoria y otras actividades ilícitas... el gobierno (de los EEUU) ha hecho demasiado poco para restringir su uso para otros fines indeseables”. “Y mientras se insiste en la evasión fiscal, se hace poco para evitar otras prácticas nefastas del secreto bancario (como los paraísos para el dinero robado por los dictadores corruptos)...” (Joseph Stiglitz, Op.cit. págs. 287-288 y nota 29 del Capítulo 6. Subrayado mío).

 

Las leyes tienen nacionalidad, al pasar una línea imaginaria llamada frontera cambian; cambian en el espacio y cambian en el tiempo, con lo cual revelan que son artificiales, artificiosas y, como queda demostrado, tramposas e instrumentos de explotación y de expolio.

Con lo que también queda demostrado que lo importante no es cumplir las leyes, sino las normas de la moral, que son las que permiten la supervivencia de la sociedad, la preservación de la paz y el bienestar de los individuos, mediante -básicamente- el respeto a los demás y a la naturaleza. Y las normas de la moral no son redactadas ni expedidas por ningún tinterillo asalariado de ningún patrón, sino que vienen inscritas en los genes de los seres humanos bien nacidos; son, como decía Immanuel Kant, imperativos categóricos. Así que el gobernante mencionado antes “cumplió con las leyes ecuatorianas”, pero violó las normas de la moral.

El desempleado, cuando llega a la miseria sufre hambre, enfermedad, dolor; ve a sus hijos muriendo de hambre, enfermedad y dolor, termina perdiendo toda esperanza y echa mano de lo que les sobra a los que no padecen o no parecen padecer su misma situación. Y así surge el asaltante. Este es el delincuente que arrancha celulares a los “elevados” bobalicones. Por ello, no los llamaré delincuentes sino malandrines.

Y, las “técnicas” del asalto, ¿acaso las inventaron ellos mismos? No pues, las aprenden todos los días en los “bellísimos” canales de televisión, en los “streaming” famosos en el ámbito mundial. Hay una gigantesca industria multinacional perfectamente legal para producir toda esa basura que luego aprenden los arranchadores. ¿A quién hay que castigar y mandar a la cárcel, a los inventores de las “técnicas” o a sus alumnos?

Así que queda claro, los malandrines no se hacen a sí mismos, son criaturas de la misma sociedad que luego se rasga las vestiduras y dice detestarlos, los calumnia y pide para ellos todas las penas imaginables, incluso ponderadas por monjitas católicas. Cria a sus hijos, los empuja a actuar y luego, cuando sufre su actuación aplaude cuando los asesinan. Sociedad gazmoña, mojigata, escupe al cielo y luego maldice a su propia saliva que le cae en la cara.

Ahora me referiré a las víctimas de los asaltos. “Mientras más inteligentes son los celulares más estúpidos son sus usuarios”, lo dijo algún inteligente. Todos, en todas partes y situaciones andan con las narices pegadas a los celulares: en las calles, en los buses, trenes, metros y tranvías, en los restaurantes, mientras manejan vehículos y maquinarias, en las salas de espera de todos los servicios públicos y privados, en las reuniones y cenas familiares; no sé si incluso en el ataúd, en fin. En cenas familiares de cinco personas, tres de ellas mientras con una mano se meten una cucharada de sopa en la boca con la otra aporrean teclas; igual cuatro o cinco amigos en mesas de restaurantes. Como que piensan de sus compañeros: “tu conversación es tan aburrida que mejor veo si me llega algún escándalo o mal chiste al celular”. ¡Excelso respeto por los demás! Los conductores de vehículos manejan con dos dedos y con los ocho restantes aporrean teclas. “Es que puedo recibir mensajes importantes y urgentes”. ¡Venga!, que ni siquiera la única partera de un barrio de conejos tiene llamadas urgentes cada minuto de las veinte y cuatro horas del día!

En la calle, los hombres miran el celular para hacerse los importantes, ocupados y buscados. Claro, tienen que monitorear las cotizaciones de la bolsa, si hay sospecha de caída hay que vender, si la hay de alza hay que comprar. Incluso una caminata a botar la basura en el contenedor es un “viaje de negocios”, en la una mano la bolsa de basura en la otra el celular. Y, si, para mala suerte se cruza una chica con unos tobillos de infarto, esa distracción puede costar una fortuna. ¡Graciositos los hombrecitos y mujercitas de negocios! Las mujeres que no cotizan en bolsa, en cambio se defienden de los hombres mirando el celular, como esos niños pequeños que al jugar a las escondidas se cubren la cabeza con una manta y se imaginan que como ellos no ven a nadie, nadie les ve. ¡Graciositas las mujercitas!

De esa manera crean las oportunidades para que les arranchen el celular, basta un manotazo para hacerlo, no se necesita arma blanca ni negra. Y si alguien con necesidad objetiva o subjetiva pasa a su lado, pues de un manotazo puede ganarse... no sé, varios cientos de dólares. A mi mismo, cuando salía a la calle (hace dos años) y me cruzaba con uno de estos informatizados me entraban ganas de darles un manotazo o hacerles cosquillas para que suelten el celular y espabilen.

Y conste que no defiendo a los malandrines, simplemente me explico la situación, la interpreto, busco sus causas y, por consiguiente, tácitamente expongo las soluciones; siguiendo los consejos de Juan Montalvo: “no se enoje, no grite, no llore, no maldiga, no excomulgue, COMPRENDA”. Yo mismo he sufrido los asaltos, me vaciaron mi casa y me obligaron a salir de ella como alma que lleva el diablo; y meses después, a la entrada del departamento que arrendaba me pusieron tremendo pistolón en la cabeza para arrancharme una maleta de computadora, pero sin  computadora. Me quedé más blanco que alma de santo y con el corazón más rápido y ruidoso que martillo eléctrico para pulverizar piedra.

En todo caso, si lo que ha causado tanto alboroto y furia haya sido o no un asesinato, el policía no debería ir a la cárcel. Ningún ser humano debería ir a la cárcel. Al igual que en la elección de gobernantes, en que siempre se elige a los peores, la humanidad ha reprobado en la asignatura del tratamiento a los díscolos. En efecto, a lo largo de los siglos en todo el planeta y en toda la historia la cárcel no ha servido más que para embrutecer a los presos. No sé si existirá alguna estadística para conocer cuántos díscolos de cada millón salen de la cárcel convertidos en un Domingo Savio. Sólo he conocido a un ser humano que sabía qué hacer con los presos, el Dr. Jorge Crespo Toral, y ya se murió.

LMG. 2022-01-24.

 

 

            

martes, 21 de diciembre de 2021

EL MEJOR REGALO DE NAVIDAD

EL ÚNICO REGALO SINCERO Y ÚTIL POR LA NAVIDAD

 

 

Por alguna razón que nunca alcancé a entender los “cristianos” del mundo asociaron el nacimiento de Jesús con la necesidad y la obligación de dar regalos -por parte de unos y el resentimientos si no se los recibe por parte de los otros- junto y simultáneamente con organizar tremendas comilonas y bebilonas que terminan en empachos, deterioro de los dientes y borracheras.

            Pronto, antes o después, el resto de terrícolas siguió la costumbre reemplazando a Jesús con un viejito barrigón encargado de repartir regalos por todo el planeta.

            Por supuesto que los comerciantes se chuparon los dedos apropiándose de la festividad y haciendo su fortuna en diciembre, a nombre de Jesús o del viejito barrigón.

            Pero lo que todos saben pero se niegan a pensar es que se monta una gran hipocresía a nombre de la religión o de la reunión familiar anual.

            Así que he decidido hacer una propuesta para limpiar esa falsa festividad y hacerla verdadera, útil, salvadora de vidas, limitante de enfermedades y expresión genuina de HUMANIDAD y HERMANDAD, palabras huecas que rara vez han expresado hechos verdaderos en la historia de una especie esencialmente egoísta.

            A fines del año 2019, China conoció que el llamado Coronavirus SARS-Cov 2 se contagiaba de persona a persona, lo ocultó al mundo y permitió que cinco millones de personas viajaran por él y provocasen una pandemia que, hasta el momento, ha matado a 5.369.040 personas.

            Un año después, a comienzos del año 2021 un puñado de científicos, luego de identificar y secuenciar al virus inventaron vacunas contra él.

            A punto de concluir el año, a fines del 2021, la población vacunada es una minoría en el hemisferio sur del Planeta y es una mayoría en el otro, hasta con tres dosis. Las empresas farmacéuticas que producen las vacunas, a pesar de haberlo hecho con dinero público, se niegan a renunciar a las patentes y a los derechos de propiedad intelectual, con lo cual hasta el momento han acumulado una fortuna obscena a costa de la muerte de millones de personas y la ruina de todos.

            A continuación un relato de esta barbaridad:

 

“Científicamente sabemos cómo disminuir el número de muertes por COVID 19. Si no se hace es porque los estados no se atreven a enfrentarse con grupos que anteponen sus intereses particulares al bien común. Un ejemplo claro de estos últimos son las empresas farmacéuticas productoras de las vacunas anti COVID y muy en particular Pfizer y Moderna. Como he escrito en varias ocasiones, no se podrá resolver la pandemia a nivel local a no ser que se pueda resolver a nivel mundial.Mientras los países de renta baja y media (que son la gran mayoría de la población mundial) no adquieran la inmunidad, continuarán apareciendo en ellos variantes del virus que podrían ser cada vez más dañinas, contagiosas y resistentes a las vacunas actuales.
            Pues bien, tales industrias se han opuesto a que durante la duración de la pandemia tengan anuladas sus patentes para facilitar y permitir que se amplíe la producción de tales vacunas a nivel mundial. He mostrado en previos artículos que los argumentos utilizados por tales industrias para oponerse a ello no tienen credibilidad. En contra de lo que dicen sus portavoces (que tienen grandes cajas de resonancia en la mayoría de los medios de información y persuasión), la evidencia demuestra que tal medida de eliminación de las patentes y producción mundial de las vacunas es factible y aconsejable. La mayoría de las asociaciones científicas en salud pública así lo indican…

Aconsejo al lector que lea el interesante informe del Financial Times sobre el comportamiento de Pfizer en la producción y distribución de sus vacunas anti-COVID, comportamiento que puede resumirse en las declaraciones de un dirigente del gobierno sudafricano que subraya que "es profundamente inmoral que personas se beneficien comercialmente a costa del enorme sufrimiento que imponen a la comunidad en su totalidad". (The Inside Story of the Pfizer Vaccine, Financial Times, 12.01. 2021)...

En realidad, este virus podría haberse definido como el virus de la desigualdad,habiendo hecho palpables las injusticias tan acusadas que existen en el mundo. Decía correctamente el informe del Oxfam de enero pasado,  que "el virus contribuyó a acentuar todavía más una realidad en que la mayoría de la población estaba sufriendo las consecuencias de un sistema económico y político fallido, a la vez que los súper ricos continuaron acumulando sus beneficios". Las 10 personas más ricas del mundo amasaron desde el principio de la pandemia 540 billones de dólares de riqueza, cantidad que sería más que suficiente para vacunar a todo el mundo y evitar que la pandemia profundizara aún más su pobreza…” (https://blogs.publico.es/vicenc-navarro/2021/12/15/el-predecible-desastre-pandemico-y-sus-posibles-consecuencias-politicas/) (Subrayados y en negrillas míos)

 

            Desde que se conoció la gravedad de la virulencia, se supo que si no se vacunaba por lo menos a un 80% de la población de TODO EL MUNDO no serviría de nada vacunar al 79.9%, que “o nos salvamos TODOS o no se salva NADIE”.

Queda el colmo de claro y fuera de toda discusión que esta vez la solidaridad no es una acción supuestamente válida para acallar la conciencia sino una de vida o muerte; al igual que la lucha contra el calentamiento global, es una acción imprescindible para la supervivencia de la especie.

Así que mi propuesta es que en esta navidad NADIE COMPRE REGALOS, que con el dinero que se mal gastaría en regalos cursis e inútiles se forme un fondo mundial para hacer vacunar a los ocho mil millones de seres humanos, previa la anulación de las patentes de las vacunas.

Es bastante simple.

En lugar de los sermones inútiles del “santo” “padre” de Roma por Navidad, “urbi et orbi”, y de los líderes de los países (algunos católicos, “cristianos”, miembros del Opus Dei, fieles de Alá y Mahoma, o de Yahvé o “izquierdistas dolidos por los pobres” y similares), debe emprenderse en una campaña URGENTE para recabar que nadie haga regalitos sino que ponga sus billetes para vacunar a ocho mil millones de aquellos mentados “hermanos”. Todos esos dirigentes deben liderar la campaña y disponer los mecanismos financieros y logísticos para tener éxito; o demostrarán una vez más que son unos inútiles. A ver si todas esas religiones y juramentos comunistas son verdaderos o son puro cuento, todos los que los proclaman son unos embaucadores profesionales y todos los feligreses de aquellos son unos hipócritas incurables.

Y en cuanto a los descerebrados anti vacunas:

“Tanto que aparecieron —siempre listos— los antis: personas en busca de argumentos para volver al siglo XVII… se indignan y se manifiestan y se empeñan en ignorar que, ahora, la mayoría de internados y muertos por covid son otros necios que no quisieron vacunarse. Gracias a ellos la plaga permanece… En este carnaval de desigualdades el conflicto también es desigual: en los países ricos el problema son los que no la quieren; en los pobres, los que no la tienen. A este ritmo, muy pronto vamos a agotar el alfabeto griego —y los recursos del mundo y las paciencias y las vidas, y la palabra de 2022 será silencio o, si hay suerte, estupidez.” (Martín Caparrós. El País Semanal, 18 de diciembre del 2021).

“Está muy bien documentado que es esencial que para controlar una pandemia se tiene que controlar el número de personas que pueden contaminar a otras. Y no estar vacunado implica que esta persona es mucho más contaminante que la vacunada. Es defendible la tesis de que una persona pueda tener el derecho de terminar su propia vida, pero no es sostenible que una persona tenga el derecho de amenazar la vida de otra, contagiándola…” (Vicenc Navarro. Op.cit)

Así que, gente, por primera vez en la historia, los regalos de Navidad deben ser verdaderamente demostraciones de solidaridad y hermandad, no obligaciones cursis e inútiles. Vamos a ver cuántos cristianos hay en el mundo, cuántos religiosos que sirven a su dios, cuántos izquierdistas preocupados por los pobres del mundo.

Y, si no lo hacen, no vengan después a mesarse los cabellos y las barbas, rasgarse las vestiduras y armar escándalo porque ha aparecido otra variante del virus, porque los sistemas de salud están colapsados, porque la economía está detenida; que todo eso lo tendrán bien merecido, se lo habrán ganado.

LMG. 2021-12-20

jueves, 9 de diciembre de 2021

EL PROBLEMA DE LAS DROGAS Y DE LAS CÁRCELES

DESMONTANDO UNA MENTIRA MÁS

DESVELANDO HIPOCRESÍAS

 

 

Cuando yo era niño me gustaba mucho leer revistas de series cómicas o de aventuras, tales como Superman, Batman, Roy Rogers, El Llanero Solitario, Dick Tracy, el Pato Donald, El Ratón Mickey, etc. En las de aventuras, siempre los chinos eran representados por un anciano enclenque fumando opio o por un joven barrigón regentando una lavandería en Nueva York. De manera que las únicas imágenes mentales de los chinos, que se formaron y permanecieron, eran de viejos decrépitos fumando opio o jóvenes lavando ropa. Solamente eso -supuestamente- eran los chinos y no había motivaciones para cuestionar esas imágenes.

            Al pasar de los años, y no por incitación de profesores de la escuela, del colegio ni de la universidad (la cultura dominante era y sigue siendo la de EEUU), sino por mis lecturas, acabé descubriendo que había existido en China un ser humano excepcional, Confucio, y que los chinos sí habían producido pensamiento y obras de importancia para la especie humana. Aparte de la Gran Muralla que, a fin de cuentas, no pasa de ser una obra descomunal construida por esclavos para defender a un emperador de sus vecinos y que acabó siendo completamente inútil; y de la invención de la pólvora, pero que los chinos la utilizaban solamente para hacer fuegos artificiales y, de paso, asustar a los perros.

            Pero, al investigar el problema del opio, descubrí que los productores de la “cultura oficial” son unos embusteros de la peor especie.

            En efecto, descubrí que el opio era una planta que se cultivaba en la India, subcontinente del cual se apoderaron los británicos, lo explotaron y lo mantuvieron bajo su control durante 127 años. Los británicos compraban muchos bienes en la China pero los chinos no estaban interesados en nada de los europeos, por lo que la balanza comercial de estos últimos era deficitaria; así que introdujeron el opio en la China, al principio como planta medicinal pero rápidamente fue usada como alucinógeno, al punto que China comenzó a ver deteriorada su economía y la salud de su población. Mientras en Gran Bretaña estaba prohibida la venta y consumo de opio, este mismo país forzaba su venta en la China para equilibrar su balanza comercial. En 1839 el emperador chino prohibió la venta de opio, bloqueó los cargamentos e incendió los barcos, lo que desencadenó la Primera Guerra del opio, entre 1839 y 1842. Fruto de la derrota de la China en esta guerra, entre otras consecuencias, Hong Kong pasó a ser colonia británica hasta 1984, o sea, 155 años después.

            Pero en China la venta de opio seguía siendo ilegal, así que la balanza comercial británica siguió deficitaria, por lo que se formó una coalición de Gran Bretaña, con Francia, Rusia y los Estados Unidos y se produjo la Segunda Guerra del opio, de 1856 a 1860, ganada por esa coalición, con lo que forzaron a la China a legalizar la venta del opio. Cabe añadir que, además, los vencedores forzaron a los perdedores a dar una apertura religiosa a los “cristianos” y permitirles adquirir propiedades.

            En síntesis, el opio, una droga, fue introducida y obligado su consumo por Gran Bretaña, Francia, Rusia, los Estados Unidos y… los “cristianos”. Hasta la religión ganó con la venta y consumo de opio. ¿Qué les parece? Luego nos metieron la imagen de que los chinos eran unos degenerados consumidores de opio. Y nosotros, los muy bobos, les creímos.

 

            Ahora vamos con las drogas que causan tanto escándalo y -supuestamente- tanto daño en la actualidad.

 

EL CANNABIS, MARIHUANA O HACHÍS

El uso del cannabis data del tercer milenio antes de Cristo, fue introducido en América por los españoles en el siglo XVI. De acuerdo con la ONU se trata de la sustancia ilícita más utilizada en el mundo. Su consumo fue perseguido durante siglos, pero en los últimos años algunos países ya lo han legalizado, y las personas que padecen dolores articulares o por causa del cáncer, glaucoma, esclerosis múltiple, Alzheimer, esquizofrenia y ansiedad, consumen comprimidos, pero para conseguirlos tienen que pasar penalidades. Por supuesto que su consumo excesivo puede tener efectos adversos temporales o permanentes.

            Pero está claro también que las personas que padecen las enfermedades mencionadas deberían tener libre acceso a los comprimidos que necesitan para aliviar su mal.

 

LA COCAÍNA

En el altiplano boliviano, entre los tres y cuatro mil metros de altura, en su trabajo en el campo y en sus travesías por la meseta, los indígenas aymaras solían caminar masticando una bola compuesta de hoja de coca mezclada con ceniza o cal; no lo hacían por diversión, sino que a aquellas alturas con el aire menos denso, menor presión atmosférica y menor contenido de oxígeno, aquel compuesto era necesario tanto para poder respirar como para producir energía en el cuerpo, necesaria para las largas caminatas y el intenso trabajo.

            La planta de coca era cultivada en la zona subtropical de las Yungas del altiplano, entre 600 y 1000 metros de altura, con ese exclusivo fin.

Comprender lo que sigue es de suma importancia para la explicación posterior: la demanda de coca era producida por la necesidad de supervivencia, y la oferta estaba constituida por indígenas cuya especialidad era el sembrío, cuidado de las plantas y cultivo de la hoja de coca.

            Es importante comprender la estructura económica y social del Estado Inca: los Andes sudamericanos están compuestos por regiones poco productivas y aptas para pocos cultivos, de modo que el Estado Inca aplicó la estrategia de la Planificación Regional y el Ordenamiento del Territorio (algo de lo que se presume pero que sólo se conoce de nombre en el mundo actual) que consistía en “hermanar regiones”, de manera que para obtener una alimentación variada y rica, cada región se especializaba en el cultivo de uno o pocos productos, que se intercambiaban a lo ancho y largo del imperio para que, finalmente, todas las regiones estuviesen bien abastecidas. Así por ejemplo, una región producía maíz, otra papas, otra mellocos u ocas, o quinua, otra se especializaba en la ganadería de llamas, alpacas o guanacos, otra en la pesca, etc., etc. De manera que se complementaba la producción de todas las regiones. Así todo el imperio finalmente disponía de todo. Por supuesto que había varias regiones con las mismas características ecológicas pero ubicadas a gran distancia unas de otras que producían los mismos productos, lo cual era una ventaja cuando se producían tragedias naturales, tales como terremotos, inundaciones, heladas, sequías o el Fenómeno del Niño, que diezmaban la producción de una región; entonces acudían los productos de las otras regiones a abastecer a los damnificados y se solucionaban sus carencias y la devastación de sus tierras. Todo ese sistema se denominaba “hermanar regiones”. Los incas inventaron lo que un arqueólogo australiano denominó “La Computadora Agrícola Andina” en la que se experimentaba con distintos tipos de semillas para distintos pisos ecológicos; hasta hoy se puede ver estas ingeniosas construcciones, Los Muyus de Moray, cerca del Cusco. (En caso de desear ampliar el conocimiento de la Planificación Regional Inca, favor leer mi libro EL MANEJO DEL ESPACIO EN EL IMPERIO INCA, Ediciones FLACSO sede ECUADOR, 1994.)

            Bueno, queda claro el objetivo de la producción de la hoja de coca antes de la invasión española, su demanda y su oferta. Ahora bien, ya podemos analizar la situación actual.

            Los occidentales analizaron los beneficios de la hoja de coca y la prostituyeron convirtiéndola en un alcaloide, mezclándola con porquerías tales como el queroseno, gasolina, ácido sulfúrico, amoníaco, ácido clorhídrico, acetona y similares; tanta perversidad sólo es concebible que la practiquen humanoides. Así la transformaron en clorhidrato de cocaína, pasta básica de cocaína y crack. La transformaron en un polvo blanco fácil de transportar y muy útil para llenar los vacíos intelectuales y morales y los sentimientos de carencias materiales de abundantes estúpidos voluntarios o forzados por las circunstancias de la vida en esta espantosa sociedad.

            Ahora voy a analizar la oferta y demanda de la cocaína.

            Primero, para desvelar la hipocresía, es importante hacer alusión a una de las normas religiosas del capitalismo: la sacrosanta ley de la oferta y la demanda. Según esta ley, los precios de los bienes y servicios que se sacan al mercado se fijan ajustándose religiosamente a ella. Si hay poca demanda y mucha oferta, bajan los precios, si, en cambio hay mucha demanda y poca oferta, suben los precios. Claro que, y aquí comienza la hipocresía, los comerciantes e intermediarios pueden esconder o acaparar los productos para bajar la oferta y así forzar la subida de los precios; o una tragedia local o mundial puede provocar una escasez de productos y, como se mantiene la demanda, suben los precios. Estos mismos días la demanda de vacunas es de ocho mil millones de seres humanos y la oferta se mantiene restringida y las patentes protegidas, así que seguir viviendo cuesta carísimo.

            Obviamente, y no hace falta mucha filosofía para darse cuenta de que de esa ley sacrosanta del capitalismo se deriva que si se quiere restringir o impedir la producción o el consumo de un determinado producto, hay que reducir o eliminar su demanda. Por ejemplo, el gigantesco consumo de tabaco se redujo mediante la difusión del conocimiento de que su consumo conduce en poco tiempo al cementerio. Se redujo la demanda, con lo cual disminuyó la oferta.

            Cabe, entonces, la pregunta: si se quiere eliminar la producción de coca o de cocaína (la oferta), ¿por qué no se elimina su demanda? Si nadie quiere comprar un producto, pues al poco tiempo nadie querrá producirlo. ¿Por qué, en lugar de ello, se arma tremendo escándalo de tratar de eliminar la producción y la comercialización de ese producto, o sea la oferta, en lugar de eliminar la demanda? O sea que se viola un mandamiento religioso fundamental del capitalismo. Hipocresía pura… Y trágica.

            La religión mayoritaria y dominante del mundo es el capitalismo, es la única religión ecuménica, la practican por igual los judíos, los “cristianos”, los musulmanes, los hindúes, los “comunistas” chinos, los japoneses sintoístas, todos, todos. Pero, claro, este mandamiento de la oferta y la demanda la violan todos, a conveniencia y voluntad. Y ni siquiera se confiesan, sólo ocultan su incumpliendo, los muy hipócritas.

            Es un caso similar al de la prostitución: con gran hipocresía se apalea, chantajea y explota a las mujeres oferentes -que lo son porque la misma sociedad las arrojó a la miseria-, en lugar de cortar los … a los demandantes. Acabada la demanda, desaparece la oferta.

            Vamos a ver: ¿Cómo está compuesta la demanda de cocaína?¿Quiénes son los principales consumidores de cocaína?

            Son, básicamente, los miembros de estos grupos:

-       La gran burguesía de los países nórdicos,

-       Los empleados y asalariados de aquellos, o sea los gobernantes de esos países, junto con sus ministros y funcionarios, incluidos sus jueces y militares,

-       Los hijos de los anteriores, jovencitos que tienen su futuro y su vida resuelta, solucionadas todas sus necesidades materiales y hartos de tener más de lo que ambicionan, sin ningún incentivo en la vida, viven muertos (vale el oxímoron) del aburrimiento,

-       Los miembros de la pequeña burguesía de esos mismos países y de los países subordinados, que saben de sobra que por más que estudien y se esfuercen nunca tendrán trabajo,

-       Los gobernantes, ministros, funcionarios, jueces y militares de los países subordinados, sedientos de imitar a sus “pares” con los que se codean en inútiles “cumbres” y reuniones internacionales,

-       Los jovenzuelos bobalicones de la pequeña burguesía media (generalmente alumnos de colegios y universidades privadas, “hijitos de papá” o de hogares deshechos porque padre y madre son unos pizpiretos) que, hechos los “sabrosos” y los “tipazos”, para presumir ante sus amiguitas tan bobas como ellos, luego de unas copas de ron prueban un poco de cocaína y, los más brutos de entre ellos, le cogen adicción. A un grupo de estos les tomé una foto hace unas tres semanas y la publiqué por Facebook; y lo que vi que hacían a la vista de todos los marchantes supongo que habría valido para una de esas películas que antes exhibían en el cine Hollywood de Quito.

-       Los payasos de todos los anteriores: actores y actrices de cine y televisión, cantantes, histriónicos y similares. A los que los medios de estupidización de masas convierten en ídolos y modelos de jovenzuelos y mujercitas bobas, gracias a su única cualidad: hacer muecas y gestos. Y a los que luego conceden horas de televisión para que, exudando droga, ¡pontifiquen sobre la estructura atómica de los virus y de las vacunas! ¡A tanta estupidez asisten los que pierden su tiempo viendo televisión!

-       Los subproletarios y lumpen proletarios de los países subordinados, hartos de trabajar de sol a sol con un sueldo o jornal que no les alcanza ni para mal alimentar a la abundante prole que tuvieron la ligereza de procrear.

 

O sea que los demandantes son, básicamente, de dos tipos: los que todo tienen y todo les sobra y los que nada tienen. Y, como la desigual repartición de la riqueza se agudiza día a día, la demanda crecerá.

Las acciones que los mismos demandantes de cocaína han emprendido para hacernos creer que reprimen o combaten la venta de su producto de consumo preferido, con el eufemismo de “lucha contra el narcotráfico” son las siguientes:

-       Lanzar flotas de aviones de guerra para agostar las tierras de cultivo. Como en Colombia, donde la Fuerza Aérea de los EEUU bombardea las tierras de los campesinos con productos que esterilicen sus tierras. No me sorprendería que los generales y pilotos de la aviación norteamericana, terminadas sus razias, aspiren un poco de polvo de cocaína para combatir el estrés provocado por su ardua batalla contra las lombrices que con sus deyecciones enriquecen el suelo con nitrógeno.

-       Blindar los aeropuertos y fronteras con aparatos de detección y guardias entrenados para detener a los traficantes.

-       Perseguir, capturar, juzgar y encerrar a los jefes de los “cárteles” de la droga. Pero cuando al hijo de uno de ellos la policía capturó en México, el Presidente de dicho país ordenó que lo liberen de inmediato, “no vaya a ser que su papacito se enfade”.

Todas esas acciones lo único que han conseguido, aparte de los miles de muertos directos e indirectos (“daños colaterales” los llaman los gringos) es elevar el precio del producto dada la creciente dificultad para producirlo, transportarlo y comercializarlo. Al elevar el precio y dificultar su venta, los demandantes del último grupo indicado arriba deben comprar a precios altísimos basura más dañina que la original.

¿Por qué será que a pesar de disponer de todo el poder económico, militar, político y jurídico, los países lo único que han logrado a lo largo de décadas de hipocresía es elevar el precio del producto y asesinar un mundo de gente?

¡La respuesta es clarísima!

En serio, ¿quieren que les cuente? Seguro que ustedes ya lo sospechan.

Creo que fue Levi Strauss (si me equivoco no hace falta que me agradezca) el que lo dijo muy claro: “Los objetivos no son los que se enuncian o proclaman, sino los que se cumplen”. O sea que si lo único que cumplieron los gobiernos es elevar el precio de la cocaína hasta la estratosfera, la razón es que ese fue su objetivo. Ustedes me dirán: “Eso es imposible: si la gran burguesía y sus empleados, los gobernantes, son los principales consumidores, no les conviene que se eleve el precio de lo que consumen”. Les pongo un ejemplo: los accionistas de la fábrica Mercedes Benz compran autos Mercedes Benz y hacen lo imposible para que sus autos cada vez sean más caros. ¿O sea que….? ¿¡En serio!? Veamos:

Para el transporte, protección y defensa del pinol blanco -la cocaína- se emplean aviones, submarinos, helicópteros, lanchas artilladas, vehículos blindados todo terreno, pistas de aterrizaje, etc., etc. ¿Creen ustedes que esos ejércitos privados súper bien equipados y mejor armados y con empleo de mercenarios bien pagados son financiados solamente con la venta del polvo blanco? ¿No será que la gran burguesía nórdica retira unos pocos billetes de sus paraísos fiscales para financiar uno de sus negocios? ¿En dónde están depositados y ganando intereses los dineros obtenidos del narcotráfico? En los paraísos fiscales, en la financiación de las campañas electorales de los candidatos que luego mirarán para otro lado durante su mandato, en las grandes construcciones inmobiliarias de todos los países del mundo, e incluso en las empresas constructoras transnacionales que financian la construcción y luego operan las grandes obras de infraestructura que construyen los gobiernos, y en las gigantescas instalaciones de minería.

Solamente las cabezas visibles de los “cárteles” son longos feos de nuestros países tropicales. Los campesinos productores de la planta y los que manejan los laboratorios para mezclar porquerías con la coca y refinarla, también son longos como los anteriores, longos “pata al suelo” famélicos y muertos de hambre, que enferman por el ambiente malsano en el que trabajan y mueren jóvenes. Son las cabezas visibles que ponen la carne de cañón y dan la cara. A los verdaderos dueños hay que buscarlos en otra parte.

Además, si se cumpliese la ley religiosa del capitalismo mencionada antes, la de la oferta y la demanda ¿Por qué la batalla se da solamente contra la oferta y nada se hace para eliminar la demanda? O sea que ¡se quiere eliminar el efecto dejando intocada la causa! Causa: demanda, efecto: oferta. Causa: hambre, efecto: producción de pan. Si nadie tuviese hambre nadie produciría pan.

Ahora vamos analizar la vida de la mano de obra productora, transportadora y vendedora de la cocaína. Unos enferman, otros viven muertos del hambre y del miedo, otros ponen el pecho a las balas y otros dan con su huesos en la cárcel; o sea que todos viven fatal. Se sacan la madre trabajando y generando trillones de dólares para vivir fatal. ¿Será? Veamos a estos últimos.

Desde que en mi lejana niñez oí la palabra “cárcel” ya supe que son antros asquerosos e inhumanos y que los que van a parar allí lo pasan peor que si hubiesen muerto, en realidad son muertos en vida. Solamente supe de un ser humano excepcional, el Dr. Jorge Crespo Toral, que creó una organización llamada Confraternidad Carcelaria, que luchaba por mejorar la vida de los presos. También supe de una comunidad de monjitas de “Santo” Domingo de Guzmán que cuidaban de las mujeres presas. Pero las condiciones de insalubridad, de corrupción, hacinamiento -con doce personas en una celda de siete metros cuadrados- y más barbaridades imaginables e inimaginables tienen lugar en las cárceles de todo el mundo.

Sólo la cárcel en que está guardado un ex Vicepresidente debe ser de cincuenta estrellas, no creo que esté compartiendo celda con cuatro roba-gallinas.

Si yo lo supe hace casi setenta años, no puedo aceptar que un candidato a la Presidencia de la República de un país tropical no lo haya sabido luego de perder cuatro campañas electorales. Y que en su programa de gobierno no haya contemplado acciones para mejorar la vida de los presos. Resulta que cinco meses después de su posesión como Presidente, como consecuencia de varias masacres de cientos de presos en guerra dentro de las cárceles, él y todos recién nos enteramos que en las cárceles del Ecuador se “refugian” bandas de supuestos narcotraficantes, todos agrupados según el “cártel” al que pertenecen y armados hasta con ametralladoras y granadas de mano. ¡Una lindura de país y de gobernantes!

Y lo único que se le ocurre al gobernante mencionado es “responsabilizar de las masacres a los órganos judiciales del Ecuador” que no permiten entrar en las cárceles con el ejército a sangre y fuego a masacrar más y mejor a los presos. Esos “órganos” son solamente uno de los actores, uno de los fenómenos, hay que buscar la esencia de ese fenómeno porque, a fin de cuentas, esos órganos judiciales, con sus abogados, jueces y legisladores que promulgan las leyes son una de las lacras de la sociedad. No son la causa de tanto desbarajuste, son una mancha más del tigre. Si en un consulado o en el aeropuerto paso con un cortauñas en el bolsillo suenan las alarmas y me caen dos guardias mal encarados con ametralladora, ¿cómo es que en la cárcel se puede entrar con una ametralladora en el sobaco? ¡Una lindura de gobernante!

 

¿Cuál es la droga más destructiva, devastadora y perjudicial de los seres humanos?

¿La ignorancia o la mentira?

El ignorante vive de manera primitiva, como un animalito inconsciente o como una plantita; se hace daño y lo hace a los demás por su abulia, a veces sin darse cuenta. En cambio el que aprendió a leer pero solamente lee y se llena de información equivocada o falsa, deforma y anquilosa su mente, envenena su consciencia, con lo que, además de ignorante termina estúpido.

Esa multimillonaria población conforma la demanda de información falsa, de entretenimientos inútiles y perjudiciales, de bienes y servicios de mala calidad. Esos son los seres que terminan perdiendo sus genes altruistas y multiplicando los egoístas. Esos son los seres que viven en la banalidad, que únicamente persiguen la acumulación de riquezas; que son ambiciosos y codiciosos de comodidades. Los que viven de la trampa, del engaño, de la coima, del chantaje, del robo, que buscan eludir el pago de los impuestos, cobrar mucho y pagar poco, etc. Esos son los que eligen gobernantes mentirosos, perversos y canallas, tales como Hitler, Busch, Blair, Aznar, Berlusconi, Trump, Putin, Erdogan, Chávez, Maduro, Correa, Johnson, Bolsonaro, Ortega, y similares. Esos son los que se lanzan a las calles en multitudinarias manifestaciones para oponerse a las vacunas contra el virus chino.

¿Cómo se forma esa demanda?

Mediante los establecimientos de “educación” (escuelas, colegios y universidades) en los que se difunde información falsa, se pudre la inteligencia con supersticiones, miedos, amenazas, mentiras y rutinas extenuantes e inútiles, que terminan fosilizando el cerebro de los niños y jóvenes. Mediante la inoculación mental de la religión del lucro, de enriquecerse pasando por encima de los demás, robando a los demás y sumiéndolos en la miseria.

¿Qué aparatos conforman la oferta?

Los establecimientos “educativos” ya mencionados, los medios de comunicación colectiva, los centros de filmación, edición y producción de cine, radio y televisión; la literatura basura, y similares.

Pero a los reales educadores de seres humanos nunca se les ha ocurrido formar bandas armadas para incendiar centros “educativos”, para bombardear editoriales de periódicos y de literatura basura, ni centros de filmación de películas; nunca se les ha ocurrido apalear a los operarios de la maldad: dueños, gerentes y rectores de esos antros, guionistas de películas, escritores de basura.

Es decir, nunca se les ha ocurrido eliminar la oferta. No. A lo que han dedicado su vida es a eliminar la demanda, formando cerebros inquietos, traviesos, curiosos, preguntones, escépticos, fastidiosos; formando a los nuevos Arquímedes, Pitágoras, Avicenas, Paracelsos, Copérnicos, Galileos, Képlers, Newtons, Einsteins, Hawkings, Sagans, Ecos, Cervantes, Rodrigues Dos Santos, Lapierres, Thoreaus, Mafaldas y similares. Han luchado para eliminar la demanda estúpida y reemplazarla con demanda de calidad, y dejar que la oferta perversa se mate a sí misma.

Así que el “problema de la droga” se resuelve eliminando la demanda. Habida cuenta quiénes son los demandantes, el futuro es trágico, porque son los dirigentes de esta sociedad y, como escribió Isaac Asimov:

El consumo de drogas “no es sólo una extravagancia, sino una fuente de perjuicios para personas distintas del usuario. Muy aparte de los ataques de psicosis que produce (hasta con asesinatos y suicidios) y del riesgo de que ocasione psicosis crónica, puede aumentar los nacimientos de deficientes, multiplicando la carga de tragedia humana en nuestro planeta… Si es así, podrán pasarlo bien, pero puede salirles caro a ellos, y más todavía a sus futuros hijos”. (ISAAC ASIMOV. Contando Cromosomas. En: Los lagartos terribles y otros ensayos científicos. Historia de la Ciencia. 1978. Pág. 105).

O sea que las clases que dirigen, explotan y destruyen este planeta tendrán hijos deficientes que seguirán dirigiendo, explotando y destruyendo el planeta. Y, cuando hayan acabado con él, serán los únicos que tengan dinero para ir a destruir otro planeta en los cohetes que ya está construyendo uno de ellos. ¡Una lindura de burguesía!

 

¡HAY QUE ACABAR CON LA DEMANDA; Y LA OFERTA DESAPARECERÁ POR SÍ SOLA!

¡CUMPLAN CON UNA DE LAS LEYES DE SU RELIGIÓN, NO SEAN GAZMOÑOS!

¡BASTA DE MENTIRAS!

¡BASTA DE HIPOCRESÍAS!

 

LMG. 2021-12-02