miércoles, 13 de junio de 2012

Centralidad Urbana

CENTRALIDAD URBANA


La definición de un término que haga relación a un fenómeno urbano debe –para ser válida- referirse a todos los aspectos de la realidad urbana, a saber, funcionales, técnicos, formales, ambientales y de significado. Y su explicación o descripción debe hacer referencia a su esencia, superando por lo tanto la definición fenomenológica.

Suele ocurrir que el nombre de un término sugiere su contenido. En este caso, “centralidad” parece referirse a una característica geométrica, lo cual suele provocar equivocaciones.

En primer término es importante parafrasear –de manera sucinta- las definiciones internacionalmente aceptadas[1]:

CENTRALIDAD: Es la intersección y coexistencia de  polaridades.
POLARIDAD: Es el ámbito urbano constituido por la red de actividades conformada por una actividad urbana principal y sus complementarias.
Actividades Urbanas Principales: son aquellas que corresponden al nivel más alto de la tipología respectiva. Ejemplo: en Salud, el hospital general; en Recreación Deportiva, el estadio o coliseo; en Recreación Socio-cultural, el Teatro o Sala de uso múltiple; en Educación, la institución de segundo o tercer  nivel; etc.

Puesto que ningún equipamiento puede satisfacer todas las necesidades de sus usuarios dentro de sus instalaciones, esa insatisfacción va provocando de manera espontánea la ubicación de otras actividades menores en sus cercanías, las cuales encuentran una suerte de clientela cautiva para la venta de sus bienes y servicios[2]. Dependiendo del nivel de complementariedad con la principal -lo que determina el de su demanda y, por lo tanto, el de su rentabilidad- se ubican a mayor o menor distancia de la actividad principal; por ejemplo, al otro lado de la calle en planta baja o alta, y así se van alejando hasta un determinado (pero pequeño) número de cuadras, en plantas bajas o altas.

El Radio de Influencia de la actividad principal es aquel que se mide desde ésta hasta la última que depende de ella, que se ha ubicado por la cercanía de ella o que está “influida” por ella. Lógicamente, la figura geométrica que se forma generalmente no es un círculo, pero sí una figura cerrada, como una aureola irregular; es por ello que es más apropiado llamarlo ámbito de influencia, en lugar de radio.

En cambio, el Radio de Acción de esa actividad principal es la distancia desde su ubicación hasta la procedencia de su usuario más alejado. Por lo mismo, cuando el territorio está adecuadamente planificado, armónica y equitativamente dotado del equipamiento urbano que realmente requiere, los radios de acción de cada actividad son menores y sus usuarios requieren desplazarse menos hasta ellas; en cambio un desorden y anarquía en la dotación y ubicación de dichos equipamientos produce superposición de sus radios de acción en ámbitos específicos[3] y desabastecimiento en otros, con lo cual los usuarios deben desplazarse mucho para alcanzarlos. También en este caso es más apropiado denominarlo ámbito de acción, en lugar de radio.

Cuando por circunstancias de diversa índole, como pueden ser la alta rentabilidad del suelo en el ámbito de una polaridad, o la disponibilidad de buenas condiciones de funcionamiento como son la cercanía del transporte público, buena infraestructura de energía, agua y alcantarillado, disponibilidad de suelo amplio y bien ubicado con relación a aquellas, etc., se instala otra actividad principal en las cercanías de la primera, lo que va dando lugar a una nueva polaridad, con lo que los ámbitos de influencia de las dos se superponen e intersecan. En estas circunstancias la satisfacción de las necesidades (objetivas y/o subjetivas) de los usuarios de la primera polaridad se va complementando con la presencia de la segunda polaridad. Si el ámbito urbano es propicio y presenta potencialidad para más, no es de extrañar que una tercera o cuarta polaridad se instale y extienda en el mismo. De esa manera ya se tiene lo que apropiadamente puede denominarse una centralidad urbana.

Ya con esta primera explicación de lo que constituye una centralidad urbana debe quedar claro que ella no es simplemente una aglomeración de gente por la presencia de cualquier actividad. Por ejemplo: una terminal de metro o un centro comercial puede iniciar la formación de una polaridad, pero de por sí de ninguna manera constituye una centralidad.

Es aquella complejidad en la conformación y desarrollo de una centralidad urbana lo que le confiere las otras virtudes que refuerzan su papel: funcionales, técnicas, formales, ambientales y de significado, que pasaremos a explicar.

Características funcionales: adicionalmente a la funcionalidad de formación y consolidación de una centralidad urbana, es pertinente describir su rol en la funcionalidad del resto de la ciudad o, si se trata de una ciudad con varias centralidades, de su ámbito de influencia específico. Obviamente, dependiendo de la extensión del ámbito de influencia de la centralidad en la totalidad del territorio de la ciudad, su impacto o efecto en la funcionalidad de la ciudad será mayor o menor.

El primer impacto es la atracción de viajeros, que concurren a ella desde todos los sectores de su ámbito de influencia. Esta circunstancia significa que se irá formando una determinación desde la centralidad urbana sobre la red vial, el transporte público y el tráfico vehicular, peatonal y no motorizado; es decir que el funcionamiento de aquellos aspectos y, eventualmente su problemática, deberá ser entendido desde la atracción ejercida por la centralidad. Este es un aspecto muy sensible para la eficiencia y rentabilidad de las actividades que forman la centralidad, hasta tal punto que puede incidir fuertemente en su consolidación o deterioro. Es por ello que los promotores de los principales negocios de la centralidad suelen presionar a las autoridades para que realicen obras de infraestructura que mejoren las condiciones de sus distintos flujos; lo que suele producir círculos viciosos (de alivio, congestión, nuevo alivio y nueva congestión) que terminan por deteriorar las condiciones de accesibilidad y dar inicio a un proceso de deterioro del ámbito urbano, con la consecuente pérdida de rentabilidad y abandono del sector por la actividad involucrada.

Hay que tener en cuenta que las transferencias desde y hacia la centralidad son de personas de diversa función (clientes, empleados de gestión, trabajadores de servicio, proveedores, promotores, etc.), y que, en consecuencia los ritmos, frecuencias, intensidades, horas del día, días de la semana y modos de transporte son respectivamente diversos.

La potencia de la centralidad en la atracción de viajeros puede y suele ser de tal magnitud que llega a tener incidencia en la estructuración de la misma ciudad o ámbito de la centralidad. Es decir que la misma estructura de la ciudad puede ser influida y entendida a partir de aquella.[4] Dicho de otro modo, la centralidad puede llegar a “estructurar” la ciudad, es decir a ser determinante en el funcionamiento de ella, ser una suerte de organismo rector de su funcionamiento. Entender el funcionamiento de la ciudad puede llegar a estar determinado por el funcionamiento de la centralidad. Incluso la variación de la rentabilidad y del precio del suelo puede explicarse a partir de la relación con la centralidad.

Características Técnicas: La aglomeración de actividades que concentran un elevado número de usuarios obviamente implica una fuerte demanda sobre la infraestructura vial, la de energía, agua potable, alcantarillado y comunicación. Generalmente la formación de una polaridad o de una centralidad suele iniciarse en un ámbito urbano de menor densidad de ocupación y de población, lo que significa que la municipalidad deberá cambiar las redes subterráneas, superficiales y aéreas de infraestructura para atender a la nueva y creciente demanda y carga sobre ella. El costo de esas obras difícilmente es pagado por sus beneficiarios directos e inmediatos, de manera que toda la población invierte en la rentabilidad de unos –relativamente- pocos negocios. Los aumentos de los impuestos sobre la propiedad, la creación de impuestos sobre la plusvalía y sobre el uso del espacio público[5] deberían ser proporcionales a la inversión que hace la colectividad en estas obras.
Hay que tener en cuenta que para la construcción de las obras se requiere una inversión millonaria del dinero de los contribuyentes, que se la hace una sola vez pero se la paga en muchos años; a lo que debe añadirse el costo del mantenimiento de las obras y del suministro de los servicios de energía, agua potable, alcantarillado y comunicaciones.[6]

Características formales: Este componente se refiere a la imagen urbana y arquitectónica que trae consigo la polaridad y la centralidad, finalmente producida por las edificaciones y redes viales. En la medida en que la polaridad, y más aún la centralidad, terminan constituyéndose en un hito de la ciudad, en elemento fundamental de la “lectura” de la ciudad y su imaginabilidad[7] o reconocimiento por propios y extraños, la imagen adquiere mayor relevancia.

Suele creerse que esa imagen depende de los arquitectos y diseñadores viales y paisajísticos, pero es necesario tener en cuenta que sus diseños no constituyen obras de arte, en la medida en que están determinados por una realidad y presión social, es decir que ellos no produjeron sus diseños sólo siguiendo su impulso creativo, sino que debieron ceñirse a la realidad económica, social, política e ideológica –en suma, cultural- de la circunstancia objetiva en que les toca vivir y vender sus servicios. En concreto, sus patronos tienen limitaciones económicas (en el caso de la municipalidad que contrata la obra pública) y culturales (las autoridades municipales y los promotores privados), las cuales no tienen un contrapeso social por la falta de demanda de calidad por parte de la población en general; todo lo cual contribuye a la precariedad de las obras finales.

Otra limitación que contribuye a la precariedad de la imagen de la ciudad es la falta de identidad cultural de promotores privados, autoridades municipales, población en general e incluso de los diseñadores, lo cual determina la falta de respeto por la imagen propia de la ciudad y de su entorno natural. En la mayoría de los casos, todos tratan de “destacar” la obra en lugar de integrarla a la naturaleza y a la ciudad; unos para llamar la atención de sus clientes (“marketing”), otros en busca de notoriedad política, aquellos en busca de notoriedad profesional, la mayoría en busca de sentirse pertenecientes al “primer mundo”.

Claro que, por supuesto, hay excepciones… que confirman la regla.

Características de significado: Este componente se desprende como efecto del anterior, y se refiere a eso, al “significado”, o sea a la idea o a la noción que transmite un ámbito urbano –e incluso una obra arquitectónica- para todos los que la contemplan. Ampliando el alcance y profundidad del contenido de este componente, algunos autores[8] lo denominan el “simbolismo del espacio” en el que incluyen el de la localización y que, aunque cueste creerlo, llega incluso a tener efectos en el precio del suelo y en el costo de los alquileres. Tan es así que no es raro que el alquiler de un local para comercio o de un departamento de vivienda, aunque sea de menor calidad que otro, sea más elevado, lo que se quiere justificar por su localización o por su forma.[9] En el seno de una sociedad con escaso nivel cultural esta característica es enfatizada por el nombre del local, al ponerlo en un idioma diferente al oficial del país, generalmente el inglés, y dentro de unos años será el idioma chino.

Cuando la polaridad es generada por un centro comercial o éste es uno de los componentes de una centralidad, el impacto formal y simbólico es mayor, a lo que han contribuido los medios de comunicación colectiva, el cine y la televisión (seguramente que no de manera gratuita), sin embargo de que aquellos han demostrado ser inconvenientes y perjudiciales en varios órdenes: para la economía regional y nacional, para la balanza de pagos del país, para la funcionalidad urbana, para la ideología y cultura de la población y –en algunos casos- para la independencia de acción de los gobiernos municipales.

Características ambientales: La concentración y aumento de la densidad de actividades, de usuarios, de población, de vehículos, de edificaciones; la consecuente congestión vehicular y baja de la accesibilidad al sector, producen impactos ambientales, tales como los siguientes, a saber:

- Altas emisiones de dióxido de carbono,
- Reducción de la humedad ambiental, por la disminución de las superficies verdes y arborizadas.
- Reducción del albedo y, consecuentemente, elevación de la temperatura a nivel del suelo,
- Reducción de la filtración de aguas lluvias a la napa freática
- Cambio en el régimen de vientos y aumento de su velocidad.

La conjunción de estos cambios genera un fenómeno específico sobre el área urbana, que se ha denominado la “isla urbana de calor”, una suerte de burbuja de calor generada en un ámbito urbano determinado y localizada sobre él.

Beneficios de la Centralidad: En el objetivo de disminuir los desplazamientos de los habitantes por toda la ciudad en busca de los equipamientos básicos de uso diario, tales como los de educación, salud, bienestar social y comercio; un adecuado ordenamiento del territorio urbano debe asegurarse de que en cada ámbito poblacional en un alcance peatonal (entre 400 y 600 metros) se ubique una centralidad con todos los equipamientos mencionados. Infortunadamente esto no suele ocurrir y, como se ha indicado anteriormente, lo más frecuente es que se concentren en el centro de las ciudades todos los equipamientos produciendo una sobreoferta de ellos, y déficit o carencia total en el resto de la ciudad. En estas precarias circunstancias, miles de ciudadanos deben desplazarse cada día a esos centros, congestionándolos y deteriorándolos, además de que dejan abandonados sus barrios a merced de los malandrines y muere la vida barrial, entre otros efectos nocivos que son materia de otro comentario.

La explicación anterior concluye en que para un mejor funcionamiento de la ciudad es preferible que se formen varias centralidades y no una sola, para reducir los desplazamientos, es decir, reducir la movilidad en la ciudad, aumentar su accesibilidad y mejorar sus características ambientales. Claro está que, simultáneamente, deberá planificarse de manera integral todos los componentes de aquellas para evitar o reducir los defectos anotados en los puntos anteriores.



[1] DOLLFUS, Olivier. Géographie Universelle. Hachette/Reclus. 1990.
[2] Las personas que concurren a un hospital necesitan medicinas, laboratorios clínicos, restauración, descanso, etc. Sus familiares acompañantes necesitan alojamiento; para los trámites se requieren copias, servicios de comunicación, etc. Los médicos que trabajan en el hospital a medio tiempo ubican sus consultorios particulares en las cercanías y, para colmo, los decesos se producen con más frecuencia en los hospitales, por lo que todos los servicios funerarios se instalan cerca, etc., etc.
[3] Una de las consecuencias de esta anarquía es la congestión vehicular y peatonal en estos ámbitos de concentración, y la baja accesibilidad consecuente en ellos.
[4] Aquí cabe recordar la definición de ESTRUCTURA: la lógica que explica el funcionamiento de un sistema. En consecuencia, la estructura urbana no es un espacio, ni una connotación espacial (funcional o formal) de la ciudad, sino el sistema causal de su funcionamiento.
[5] Incluso en los casos en que en el interior de los predios de los negocios se dispone de espacios de aparcamiento vehicular, se suele utilizar la vía pública para parqueos de usuarios, visitantes, vehículos y actividades de abastecimiento; lo cual termina por congestionar la vía. Sin ese uso del espacio público los negocios no obtendrían el mismo nivel de rentabilidad; en consecuencia deberían pagar a la colectividad por ello.
[6] En una ciudad de América se produjo el caso de dos centros comerciales que pagaron el costo de la construcción de dos intercambiadores para facilitar (momentáneamente) el tráfico vehicular en sus inmediaciones. Realizaron una inversión una sola vez pero recobrarán con creces su inversión durante muchos años; mientras que la colectividad deberá pagar el mantenimiento de las obras también durante muchos años, además de la conflictividad urbana que se mantendrá por décadas.
[7] Término ideado adecuadamente por Kevin Lynch en su libro LA IMAGEN DE LA CIUDAD.
[8] CASTELLS, Manuel. LA CUESTIÓN URBANA.
[9] El alquiler de los departamentos ubicados en “áreas de prestigio” es muy alto comparado con la calidad arquitectónica de los mismos y de su ámbito urbano; lo propio ocurre con departamentos y viviendas en los suburbios invadidos por las clases acomodadas y en los que aspiran vivir las clases medias aburguesadas.

miércoles, 11 de mayo de 2011

PICO Y PLACA EN QUITO: UN FRACASO

COMENTARIOS AL
“ESTUDIO PARA LA DETERMINACIÓN DE ÍNDICES DE MOVILIDAD URBANA PARA EVALUAR LOS IMPACTOS DE LA MEDIDA DE RESTRICCIÓN VEHICULAR PICO&PLACA, EN LA CIUDAD DE QUITO”.
1. ANTECEDENTES:

Según se indica en el documento obtenido en la página Web del Municipio del Distrito Metropolitano de Quito , “con fecha 18 de mayo del 2010 la I. Municipalidad de Quito invitó a la Facultad de Arquitectura (FAU) de la Universidad Central del Ecuador a realizar varios estudios de tráfico necesarios para determinar algunos índices de movilidad urbana que permitan evaluar los impactos de la medida de restricción vehicular denominada Pico&Placa”, impuesta en el Distrito Metropolitano de Quito.

El estudio mencionado se realizó en tres fases, la Fase I “antes de la implementación de la medida de restricción pico y placa”, entre el 20 y el 30 de abril del 2010. La Fase II, “luego de superar tres meses del inicio de su aplicación”, entre el 17 de agosto y el 2 de septiembre del 2010. Y la Fase III como una “evaluación final, luego de 7 meses de iniciada y antes de que factores exógenos como el crecimiento normal poblacional y vehicular afecten los índices de movilidad”, entre el 23 y 26 de noviembre del 2010.

Puesto que aquella disposición municipal implica una intervención importante sobre la movilidad de las personas y la vida de los ciudadanos, una vez que ha transcurrido un tiempo más que suficiente para conocer de manera objetiva sus reales impactos, se ha considerado necesario evaluarla, en primer término utilizando un documento que, puesto que ha sido colocado en la página web oficial del Municipio, se puede presumir que la entidad lo hace propio, o sea que acepta como válidas las cifras y los resultados finales.

2. ANÁLISIS DEL DOCUMENTO
2.1. DEL CONTENIDO GENERAL

A continuación se presenta un análisis del contenido general del documento, ya oficial, del Municipio del Distrito Metropolitano de Quito.

2.1.1. En el documento no se presenta la problemática de partida o justificación del estudio en términos científicos, sino únicamente se indica que ha sido motivado por la suscripción del contrato con el Municipio. Puesto en otras palabras, no se presenta el problema de investigación ni, por supuesto, los datos objetivos que demuestran la existencia de aquel.

2.1.2. No se presenta la metodología de la investigación ni el sustento teórico que justifique la validez, pertinencia e importancia de los contenidos que se han investigado, tales como tasas de ocupación de vehículos livianos y buses, longitudes de colas, velocidades, etc. De súbito aparecen esos contenidos en el índice, sin justificación técnica ninguna. De manera que no se demuestra ni que aquellos son los indicadores necesarios ni si son todos ellos los necesarios.
2.1.3. Se plantea como OBJETIVO: “buscando que de esta manera (SIC) determinar cuantitativamente y de una manera técnica la eficacia del programa de pico y placa que se ha implantado en el DMQ”. (Subrayado mío). Además de los defectos de redacción, ese objetivo quitaría valor a la investigación, puesto que no se propone “verificar la validez” sino “determinarla”. Es decir se parte de manera sesgada a demostrar que la medida (no es un “programa” sino una medida restrictiva) es válida.
2.1.4. No se presentan los alcances del estudio, sino que se indica que aquellos están definidos en el contrato; o sea que se remite al lector a buscar aquel, lo cual implica una falta de respeto al lector y, en consecuencia, a toda la ciudadanía.
2.1.5. Se indica que la medida restrictiva busca reducir el número de vehículos en las calles e incentivar el incremento de su tasa de ocupación. Lo correcto sería poner que la medida busca incrementar la tasa de ocupación, no solamente “incentivar el incremento”; ya que si solamente “incentiva” la medida se revelaría completamente inútil en la práctica.

2.1.6. Mientras se avanza en la lectura se siente malestar por la deficiente redacción.
2.1.7. El estudio de la tasa de ocupación de vehículos particulares, taxis y motocicletas se realizó “entre el 20 y el 30 de abril del 2010”, es decir 28 días antes de efectuarse la convocatoria (invitación) mediante el Portal de Compras Públicas, lo cual se produjo el 18 de mayo del 2010; y 51 días antes de la suscripción del contrato, mismo que se firmó el 10 de junio del 2010. Lo mismo ocurrió con las mediciones de velocidad, “desde el 20 de abril al 29 de abril del 2010” (pág. 14); los conteos en buses, los días 22, 23, 26 y 27 de abril del 2010 (pág. 30); y la medición de colas, los días 27, 28 y 29 de abril del 2010 (pág. 35). Es decir que toda la investigación de la primera fase se realizó antes de la convocatoria mediante el Portal de Compras Públicas.
2.1.8. En la página 6 se indica que se realizó una “medición de la ocupación visual de las motocicletas, taxis y vehículos particulares, así como el volumen de los automotores”. (Subrayado mío). No hay manera de entender aquellas actividades. La redacción de todo el documento es lamentable.
2.1.9. Los investigadores no seleccionaron los puntos de medición, sino que se limitaron a cumplir con aquellos indicados en los términos de referencia (TdR). Ese procedimiento podría eventualmente aceptarse en la realización de una actividad mecánica, pero no en un estudio científico que busca conocer y definir un problema, y menos aún tratándose de una universidad, cuya razón de existir es la búsqueda de la verdad y no el cumplimiento mecánico de un encargo. De igual manera se ha hecho para la “clasificación de la ocupación”, y para los tramos para el estudio de velocidades: “se efectuó en los tramos viales especificados en los TdR” (pág. 13). Y, como no podía ser de otra manera, lo mismo ocurre con la selección de las intersecciones semaforizadas para la medición de la longitud de la colas: simplemente se cumplió con los TdR. (pág. 34). Con todo ello, queda claro que la municipalidad contrató solamente mano de obra de la universidad para que levantara información, no técnicos para que pensaran y obtuvieran conclusiones objetivas. El único aporte académico de la universidad ha sido incluir un técnico adicional para que cuente el número de vehículos que “habiendo estado esperando en la cola en la fase de ´rojo´, cuando cambió a ´verde´ no lo pudieron hacer” (quisieron poner: “no pudieron cruzar”).
2.1.10. Tampoco se incluye la justificación de la selección de las vías y tramos de las mismas para el levantamiento de la información, sólo se pone un cuadro incompleto (pág. 6) tanto en su redacción como en la información que –en el párrafo anterior a él- se promete incluir. De manera que no se puede afirmar objetivamente que la muestra es representativa de la totalidad y heterogeneidad del Distrito. Son errores inauditos e inexcusables incluso en una persona que se inicia en labores investigativas.
2.1.11. Las experiencias que se relatan en el tercer párrafo de la página 7 revelan que existió improvisación y no se programó adecuadamente el levantamiento de información; por ejemplo, suspenderlo por posibles situaciones de peligrosidad. A demás, la selección de las horas del período de conteo debió hacerse según horas pico de cada tramo de vía. Es increíble que en el segundo párrafo de la página 8 del informe de la Fase II, se mencione que para la recolección de la información tuvieron los mismos problemas que en la Fase I. Si existió improvisación para la Fase I, para ser benevolentes digamos que hubo total descuido para la Fase II.
2.1.12. En el gráfico que lleva el título “Resumen-Tasa de Ocupación” (pág. 8), no tiene sentido que se haya dibujado líneas continuas que unen los puntos de datos de cada vía, puesto que no se trata de un recorrido continuo.
2.1.13. No se presentan los anexos que se anuncia y promete a lo largo de todo el documento.
2.1.14. No les ha merecido ningún comentario los bajos porcentajes de ocupación de los buses, incluso en las horas pico: mínimo 13% y máximo 76%, promedio 35 a 40%.
2.1.15. Los investigadores han tenido la franqueza de reconocer que la recolección de datos para la Fase II, cuyo objetivo era medir “el grado de avance y consolidación de los cambios en los índices de movilidad” se realizó en el período de vacaciones escolares, por lo que “los resultados van a estar afectados por la reducción… de tráfico… que se produce en esta época del año”. Cabe la pregunta de por qué se lanzó la investigación en esa época aún sabiendo aquello.
2.1.16. Desglosando los contenidos de los objetivos de la medida de restricción vehicular, que se indican en el documento , estos serían los siguientes:
1. Optimizar el uso del espacio vial:
1.1. Reduciendo el número de vehículos en las calles,
1.2. Incentivando el incremento de su tasa de ocupación.
Con ello se busca:
a. Reducir la congestión vehicular,
b. Reducir la contaminación ambiental y,
c. Reducir el consumo de combustibles”.

Al final de este análisis verificaremos si se cumplieron o no los objetivos.

2.1.17. Los resultados del estudio de velocidad se ofrece entregar en los anexos 2.1, 2.2, 2.3 y 2.4, ¡PERO LOS ANEXOS OFRECIDOS NO APARECEN POR NINGUNA PARTE!

A continuación se copia literalmente las “Conclusiones” finales del estudio , que serían las conclusiones oficiales del Municipio, habida cuenta que, al estar incluido el documento en la página web de aquel, es un documento oficial:
“8.5. CONCLUSIONES
Del estudio realizado se considera importante resaltar los siguientes puntos:
La tasa de ocupación diaria de los vehículos particulares, taxis y motos no tiene mayor modificación respecto a la situación antes de la medida de restricción. Sin embrago, si se considera la tasa de ocupación de esos mismos vehículos durante las hora de restricción, sí existe un ligero incremento (1%) para vehículos particulares y motos y de un 8% para taxis.
El volumen de tráfico diario se ha reducido en relación al período previo a la aplicación de la medida de restricción vehicular, en un 3,5% para vehículos particulares y 15% para motos, sin embargo el volumen de taxis aumentó en un 11%. Si se comparan los volúmenes en los períodos de restricción de la mañana y de la tarde, se encuentra que los vehículos particulares se han reducido un 12%, los camiones un 25% y las motos 17%. El incremento del volumen de taxis se mantiene en alrededor del 11%. Durante el período de restricción de la tarde hay la mayor reducción del tráfico total: 12% en tanto que en la mañana es del 8%.
En general se aprecia una mejora en las velocidades, excepto en ciertos tramos viales y en horas pico, donde los niveles de congestión siguen siendo altos y a pesar de que hay una reducción del volumen del tráfico, la velocidad se mantiene baja.
La tasa de ocupación de buses no constituye un índice válido para evaluar la medida de pico y placa, los resultados que arroja no responde a un patrón de comportamiento lógico. Posiblemente se deba a que el transporte público convencional no tiene horarios ni frecuencias establecidas, lo que lleva a que cada vehículo se movilice de conformidad con la decisión que tome el conductor a la velocidad que escoja, pues su única finalidad es tratar de llenar el vehículo.
La longitud de cola de vehículos es una medida de evaluación de la restricción aplicable a intersecciones que no llegan a aniveles de saturación, como es la intersección de las Avs. Maldonado y El Sena, donde en la Fase III hay una reducción de 51% de la cola y de un 91% de la cola inicial.”

3. ANÁLISIS DE LAS CIFRAS PRODUCIDAS POR EL ESTUDIO

La verificación del cumplimiento de los objetivos que se buscaba con la medida restrictiva, y de la validez de esas conclusiones la haremos sobre la base del examen de los datos suministrados en los informes de las tres fases, que hemos unido en cuadros únicos que presentamos a continuación , ya que en los documentos originales tanto el estudio como los resultados se presentan divididos en sus tres fases, lo que dificulta la comparación.
Para el análisis se efectuará la comparación entre las cifras correspondientes a la situación previa a la imposición de la medida de restricción (Fase I) y la situación final (Fase III), puesto que, como reconocen los investigadores, la recolección de la Fase II se realizó en días de “reducción de tráfico” por las vacaciones escolares.
Como podrá apreciarse en las tablas al unir los datos recogidos en las tres fases del estudio se los puede comparar.

3.1. TASA DE OCUPACIÓN DE LOS VEHÍCULOS:



3.1.1. De los vehículos particulares: DESCENDIÓ en el promedio del DMQ, y en 5 de las 9 vías. Subió en 3 de las 9 vías y se mantuvo igual en una. Por lo tanto no se cumplió el objetivo de que los ciudadanos compartan su vehículo.
3.1.2. De los taxis: SUBIÓ en el promedio del DMQ, DESCENDIÓ en 5 de las 9 vías y subió en las otras 4.
3.1.3. De las motos: DESCENDIÓ en el promedio del DMQ, y en 7 de las 9 vías; subió en 2 de las 9 vías.
3.1.4. En las vías y vehículos en que subió la tasa de ocupación, el índice de elevación no fue significativo: en taxis, de 0,86 a 1,22: y en vehículos particulares, de 1,68 a 1,75.

En el primer párrafo de sus conclusiones, los investigadores mencionan lo siguiente:
“Sin embargo, si se considera la tasa de ocupación de esos mismos vehículos durante las hora de restricción, sí existe un ligero incremento (1%) para vehículos particulares y motos y de un 8% para taxis”.
Pero en los documentos únicamente presentan resultados levantados en el “Horario de monitoreo: 06:30-19:30”, por lo cual no podemos verificar ni refutar esa conclusión. Lo mismo ocurre con la conclusión referida al volumen de tráfico, allí se indica que si se produjo una importante reducción del volumen de tráfico en las horas de restricción, pero los resultados son de todo el período de monitoreo.
Lo peor de todo es que, como vamos a demostrar más adelante, aún aceptando las cifras contenidas en la conclusión mencionada: “los vehículos particulares se han reducido un 12%, los camiones un 25% y las motos 17%”; aumentó la longitud de colas en las intersecciones semaforizadas, se redujo la velocidad en un 41% de los tramos medidos y aumentó la congestión vehicular, es decir, bajó la accesibilidad.

CONCLUSIÓN 1: NO SE CUMPLIÓ el objetivo del Municipio de incrementar la tasa de ocupación de los vehículos.

3.2. NÚMERO DE VEHÍCULOS Y DE PERSONAS TRANSPORTADAS Y TASAS DE OCUPACIÓN



Como se indica en el título de la tabla, los datos corresponden al promedio en el DMQ.
3.2.1. Vehículos particulares:
3.2.1.1. Como es obvio, el número se redujo, aunque en una cifra mínima: 3.225.
3.2.1.2. El número de personas transportadas en vehículos particulares se redujo en 6.606.
3.2.1.3 La tasa de ocupación descendió dos centésimas.
3.2.2. Taxis:
3.2.2.1. Aumentó su número en 1.879 vehículos.
3.2.2.2 Se transportaron 4.155 personas más.
3.2.2.1. La tasa de ocupación se elevó en dos centésimas.
3.2.3. Motocicletas:
3.2.3.1. El número de motos se redujo en 1.087
3.2.3.2. El número de personas transportadas en motocicletas se redujo en 1.490.
3.2.3.3. La tasa de ocupación descendió tres centésimas.
3.2.4. Análisis de las cifras:
Es mayor el número de personas que dejó de movilizarse (8.096) que el que aumentó en los taxis (4.155). Más abajo veremos que no aumentó la tasa de ocupación de los buses de transporte público; de manera que habrá que investigar las estrategias que adoptaron los ciudadanos para resolver la restricción impuesta por el municipio a su libertad de movilizarse. Una vez demostrado que no se compartió el vehículo, que no se elevó la tasa de ocupación de los buses, que la elevación del uso de los taxis fue mínimo, quedarían las siguientes estrategias, a saber,
Los ciudadanos:
a. Cambiaron sus horas de movilizarse,
b. Disponían o adquirieron otro vehículo con un diferente último dígito en la placa,
c. Se abstuvieron de salir,
d. No les afectó la restricción por discapacidad o por pertenecer a la tercera edad.
e. Otras.
Es responsabilidad del Municipio el realizar la investigación para conocer los impactos de esas estrategias en la calidad de vida de las personas y en la productividad del Distrito; y evaluar si esos impactos son preferibles a respetar la libertad de los ciudadanos.

CONCLUSIÓN 2: La limitación teórica, metodológica y práctica de la investigación realizada, deja más dudas e interrogantes que conocimientos objetivos. Es altamente lamentable que una ciudad de la importancia de Quito carezca de conocimientos básicos referidos a su cotidianidad.

3.3. TASAS DE OCUPACIÓN DE LOS BUSES DE TRANSPORTE PÚBLICO



3.3.1. Lo primero que llama la atención es, en general, la baja tasa de ocupación de los buses de transporte público, con un mínimo de 17% (¡Sorprendentemente, en el período de consolidación de la medida de restricción!) y un máximo de 80% (También en el mismo período).
3.3.2. Con la medida de restricción en plena vigencia y, contrariamente a los objetivos municipales, la tasa de ocupación de los buses de transporte público, BAJA en 12 de los 20 recorridos contabilizados (60%).
3.3.3. La tasa de ocupación SUBE apenas en 7 de los 20 recorridos (35%).
3.3.4. La tasa de ocupación se mantiene igual en 1 de los 20 recorridos contabilizados (5%).
3.3.5. La tasa de ocupación SUBIÓ significativamente (del 64 al 80%: 16%) en 1 recorrido: Río Coca-El Arenal, sentido Quito-Valle. ¿Por qué? Ni los investigadores ni el Municipio lo saben.
3.3.6. La tasa de ocupación BAJÓ significativamente en 5 recorridos (12, 12, 14, 17, 21%). ¿Por qué? Ni los investigadores ni el Municipio lo saben.

No estamos de acuerdo con el criterio de los investigadores, expresado en sus conclusiones:

“La tasa de ocupación de buses no constituye un índice válido para evaluar la medida de pico y placa, los resultados que arroja no responde a un patrón de comportamiento lógico. Posiblemente se deba a que el transporte público convencional no tiene horarios ni frecuencias establecidas, lo que lleva a que cada vehículo se movilice de conformidad con la decisión que tome el conductor a la velocidad que escoja, pues su única finalidad es tratar de llenar el vehículo”. (Penúltimo párrafo de las Conclusiones, páginas 56 y 57 del Informe de la Fase III), (Es de lamentar la redacción deficiente).
a. Se supone que uno de los objetivos de la medida de restricción de circulación de los vehículos livianos es, justamente, obligar a los ciudadanos a utilizar el transporte público; tal es así que en varias oportunidades los técnicos municipales han exhibido imágenes del espacio vial ocupado por varios vehículos livianos y lo han comparado con el de un bus, y proclamando que éste transporta a todos los pasajeros de los anteriores. Y el indicador para verificar aquello es, precisamente, la tasa de ocupación de los buses.
b. El transporte público “convencional” sí tiene horarios y frecuencias establecidas. La frase de los investigadores, de ser cierta, constituiría una denuncia de altísima ineficiencia e irresponsabilidad municipal. Pero, si el mismo Municipio la ha puesto en su página web oficial, ¿será que admite esa ineficiencia o que no se percata de ella?
c. Si la “única finalidad” del conductor es “llenar el vehículo”, entonces se elevaría la tasa de ocupación y, en el 60% de los recorridos, aquella BAJA. Cabe otra pregunta: ¿Son tan ineficientes los conductores y propietarios de los buses que, a pesar de que “su única finalidad es llenar el vehículo” circulan con tasas de ocupación tan bajas como 17%?

CONCLUSIÓN 3: NO se cumplió el objetivo de incentivar el uso del transporte público, las cifras indican que, al contrario, se redujo dicho uso.
CONCLUSIÓN 4: Si los objetivos –expresados en el documento - de la medida de restricción de la libertad de movilización de los ciudadanos son:
1. Optimizar el uso del espacio vial:
1.1. Reduciendo el número de vehículos en las calles,
1.2. Incentivando el incremento de su tasa de ocupación.
Para lograr:
d. Reducir la congestión vehicular,
e. Reducir la contaminación ambiental y,
f. Reducir el consumo de combustibles”.

Y –según las cifras entregadas por los investigadores- resulta que los buses de transporte público circulan con tasas de ocupación muy bajas; de lo que se desprende que se debió empezar por hacer más eficiente el funcionamiento de los mismos, mediante la asignación de frecuencias y recorridos coherentes con la realidad y la necesidad de funcionalidad del Distrito. De esa manera: se habría reducido el número de vehículos en las calles, se habría logrado realmente el incremento de su tasa de ocupación, se habría reducido la congestión vehicular, la contaminación ambiental y el consumo de combustibles. En suma, se habrían cumplido los objetivos.

3.4. LONGITUD DE COLAS

Infortunadamente los investigadores no presentan cuadros con cifras concretas, sino gráficos de curvas estadísticas, de manera que el análisis de los mismos queda sujeto a la apreciación visual subjetiva que cada lector haga de las figuras. Por ello se ha tomado las cifras máximas de las curvas para poder elaborar un cuadro comparativo de cifras y poder analizarlas, que es lo que se presenta a continuación.



Los investigadores indican que “se midió cuando termina la fase de ‘rojo’ el número de vehículos que se habían acumulado a la espera de que el semáforo cambie a ‘verde’ y así poder cruzar la intersección”. Que contaron adicionalmente el número de vehículos que, habiendo estado esperando en la cola durante la fase de ‘rojo’, cuando cambió el semáforo a ‘verde’, no pudieron cruzar; y que a éstos se les denominó “cola inicial”, o sea los vehículos que conforman la “demanda insatisfecha”.

Al respecto de la longitud de colas, los investigadores ponen en sus conclusiones lo siguiente:
“La longitud de cola de vehículos es una medida de evaluación de la restricción aplicable a intersecciones que no llegan a aniveles de saturación, como es la intersección de las Avs. Maldonado y El Sena, donde en la Fase III hay una reducción de 51% de la cola y de un 91% de la cola inicial”.
Si esa idea fuese correcta, los datos sólo serían válidos cuando expresan lo que los investigadores desean. Y, de ser así, nuevamente se demostraría que la investigación fue mal realizada, ya que aquella limitación debió ser advertida en el armado teórico de la investigación (que no existió), para no malgastar tiempo y recursos humanos y económicos levantando datos en intersecciones no válidas. Lo mismo ocurrió con toda la investigación de la Fase II, realizada en el período de vacaciones escolares, en que los índices de movilidad no son representativos.

CONCLUSIÓN 5: En este aspecto los resultados obtenidos revelan que la realidad de la movilidad EMPEORÓ con la medida de restricción vehicular: en 4 de las 6 intersecciones (67%), la longitud de cola ¡AUMENTÓ! Y en 4 de las 6 intersecciones la denominada “cola inicial” ¡TAMBIEN AUMENTÓ! Es decir que a pesar de la disminución del número de vehículos que se expresó en la Tabla 2, ¡AUMENTÓ LA CONGESTIÓN VEHICULAR! Algo realmente inaudito y, aparentemente ABSURDO: ¡a menos vehículos, más congestión! ¡Sólo en Quito se puede encontrar esa situación!

Y no son cifras insignificantes, en efecto: en la intersección de las avenidas Eloy Alfaro y República, la cola de vehículos esperando el cambio de fase semafórica aumentó de 61 a 90 (¡147%!); y en la intersección de las calles Mejía y García Moreno, el número de vehículos que no logró cruzar luego del cambio de la fase semafórica SE DUPLICÓ (de 8 a 16).

3.5. ESTUDIO DE LA VELOCIDAD

Los investigadores informan que este estudio “se efectuó en los tramos viales especificados en los TdR” siguientes: Aut. General Rumiñahui, Av. Maldonado, Av de los Shyris, Av. Interoceánica, Av. Mariscal Sucre, Av. Eloy Alfaro, calle Guayaquil y calle Cuenca, en tramos de entre 4,70 y 0,96 kms.

En el informe de la Fase III se presentan gráficos de curvas estadísticas de comparación entre las velocidades medidas en las 3 fases . Como en los documentos publicados no se incluyen cuadros con cifras explícitas, a continuación se presenta una apreciación visual de la comparación entre las dos líneas que expresan las velocidades medidas en las fases I y III :

Resulta que en 13 de los 32 gráficos (40,6%) la velocidad medida en la Fase III (como consecuencia de la aplicación de la restricción de la velocidad) es menor que la medida en la Fase I; o sea que en los tramos viales y horas del día correspondientes, la restricción vehicular provocó una DISMINUCIÓN DE LA VELOCIDAD DE LOS VEHÍCULOS, algo que aparentemente es absurdo, pero que ocurrió (otra vez, eso sólo pasa en Quito); dicho en palabras técnicas, bajó la accesibilidad en dichos tramos y horas del día: la disposición municipal empeoró la situación.
CONCLUSIÓN 6: En el 41% de los tramos viales la situación de la movilidad empeoró como consecuencia de la restricción de la circulación.
CONCLUSIÓN 7: Los resultados aparentemente paradójicos y absurdos, simplemente indican que la realidad es mucho más compleja que como fue concebida por la municipalidad en los términos de referencia del contrato y –lamentablemente- como fue aceptada pasivamente por los investigadores. En el organismo urbano, al igual que en la naturaleza, no hay una relación causal unívoca entre los fenómenos. Pero claro, la red de relaciones de causalidad multidimensional e integral de la realidad concreta debió CONSTRUIRSE TEÓRICAMENTE como base previa de la investigación; sin ella, de la manera más simplista se escogieron unos pocos indicadores sin siquiera establecer la relación entre ellos, y se salió a medirlos; como consecuencia lógica los resultados no pudieron ser más absurdos.

Es increíble que luego de la existencia multisecular de la ciudad, existan personas que no alcanzan a entender que la ciudad es un organismo sistémico complejo, en el interior del cual la movilidad no pasa de ser uno de sus subsistemas subordinados y que, por lo tanto, no puede ser ni siquiera pensada de manera aislada.

4. PREGUNTAS ESENCIALES
4.1. Las cifras presentadas, ¿son representativas de los índices de movilidad de todo el Distrito? ¿En qué porcentajes? Si lo son, ¿cuáles son los datos de todo el Distrito?
4.2. Si, como se lee en una de las conclusiones de los investigadores: “se encuentra que … se han reducido … los camiones un 25% …”, ¿Cuál es el impacto de ese fenómeno y, en general, de la restricción vehicular, en la productividad, eficiencia, competitividad y PIB del Distrito?
4.3. ¿Mejoró la ubicación del Distrito en el ranking de las ciudades más competitivas de América? (al menos).
4.4. ¿Mejoró la ubicación del Distrito entre las ciudades más sustentables del mundo?
4.5. ¿Cuál es el impacto de la medida de restricción de la circulación vehicular en la Marca Quito?
4.6. Con esa investigación, ¿Se convierte la Universidad Central del Ecuador y su Facultad de Arquitectura en un referente e interlocutor válido, representativo, y defensor de los intereses de la ciudadanía quiteña? (al menos).

5. CONSIDERACIONES FINALES
La disposición municipal de restringir la circulación de los ciudadanos del Distrito debe someterse a un escrutinio riguroso a la luz de la primera parte del numeral 1 del Artículo 13 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos; así como de la Constitución vigente de la República del Ecuador en la primera frase del artículo 394, en la primera parte del numeral 14 del artículo 66, y del numeral 4 del artículo 11 de la misma Constitución.
Leonardo Miño Garcés
2011-04-29

viernes, 12 de febrero de 2010

La responsabilidad de la universidad en el siglo XXI

LA RESPONSABILIDAD DE LA UNIVERSIDAD EN EL SIGLO XXI
A propósito de una “evaluación”
Leonardo Miño Garcés

Una de las corporaciones más importantes creadas en la Edad Media en el marco de la ciudad, y que actualmente merece un tratamiento especial y privilegiado, es aquella que –junto con la Iglesia- ha perdurado y sobrevivido al tiempo: la universitas. Tuvo como antecedentes los templos egipcios y babilónicos, las Academias de Platón y Aristóteles, la Biblioteca de Alejandría, los sistemas de conferencias de los municipios romanos, las escuelas de las catedrales en el siglo XII; pero tuvo tres diferencias principales con sus precedentes: primero, que en estos nuevos centros del saber “el sistema de conocimiento era más importante que la cosa conocida”, por lo cual se integraban distintas disciplinas en sus escuelas profesionales, a saber, el conocimiento sacro, el científico y el político; segundo, que no había restricciones sobre distintas concepciones de “la verdad”, con lo cual se posibilitaba romper el cerco de la escolástica, lo que permitió acopiar, discutir y transmitir la medicina griega y árabe, el derecho romano, los retos del cordobés Averroes, del persa Avicena y del griego Aristóteles a la teología; y tercero, que hubo menos restricciones para la admisión de estudiantes y profesores, por lo cual estos provenían de diversas regiones de Europa.
Comenzaron en Bolonia en el año 1100, París en 1150, Cambridge en 1229 y Salamanca en 1243. La diversidad de concepciones de la realidad y de origen de sus estudiantes y profesores posibilitó una actitud “humanista” más amplia, precursora del humanismo renacentista del siglo XV. Además, otra diferencia con las anteriores fue que la búsqueda del conocimiento se institucionalizó de una forma duradera y no estuvo determinada por la presencia de unos pocos iluminados que dieran vida a aquella.
Es muy importante el rol que, según Mumford , cumplía la universidad, en la época de su fundación, y –todavía más interesante es- que lo identifica con las “tres funciones más esenciales de la ciudad: compilación cultural, difusión e intercambio, y prolongación creadora del conocimiento”. A lo cual añade otra de “las actividades necesarias de la ciudad”: el alejamiento de las responsabilidades prácticas inmediatas (para permitir) la apreciación crítica y la renovación de la herencia cultural.
Es de extremada importancia detenerse a reflexionar sobre esas funciones que Mumford asigna a la ciudad y a la universidad, y que generalmente no son ni siquiera mencionadas como parte de la primera: el acopio, salvaguarda, difusión y producción del conocimiento. Es que el universo económico, social y espacial del espacio urbano es una condición necesaria para que se puedan desarrollar a cabalidad esas funciones. Y es también muy importante considerar que si las autoridades de la ciudad institucionalizan un ambiente en el cual es posible la práctica de la ciudadanía (en la concepción de Aristóteles) y su respeto irrestricto, solamente entonces existen condiciones para el examen y la discusión crítica de las situaciones vigentes para la búsqueda de soluciones, lo cual, además, permitirá renovar la herencia cultural y vivificarla.
En aquella última “actividad necesaria de la ciudad” reside una de las razones de existencia multisecular de la universidad y de la necesidad de su autonomía. El constituirse en la conciencia crítica de su sociedad. Solamente esta facultad posibilitó que las universidades se convirtiesen en la tercera fuerza motriz de la sociedad, entre la iglesia y el imperio. Pero, para que ejerciesen aquella facultad, sus profesores y alumnos debían estar protegidos, a salvo de represalias. Y, por ello, les fue concedido el privilegio de lo que ahora se denomina la “autonomía” por parte de Federico Barbarroja en 1158, Felipe Augusto en 1200 y por el Papa Inocencio III en 1210.
Se trataba de una autoridad sustentada en la verdad, verificable por medio de los métodos de la lógica y la dialéctica.
Infortunadamente, no pasó mucho tiempo antes de que lo que fueron fortalezas, la exclusividad y la autonomía, se utilizaran como una suerte de patentes de corso, primero al suponer que esta corporación estaba por encima de todo y de todos y, segundo, al pretender que la verdad sea un valor por sí mismo, intangible y absoluto, con lo cual se pasó por alto la ética y la moral. Es terrible la sentencia final de Mumford: “Así, la universidad se ha convertido en un ejemplo clásico de esa superespecialización y limitación de las funciones, que reprime hoy el desarrollo de la humanidad y hasta amenaza su supervivencia”
En la aciaga época que nos ha tocado vivir, con el dinero como dios universal, la familia y el planeta destruidos, el ningún valor que tiene actualmente la vida, la dignidad, la honestidad y la decencia; es de vital importancia reflexionar si aquellas propiedades con que se creó la universidad en la Edad Media son todavía vigentes, y juzgar la culpa y responsabilidad de la misma en aquellas realidades:
Actualmente, en la universidad:
1. ¿El sistema de conocimiento es más importante que la cosa conocida?
¿Los estudiantes y los graduados son creadores, o depositarios y repetidores acríticos de información obsoleta?
2. ¿No hay restricciones sobre distintas concepciones de la verdad?
¿El criterio del estudiante tiene algún valor, o lo que dice el profesor es la “verdad absoluta”? ¿Los profesores afirman, o preguntan? ¿Dogmatizan o incentivan la duda?
3. ¿Hay una actitud humanista?
Si la respuesta a las dos preguntas anteriores es negativa, no hay una actitud humanista. Además, si es un sistema educativo que incentiva la competencia a ultranza, más que la colaboración y el trabajo en equipo, de ninguna manera puede ser calificado de humanista.
4. ¿La universidad está alejada de las responsabilidades prácticas inmediatas, para posibilitar la apreciación crítica y la renovación de la herencia cultural?
O, ¿Se limita y ufana de preparar a sus estudiantes para tener “éxito” (léase dinero y reconocimiento social) en el mercado; esclavos de las exigencias inmediatistas y precarias de una sociedad que no demanda calidad; conocedores de las prácticas corruptas que la sociedad demanda para “otorgar” trabajo?
5. ¿La universidad es la conciencia crítica de la sociedad?
¿Hace cuántos siglos la sociedad ha dejado de acudir a la universidad a pedirle que dirima las disputas entre los poderes dominantes, económicos y políticos, o en busca de solución a sus problemas económicos, sociales, políticos, ambientales y espaciales?
6. ¿En la universidad tienen presencia la ética y la moral?
¿Es ético y moral preparar y graduar cientos de miles de seres humanos para que reproduzcan condiciones de desigualdad, de explotación y de miseria; y para que compitan entre sí para ser los mejores en esas prácticas? ¿Cuántas tesis de tercer y cuarto nivel son aprobadas a pesar de que no constituyen ningún aporte y adolecen de graves deficiencias conceptuales, metodológicas, técnicas y hasta gramaticales? ¿Y acaso sus autores no son proclamados “profesionales”?
Y, en las ciudades actuales:
¿Los gobernantes institucionalizan un ambiente en el cual es posible la práctica de la ciudadanía y su respeto irrestricto, asegurando de esa manera que existan condiciones para el examen y la discusión crítica de la realidad para la búsqueda de soluciones, con lo cual, además, permiten renovar la herencia cultural y vivificarla? Si aplicásemos la definición aristotélica de “ciudadanos”, ¿no es cierto que todo el planeta carecería de ciudades?
¿La sociedad demanda calidad de sus gobernantes, de sus profesionales y de las obras que estos construyen? Es evidente que NO, basta ver la precariedad y deterioro de las ciudades y de la mayor parte de las obras públicas y privadas, sin que nadie reclame. Sin mencionar las fortunas amasadas a cambio de esos bodrios.
En esas condiciones de la realidad, ¿la sociedad y sus gobernantes tienen autoridad moral para evaluar a sus universidades? ¡El virus juzgando y condenando a la enfermedad causada por él!
Para colmo, dos organismos gubernamentales del Ecuador, de manera audaz (como paso a demostrar), se han permitido realizar “evaluaciones” a las universidades.
¿Acaso en esas evaluaciones se formularon las seis preguntas anteriores? NO. Ni siquiera se investigó los contenidos de los programas microcurriculares ni lo único trascendental: la validez y el cumplimiento de los objetivos académicos. Los “evaluadores” desconocían un postulado elemental: los objetivos válidos no son los que se plantean, sino los que se CUMPLEN. Para verificar la validez y el cumplimiento de los objetivos académicos debieron confrontar la formación de los profesionales con su capacidad para TRANSFORMAR la realidad y con su EJERCICIO REAL de transformación de aquella.
¿Acaso esos dos organismos, previamente a su “evaluación”, investigaron las necesidades del desarrollo del país en el largo plazo, para confrontar esas demandas con la preparación de los profesionales que están arrojando las universidades? Desconocían otro principio metodológico elemental: Toda evaluación es la confrontación entre una situación óptima ideal con una real. La situación óptima ideal es un país en el que todos sus habitantes disfruten de un alto nivel de vida, como fruto de un desarrollo sustentable. Definido aquello, sólo entonces cabía hacerse la pregunta: Para cumplir ese objetivo, ¿qué profesionales y con qué conocimientos filosóficos, teóricos, científicos, artísticos y tecnológicos deben formar las universidades? La respuesta a esa pregunta debió ser el instrumento de evaluación de las capacidades y conocimientos de los profesionales que producen las universidades.
Es de dominio público, puesto que los informes de los dos inefables organismos han sido ampliamente publicados, que no hicieron NADA de lo indicado. Y, como los dos organismos son estatales, el Estado NO CUMPLIÓ CON SU RESPONSABILIDAD, por lo que la sociedad le demanda la rendición de cuentas de su acción, la cual, en el caso que se comenta, tiene la trascendencia del comprometimiento del futuro del país en el largo plazo.
Para colmo de demostración de la superficialidad y desconocimiento total de la técnica educativa que tiene uno de esos organismos, el CONESUP, ha tenido la desfachatez de normar por sí y ante sí que las carreras deben durar nueve semestres. ¿Acaso, por ventura, dicho organismo, al responder a las preguntas expuestas anteriormente, realizó la programación educativa de alguna carrera para, como resultado de ello, conocer el tiempo que debe tomar la duración de aquella? ¿Acaso desconoce que el TIEMPO es una resultante FINAL de la programación, y no puede ser dimensionado por decreto?
Ante la espantosa realidad puesta en evidencia, queda una sola evaluación válida: la que realiza en la intimidad de su conciencia cada estudiante y cada profesor: de su estudio, trabajo, esfuerzo, comprometimiento, rendimiento y cumplimiento cotidiano de su responsabilidad.
Finalmente, para los estudiantes responsables de la UISEK queda el ejemplo de uno de los graduados, cuando afirmó al suscrito: “He trabajado junto a arquitectos de otras universidades, ubicadas en la primera categoría, y no me siento menos que ellos; es más: en varios aspectos estoy mucho mejor preparado que ellos”. Eso es lo único que tiene valor.

jueves, 11 de febrero de 2010

Hoja de vida de Leonardo Miño Garcés

Leonardo Armando Miño Garcés
C.I. 170161987-4

Arquitecto
Universidad Central del Ecuador. 1975
Magíster en Historia, con Mención en Historia Andina
Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales FLACSO Sede Ecuador. 1993.
Idiomas: Español - Inglés - Francés

1. ACTIVIDADES ACTUALES

- Miembro del equipo de investigación arqueológica, excavación, y restauración arquitectónica de la tumba de Monthemhat, en el Valle de los Reyes, Luxor, Egipto. Con el Servicio de Antigüedades de Egipto, la Universidad de Tübingen, el Museo Egipcio de Barcelona, y la Institución Internacional SEK.
- Coordinador de la Maestría en Diseño Urbano, y profesor de las maestrías en: Planificación Local y Regional, Transporte Urbano, y Rehabilitación Urbana y Arquitectónica, en el Instituto Superior de Postgrado de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la Universidad Central del Ecuador.
- Profesor Principal y Director de Tesis de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la Universidad Internacional SEK.
- Profesor Principal de la Facultad de Arquitectura de la Universidad Central, de Quito.
- Consultor Independiente en planificación regional y urbana.

2. DIGNIDADES DESEMPEÑADAS

- Miembro del Centro de Investigaciones y Transferencia Tecnológica de la Universidad Internacional SEK: enero 2008 a la fecha.
- Director del Instituto Superior de Postgrado de la Facultad de Arquitectura de la Universidad Central del Ecuador. 2002-2006.
- Director Ejecutivo del Centro de Estudios y Desarrollo de la Construcción, de la Cámara de la Construcción de Quito 2000-2002.
- Consultor del Municipio del Distrito Metropolitano de Quito. 1996-2000.
- Director de la Planificación de las Terminales de la Extensión Sur del Sistema Trolebús de Quito. 1998-2000.
- Director del Proyecto Hospitales Gíneco-obstétricos para el Distrito Metropolitano de Quito. 1998.
- Consultor de la Asociación de Municipalidades Ecuatorianas. 1997.
- Subdecano de la Facultad de Arquitectura de la Universidad Central. Mayo 1994-enero 1996.
- Coordinador del Programa de Salvaguarda, del Plan Maestro de Conservación del Patrimonio Edificado de Quito, y de los núcleos rurales del Cantón. 1987-1988
- Miembro de la Coordinación Académica de la Maestría en Historia de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales, FLACSO SEDE ECUADOR
- Miembro del Consejo de Coordinación Académica de la Facultad de Arquitectura de la Universidad Central, en varias oportunidades.
- Coordinador de Cátedra y Director de Tesis, de la Facultad de Arquitectura de la Universidad Central, en varias oportunidades.
- Profesor y Director de Tesis de Postgrado, de la Escuela de Postgrado en Planificación, en varias oportunidades.

3. PUBLICACIONES

3.1. Libros:
1. URBANISMO: LA CIENCIA DE LOS ASENTAMIENTOS HUMANOS. Universidad Internacional SEK, 2008.
2. EL TRABAJO DE FIN DE CARRERA DE ARQUITECTURA. Guía Metodológica y Conceptual. Editorial ABYA YALA. 2004.
3. EL MANEJO DEL ESPACIO EN EL IMPERIO INCA. FLACSO Sede Ecuador. Quito. 1994

3.2. Investigaciones:

1. “El enfrentamiento integral del problema del transporte urbano”, en ANUARIO de la Universidad Internacional SEK, Nº 12, 2008.
2. “La ciudad prehispánica del Cuzco: ¿fue diseñada en la forma de un puma? En ANUARIO de la Universidad Internacional SEK, Nº 10, 2006.
3. “El norte estratégico para el desarrollo del Ecuador en el largo plazo”, en ANUARIO de la Universidad Internacional SEK, Nº 9, 2005.
4. Un simulador climático prehispánico: los Muyus de Moray en el Cuzco. CAMINEMOS: Revista del Área de la Mujer Nela Martínez. Casa de la Cultura Ecuatoriana. Septiembre 2005.
5. “El empleo del método de la historia en la investigación urbana”, en ANUARIO de la Universidad Internacional SEK, Nº 8, 2004.
6. “Género en el Programa de Apoyo al sector Vivienda”, con la Arq. Fernanda Jurado. Consejo Nacional de las Mujeres. 1999.
7. “La ciudad prehispánica del Cusco: ¿fue diseñada con la forma de un puma?”, en Revista ARQUITECTURA Y SOCIEDAD, Facultad de Arquitectura y Urbanismo, UCE, Nº11, 1996.
8. “La importancia de la historia para la investigación urbana”, en Lecturas Urbanas, Facultad de Arquitectura y Urbanismo, UCE, 1995.
9. “El manejo del espacio en el Ecuador, siglo XVI”, en Lecturas Urbanas, Facultad de Arquitectura y Urbanismo, UCE, 1995.
10. “Urbanismo prehispánico: los establecimientos humanos andinos, siglo XVI”, en Lecturas Urbanas, Facultad de Arquitectura y Urbanismo, UCE, 1995.
11. “La Movilidad en el Distrito Metropolitano de Quito”. Dirección de Estudios de la Empresa Metropolitana de Obras Públicas. Quito. 1996

3.3. Ensayos y Artículos:

1. “Comentarios al Plan General de Desarrollo Territorial del Distrito Metropolitano de Quito: una mirada estratégica hacia el Quito del 2020” En, CONSTRUCCIÓN: revista de la Cámara Ecuatoriana de la Construcción. Nº 171. Septiembre 2001.
2. “Programa de mejoramiento de la vivienda con incentivos”. En, CONSTRUCCIÓN: revista de la Cámara de la Construcción de Quito, Nº 169, marzo 2001
3. “Las Autonomías: entre la destrucción del país y la construcción de la nación”. En, CONSTRUCCIÓN: revista de la Cámara Ecuatoriana de la Construcción. Nº 168. Diciembre 2000.
4. “La construcción puede ser el Motor del Desarrollo del país”, en CONSTRUYA, AÑO 1, Nº 1, agosto 2000.
5. “Una nueva visión con enfoque de demanda para posicionar a la Cámara de la Construcción de Quito en el desarrollo nacional desde la promoción y la capacitación”, con Esaúd Osejo, en CONSTRUCCIÓN, Revista de la Cámara de la Construcción de Quito, Nº 164, febrero-marzo 1999.
6. “Hacia un enfoque integral del problema del transporte”. En, CONSTRUCCIÓN: Revista de la Cámara de la Construcción de Quito, Nº 151, marzo-abril 1996.
7. “Crisis en el tráfico y transporte regional”, con otros autores, en CONSTRUCCIÓN: revista de la Cámara de la Construcción de Quito, Nº 151, marzo-abril 1996.
8. “La ciudad pre-hispánica del Cusco: ¿fue diseñada en la forma de un puma? En revista Arquitectura y Sociedad Nº 11. FAU-Quito.
9. Polémica con un historiador peruano sobre el nacionalismo de los países andinos. Quito. Mimeo. FLACSO. 1995.
10. “La universidad y la formación de los arquitectos”. Colegio de Arquitectos del Ecuador. 1995.
11. “Aportes desde el urbanismo pre-hispánico a la problemática de las ciudades andinas contemporáneas”. Ponencia a la Reunión de Arquitectos del Area Andina RAGA, en Trujillo. Perú. 1992.
12. “La reestructuración académica de la Facultad de Arquitectura: contenidos y formas de aplicación”. En revista Arquitectura y Sociedad Nº 4. FAU-Quito.
13. “La formación integral del Arquitecto”. Periódico HABITAR, del Colegio de Arquitectos del Ecuador Núcleo de Pichincha. 1987.

4. CONFERENCIAS DICTADAS

- Cámara de la Construcción de Quito. TEMA: DESCENTRALIZACIÓN Y AUTONOMÍAS. UNA PROPUESTA DE NACIÓN. 2001
- Cámara de la Construcción de Quito. TEMA: VISIÓN INTEGRAL DE LA MOVILIDAD Y EL TRANSPORTE URBANO. 2000
- Cámara de la Construcción de Quito. TEMA: PERSPECTIVAS DE LA CONSTRUCCIÓN Y LIDERAZGOS. 1998
- Dirección de Estudios de la Empresa Metropolitana de Obras Públicas. TEMA: LA PLANIFICACIÓN URBANA, 1998.
- Cámara de la Construcción de Quito: TEMA: EL TRANSPORTE URBANO. 1998.
- Colegio de Arquitectos del Ecuador. TEMA: LA FORMACIÓN DE LOS ARQUITECTOS. 1995.
- Universidad San Francisco De Quito. TEMA: LA CULTURA ANDINA. 1993.

5. ÚLTIMOS TRABAJOS DESARROLLADOS

- Miembro del equipo de investigación arqueológica, excavación, y restauración arquitectónica de la tumba de Monthemhat, en el Valle de los Reyes, Luxor, Egipto. Con el Servicio de Antigüedades de Egipto, la Universidad de Tübingen, el Museo Egipcio de Barcelona, y la Institución Internacional SEK. Febrero 2008 y febrero 2009.
- Diagnóstico para certificación de calidad del Departamento de Obras Públicas del Consejo Provincial de la Provincia de Manabí (Ecuador) y Diseño del Modelo de Gestión. 2007.
- Plan de Desarrollo de la Parroquia de Tababela, adyacente al Aeropuerto Internacional del Distrito Metropolitano de Quito. 2006
- Diagnóstico territorial de las regiones cruzadas por el ferrocarril ecuatoriano, y propuesta de ordenamiento territorial para la rehabilitación del ferrocarril. 2005.
- Diagnóstico del problema de la vivienda de las mujeres jefas de hogar; para el Consejo Nacional de la Mujer. 2002.
- Director de la Planificación de las Terminales de la Extensión Sur Del Sistema Trolebús de Quito. 1998 – 2000.
- Director de la planificación de los Hospitales Gíneco-obstétricos para el Distrito Metropolitano de Quito. 1998-2000.
- Elaboración de los planes de Desarrollo Participativo de los cantones Rumiñahui y Tena; para la Asociación de Municipalidades del Ecuador, 1997.
- Elaboración del Programa de Salvaguarda del Patrimonio Edificado de Quito, y de los núcleos rurales del Cantón. 1987-1988.





LEONARDO A. MIÑO GARCÉS
ARQUITECTO Y MAGÍSTER EN HISTORIA
2010-01-14

domingo, 7 de febrero de 2010

La movilidad en Quito

ENFRENTAR LOS PROBLEMAS DE LA MOVILIDAD Y NO SOLAMENTE RESTRINGIR LA CIRCULACIÓN VEHICULAR EN EL DISTRITO METROPOLITANO DE QUITO

La restricción de la circulación vehicular, debido a que únicamente pretende atacar el fenómeno (las manifestaciones externas) y no la esencia del problema de la movilidad urbana, es una medida que solamente alcanzará a mitigar momentáneamente parte de aquellas apariencias. Por lo cual es necesario realizar un ataque trascendente a la esencia del problema, el cual incluye las siguientes medidas:
1. PARA REDUCIR LA MOVILIDAD:
- Controlar la extensión de la mancha urbana,
- Densificar la ocupación del suelo habilitado, consolidar los distintos ámbitos urbanos y reducir las áreas vacantes,
- Dotar a los barrios de los equipamientos urbanos de educación, salud, recreación y bienestar social para, además, recuperar la identidad y seguridad de aquellos, y construir una nueva ciudad solidaria;
- Controlar la anárquica implantación de los equipamientos privados, especialmente educativos, que se ubican lejos de la residencia de su matrícula mayoritaria;
2. PARA HACER MÁS EFICIENTE LA MOVILIDAD ACTUAL:
- Conformar verdaderas empresas de transporte, eliminando las mal llamadas “cooperativas”, problema secular de nuestras ciudades, para reducir la accidentalidad, conflictividad y violencia en las calles;
- Implementar un sistema integrado de gerenciamiento del tráfico con tecnologías de punta, que incluyan semaforización inteligente, controles electrónicos del tráfico, monitoreo del tráfico en el distrito, con comunicación de conflictos y alternativas en tiempo real a los motoristas;
- Controlar del uso del espacio público (calles e incluso veredas), utilizadas para parqueaderos de instituciones públicas y privadas; estas últimas no tendrían la rentabilidad que tienen si dejarían libres las calzadas para la circulación pública;
- Exigir la presentación de estudios de tráfico y movilidad a los proyectos arquitectónicos de centros comerciales, conjuntos de vivienda, edificios de departamentos, oficinas, etc., para controlar su impacto en la movilidad del entorno inmediato;
- Modificar la política de estacionamientos tarifados: cada plaza de estacionamiento provoca una demanda potencial de 5,2 vehículos, lo que estimula el uso del vehículo privado. Es una mediad contraproducente.
3. PARA ASUMIR SU OBLIGACIÓN COMO ENTIDAD PÚBLICA EN LUGAR DE CARGAR LAS RESPONSABILIDAES EN LOS CIUDADANOS:
- La baja calidad de combustibles, calzadas y mecánicas no debe descargarse sobre los ciudadanos;
- La indiscriminada importación y ensamblaje de vehículos, sin una política de control desde el Municipio. No hay cupos de importación, de ensamblaje, ni de renovación del parque vehicular con incentivos económicos para ella. El Municipio no establece ni en calidad ni en cantidad el parque automotor que requiere cada año el Distrito para su funcionamiento óptimo y sustentable. Ahora se trata de restringir el uso de los bienes cuya adquisición estuvo libre de toda restricción. Lo cual significa la máxima permisividad para la empresa privada y la máxima represión para el ciudadano común.
HAY DOS EVIDENCIAS QUE ESTÁN HISTÓRICAMENTE DEMOSTRADAS:
1. LA MEJOR POLÍTICA PARA DESESTIMULA EL USO DEL VEHÍCULO PRIVADO ES MEJORAR EL TRANSPORTE PÚBLICO Y,
2. LA PEOR MANERA DE ENFRENTAR LA MAYOR DEMANDA DE MOVILIDAD Y DE TRANSPORTE PÚBLICO ES AUMENTAR SU OFERTA. La construcción del Metro es una grave equivocación que, al igual que el trolebús, provocará un círculo vicioso de: a mayor oferta de transporte, aumento de la movilidad y mayor demanda de transporte; lo que hipotecará el futuro del Distrito por siglos.
Leonardo Miño Garcés.